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    Descripcion:
    Todo duerme; todo duerme, todo calla en mi redor; todo yace en el silencio, solamente velo yo. En qu piensa mi espritu cuando la noche tiende su manto de tristeza, su densa oscuridad? Contemplo como el hombre luchando se defiende, contra ese monstruo horrible llamado sociedad. El hombre sin el hombre, es tomo en el mundo, por eso es necesario que exista asociacin: mas nuestro antagonismo Dios mo! es tan profundo que embota la ternura y ofusca la razn. Avaros insaciables de todo lo creado queremos envidiosos los bienes poseer, de aquel que vive y goza, del noble potentado, y del amor que en ngel convierte a la mujer; Viajeros incansables, cruzamos el desierto buscando grata sombra y plcido solaz; mas ay! que no encontramos el anhelado puerto, nacemos y morimos sin encontrar la paz. Y cmo hemos de hallarla, si locos visionarios queremos que la nieve nos de dulce calor, si falta a nuestra mente y a nuestros santuarios, la inextinguible llama del verdadero amor? Si somos fratricidas, si en nuestro torpe encono nos place nicamente el mundo destruir buscando subterfugios, diciendo en nuestro abono, que somos los obreros del mudo porvenir. Que vamos destruyendo, que sobre los escombros iremos levantando un templo y un altar, y all colocaremos la cruz, que en nuestros hombros pusieron las edades, que nunca han de tornar. Las civilizaciones, que en sangre se baaron, cayeron abrumadas por su fatal poder: del libro de la historia las pginas mancharon y con horror miramos el infecundo ayer. Atrs negros errores de muchedumbre impa!

    Atrs de la barbarie la triste ceguedad! Atrs oscurantismo!, sucumbo en tu agona y deja que adelante la pobre humanidad. Las guerras desastrosas que diezman las naciones, terminen para siempre y reine la razn; y duerman entre el polvo, mentidas religiones y solo haya una diosa, la civilizacin, Mas que sta no se asiente quemando las ciudades, que no sea el sacrificio su negro pedestal: que beba el agua pura de slidas verdades y tome nueva forma el rgimen social. Que de la fuerza bruta termine el podero, que luche el pensamiento buscando clara luz: y que se acuerde el hombre en su dolor sombro del mrtir sacrosanto que sucumbi en la cruz. Que siga de aquel genio la luminosa huella, y quo como l practique la santa caridad; que siendo el evangelio nuestra polar estrella encontremos todos la mgica verdad. Felices de nosotros si llega el fausto da que no seamos deicidas, y vayamos en pos: del Ser que dio a las aves tan dulce meloda, y a comprender lleguemos la santa ley de Dios! Entonces ser grato gozar de la existencia! Entonces hallaremos dulcsima quietud! Entonces admirando la santa providencia, tendremos una vida de eterna juventud. Oh!, cundo ser el tiempo que llegue tal ventura, !oh! cundo sus contiendas los hombres dejarn, oh! cundo apuraremos el cliz de amargura y todas nuestras penas por siempre acabarn. Y cundo, yo pregunto; es fcil ya saberlo, cuando se verifique la regeneracin, cuando ese lauro honroso podamos obtenerlo no ser este planeta un mundo de expiacin. Y cmo alcanzaremos rehabilitarnos todos? Cmo quitar las manchas de nuestro triste ayer? Qu cmo? pues si es dable quitarlas de mil modos que el arrepentimiento nos llegue a engrandecer. Lloremos nuestras culpas cifrando nuestro anhelo,

    en consolar al triste, hacindonos mirar; que el Ser Omnipotente nos dio para consuelo, mil mundos donde todos podamos progresar. La vida es infinita, la vida no se acaba; actividad, trabajo, nos pueden redimir. Humanidad!, despierta; y no sers esclava, la eternidad te ofrece su inmenso porvenir. Crucemos de la tierra el spero camino, pensando que otra vida quiz ser mejor; vivamos resignados y as nuestro destino lo cumpliremos todos sin llanto ni dolor. Ven diosa del maana! Dulcsima esperanza! Extiende sobre el mundo tu manto celestial; y as tendrn los hombres un puerto de bonanza: llegando a realizarse la paz universal. Oh!, fe consoladora! Acoge entre tus alas a la proscrita raza que gime en su afliccin: presntale a los hombres tus seductoras galas, que solo si te adoran tendrn su redencin. La fe enaltece al hombre, la fe lo, regenera, la fe es signo de vida, la fe es foco de luz: por ella nicamente, si bien se considera, la humanidad camina cargada con su cruz. Por eso fe divina, te pido que tu manto me envuelva con cario y cesar mi afn; enjugar si puedo del infeliz el llanto, y frvidas plegarias al cielo llegarn. Todo duerme, todo duerme, toda calla en mi redor, solamente un eco vago mis palabras repiti.

    Cada pueblo indistintamente, tiene su carcter especial, y para estudiarle, es necesario, tomar una parte activa en sus costumbres; y de no hacerlo as, nuestra permanencia en el pas de nada nos sirve, es como si fijramos nuestra atencin en un libro en blanco. En las grandes capitales donde la vida se exterioriza tanto, hay muchos volmenes donde estudiar: paseos, cafs, teatros, casinos, centros comerciales, sociedades literarias, academias cientficas, dejando como ndices los templos, los hospitales, y las crceles, para mirarlos lo ltimo. Todos los libros tienen generalmente sus notas y su fe de erratas, y en los parajes ltimamente citados, se escriben los eplogos de muchas existencias. En las capitales de provincia, la biblioteca social es mucho ms reducida; en unas se encuentran libros de caja, en la partida doble encierran el alfa y el omega de, la vida; en otras el santa sanctorum, y el ao cristiano. Murcia, es de estas ltimas; poblacin agrcola, conserva an las costumbres de antao; sus mujeres tienen poca fija para pasear, y nicamente en las iglesias es donde se encuentra a Murcia, como ha dicho muy bien Martnez Tamal, poeta murciano. Por su frtil huerta, y por sus hermosos paseos, slo se ve alguno que otro transente; aqu se desconoce por completo el gusto de pasear; aqu se vive la vida rutinaria de la campaa; la poblacin en masa se mueve cuando oye tocar a misa y cuando escuchan la seal de que dan principio las novenas, y a la hora del ngelus, cuando las sombras quieren envolver una parte de la tierra, an se ven devotos que se paran en la calle y rezan la oracin, descubrindose la cabeza como si saludaran a la luz que se va. Ante este modo de vivir nos creemos trasportados a otra edad; parece increble que la lnea frrea tenga una estacin en esta ciudad, cuando por sus calles solitarias, esperamos ver pasar la helada sombra de Felipe II, seguida de sus fieles inquisidores. Para las almas pensadoras, Murcia nos parece la fotografa del Pasado. Tiene muchos conventos, innumerables hermandades; las mujeres no se contentan con rezar en el templo, salen en comunidad, y van por la calle entonando el ora pro nobis. El siglo XIX, lleg a las puertas de esta ciudad, la huella de su paso es el camino de hierro; en el interior de la poblacin todo qued como estaba. Un da se detuvo en Murcia un enviado de Lotero, pero los creyentes mrcianos le despidieron ignominiosamente. Ms tarde reson en sus odos la aberrante voz del Espiritismo, que por medio de un peridico que funda la luz de la verdad; pero... no encontr eco; y no es extrao que no lo hallara, puesto que el fanatismo domina en absoluto. Los marcianos en general, (dejando aparte honrosas excepciones) no tienen que ocuparse en pensar, porque unos cuantos ministros de Dios, dicen continuamente a sus cndidas imaginaciones, las palabras que puso Zorrilla en los labios de la duea de D. Ins, en el clebre drama Don Juan Tenorio:

    Esto le han dicho al pueblo murciano: y pobres y ricos, todos acuden presurosos a las iglesias, y aunque algunos sienten germinar en su mente otras ideas, les falta valor para emitirlas, no se atreven a poner la primera piedra de una nueva, creencia; y unos por fe profunda (los menos), otros por entretenimiento (los ms), y esotros temiendo al qu dirn, todos van como mansos corderos representando la comedia religiosa. El genio mstico tuvo su poca: en algunas naciones ya no sienten su influjo, y en la pensadora Alemania, que se la puede llamar el cerebro de, la humanidad, como Vctor Hugo llam a la capital de Francia, han desechado por completo el fanatismo religioso de otra edad. En las grandes capitales donde la poblacin flotante, es tan numerosa, pierden los pueblos la especialidad y originalidad de su carcter; porque no viven de su propia vida, viven con la vida de los dems, se mezclan las razas, desaparece el tipo primitivo, se debilitan las fuerzas de las costumbres, y van perdiendo una gran parte de su valor las leyes que stas formaron. El siglo XIX, aventurera, cosmopolita, es el que ms ha trabajado en la demolicin de las murallas; por su ciencia, no existen, a Dios gracias, las fronteras. Sus buques de vapor, sus ferrocarriles, y sus telgrafos, tanto en la tierra como submarinos, han acortado de tal modo las distancias, qu los discursos que se pronuncian en el Congreso de la corte de Espaa, cinco o seis horas despus se leen: en Nueva York. El siglo actual va cumpliendo cual bueno su misin; pero todos, absolutamente todos, debemos ayudarle en su gran empresa, que muchos granos de arena forman con el tiempo una montaa. No ser Murcia, por cierto, la que deje su bolo para levantar el templo de la civilizacin: ella se basta por s sola; su feraz campia, le ofrece abundantes cosechas y sabrosos frutos; tiene su comercio agrcola, sus fbricas de seda, su catedral, sus conventos y sus ermitas, sus procesiones, y sus cantos especiales; es grande en medio de su oscurantismo, que tambin la ignorancia tiene su grandaza en la constancia de sus ideas. Y en la poca presente, en esta desnivelacin social, en esta crisis definitiva en que luchan encarnizadamente los principios de ayer, y las libres ideas de hoy, por medio de las armas, usando al mismo tiempo la prensa de su derecho, dando, publicidad al libro cientfico, al mordaz folleto, al discutidor peridico, donde se encuentran palpitantes los elocuentes discursos de inspirados tribunos; en este da, prolongado del juicio final, en que el progreso va a pesar en su balanza la civilizacin del presente, y la ignorancia del pasado, tiene su mrito relativo el pueblo orgulloso, que se estaciona y repite las palabras de Hrcules: non plus ullra. Bajo este supuesto, si se quiere conocer algo de Murcia, es necesario acudir a sus templos, pues como dice uno de sus poetas, aqu la literatura ms trascendental es la de los sermones, no hay ms msica que la religiosa y el culto es el Mecenas del arte.

    Nada ms cierto; Tornel conoce muy bien el espritu que domina en su pas; slo en las iglesias se puede estudiar algo, centro de atraccin donde refluye la vida de esta capital. Ese dicen que dicen, ese murmullo callejero que cuenta marchas cosas, trajo a nuestros odos una noticia sumamente sencilla, puesto que era la celebracin de una novena, dedicada a las Animas y que al final de la funcin se cantara la aurora de los muertos: esto ltimo despert nuestra curiosidad y nos dirigimos al templo donde los muertos, tenan auroras. La iglesia antes citada, perteneca a un convento de monjas; era grande, de severa arquitectura, y en sus altas bvedas resonaron las voces de las reclusas, voces que hallaron eco en nuestro corazn; porque eran gemidos del alma porque en aquellos acentos reflejaba el dolor y la ternura, el sentimiento y la pasin. No eran esas voces gangosas que se escuchan en los conventos, eran notas dulces, argentinas, vibrantes y conmovedoras; all irradiaba la vida, all reverberaba la juventud y algo grande, sublime y poderoso pugnaba por salir de entre aquellas rejas dobles. Nuestra mente las vea, pobres mujeres! jvenes... quizs bellas... guardando en su corazn la dosis de ternura suficiente para hacer feliz a un hombre y formar ms tarde una familia, siendo tiles a la sociedad, con sus consejos y con su buen ejemplo, fortaleciendo su espritu en la lucha, perfeccionndolo con la abnegacin y el amor, en tanto que en la egosta clausura qu consiguen? Reniegan de su familia, olvidando los primeros y sagrados afectos de la vida, los que forman el corazn, consagrndose a un Dios forjarlo a su antojo. Dios, al que llegan a odiar, cuando una voz les dice que en la tierra amar es vivir, siendo la unin de los seres el lazo divino por el cual se perpeta la humanidad. Entonces, cuando la pasin humana domina y vence al mstico xtasis, su celda es su purgatorio; su reclusin es su infierno, y el Dios que adoraron, la negacin de la justicia, el smbolo de la opresin. La decantada paz de los conventos es una amarga irrisin de la verdadera tranquilidad. Ni la mujer ni el hombre, han sido creados para un celibatismo forzoso, y todas las leyes que estn en oposicin de la ley natural, no han producido, ni producirn otra cosa que escndalos y desrdenes. Fatal aberracin ha sido creer que un Dios Misericordioso y Omnipotente, exigiera a sus hijos el ayuno y el cilicio, consagrando su vida a la ms austera penitencia, uniendo a esto la ms completa indiferencia para el dolor ajeno, y el retraimiento ms absoluto; convirtindose en autmatas los seres dotados de libre albedro, de razn y de justo criterio. Asunto es ste que da margen para escribir muchos volmenes a plumas ms autorizadas y aventajadas que la nuestra; dejemos, pues, las cosas como estn y volvamos al canto dulcsimo de las monjas, que como todo tiene fin, su meloda la tuvo tambin. Pensando en lo que habamos odo, decamos interiormente: si sta es la aurora de los muertos, felices aquellos que escuchan semejante armona al despertar. Estbamos en un error que pronto se disip; apagaron las luces, y slo en el altar de la virgen de la Aurora dejaron seis velas encendidas; delante de ella se agruparon varios hombres del

    pueblo, y entonaron, acompaados de una pequea campana, una cancin, salve o plegaria, que nunca habamos escuchado. Es un canto especial, forma a veces un ritmo suave, que la campana acompaa admirablemente con su metlico y ligero tic tac, imitando en las estrofas finales el torrente de distintos sonidos, que producen las orquestas en sus ltimos acordes. Una voz poderosamente acentuada elev cantando, su voz cadenciosa y grave, a la que sigui un coro pausado y montono, cuyos ecos se perdieron en el espacioso templo. Nuestro ,pensamiento retrocedi muchos siglos atrs, y nos cremos trasportados a las primeras pagodas que se formaron en el seno de las montaas; y aquella ruidosa y grotesca plegaria, aquella campana tocada con cierto gusto y maestra, nos haca creer que tenamos delante a los primitivos pobladores de la tierra. Aquella escena no era de este siglo, no; el estruendo de la locomotora, rechaza el sonido de la campana; hay algo incompatible e ilgico entre las dos. Un padre nuestro rezado con rapidez puso trmino a tan extraa y original salmodia, y entonces nos enteramos de que aquel canto se llamaba la aurora de los muertos. La hermandad de las auroras debe datar su origen desde los primeros siglos, porque la orquesta que usan bien claro lo manifiesta. Despus de escuchar la clebre aurora de los muertos, comprendimos perfectamente que el Espiritismo no encontrara, aqu adeptos; hay todava mucha maleza y muchas zarzas en sus campos para que el arado del progreso pueda profundizar y hacer surco. La hora de redencin no ha llegado todava para esta melanclica ciudad; duerme esclavizada por su ignorancia, y canta al comps de su mohosa cadena. Pero es bueno contemplarla por algunos das, porque es un libro en cuyas hojas se lee la historia de ayer, y comparndola con la presente, se aprecian mejor las innegables ventajas de la verdadera civilizacin. Plegue al eterno que su esplendente luz irradie un da en todos los confines de la tierra, porque slo entonces el hombre ser, despus de Dios, el absoluto rey del Universo, cuando la razn y la ciencia sean la nica brjula que le gue en el mundo, cuando la caridad ardiente y pura sea la estrella polar de su camino.

    Nunca mis brazos mecieron a un nio recin nacido, solo para ti se abrieron; y al estrecharte sintieron un algo desconocido. Un algo que no tena precedente que augurara lo que yo por ti senta; pues ni aun vaga simpata a los tuyos me ligara. Y sin embargo, mis ojos te buscaban con cario: y olvidaba mis enojos al besar tus labios rojos. Quin eres t, pobre nio? Por qu al dejarte sent desconsuelo tan profundo? Qu lazo te ha unido a mi? Qu habr sido yo de ti? En qu planeta; en qu mundo.? Sers t el ngel querido de mis primeros amores? Eres el ser bendecido, que me hizo dar al olvido rudimentarios dolores? Sers la primera flor, que en mi camino encontr? Sers el primer albor de la aurora del amor, en el cielo de la fe? Fuiste la estrella polar de m eterno porvenir? Fui yo tu ngel tutelar? Me enseaste a rezar, y yo te ense a sufrir? Dios es el que nicamente sabe lo que nos uni! Algo fue!, que mi alma siente un cario tan vehemente, como nunca lo sinti.

    Cuantas veces tu semblante miraba, buscando en l, esa expresin palpitante, que revela en un instante todo un mundo, Rafael. Al mirarme con fijeza me recordabas quiz? Si llorabas, con tristeza inclinaba mi cabeza diciendo. Qu me dir? Y luengas horas pasaba mirndote de hito en hito, y al pasado preguntaba el misterio que guardaba la sombra del infinito. Te dej; con amargura bes tu plida frente; diciendo: Pobre criatura! No me explico la ternura que por ti mi pecho siente Y lgrimas de dolor en tus mejillas cayeron, y me apart con temor oyendo extrao rumor, que los ecos repitieron. Y los ecos me contaron episodios de una historia de los siglos que pasaron, y mil recuerdos dejaron perdidos en mi memoria. Los que quiero hacer brotar dndoles color y vida, hacindolos germinar, para poderme explicar mi afeccin nunca sentida. Y all muy lejos, muy lejos, coronando altiva cumbre veo plidos reflejos, tomar forma, y dar consejos a una inmensa muchedumbre. Sol, Profetas enviados

    por quien nos hace vivir, son mensajeros sagrados, son genios privilegiados, augures del porvenir. A all te vi, Rafael y fui de tu huella en pos; pero en la humana Babel de ti me apart el tropel, y hasta me olvid de Dios. Pero t, genio de paz, de mansedumbre y quietud; siempre echa tranquila faz, me seguiste en mi fugaz e incrdula juventud. Siempre a mi lado te vi como un ngel protector, y cuantas veces nac, tu fluido eterno sent, que es un manantial de amar. Los siglos desapareciendo fueron en la eternidad; mi espritu fue ascendiendo, y desde entonces comprendo lo que vale la verdad. Pero algo notaba yo, que faltaba a mi existencia, buscaba un algo que huy, un acento que vibro en mi dormida conciencia. No lo poda definir, no acertaba a descifrar el por qu de mi sufrir, pero anhelaba morir; porque no saba esperan! Naciste, y en el momento tu manecita estrech; y un extrao sentimiento despert mi pensamiento y con amor te mir. Y al dejarte, voz perdida me cont pasada historia; y comprend, que en mi vida,

    era tu sombra querida, el pedestal de mi gloria. Qu eras mi estrella polar, mi espritu protector, mi querub tutelar que vuelves hoy a encarnar para inspirarme el amor. Amor inmenso y profundo, santo y celestial cario de inocencia sin segundo; porque no hay nada en el mundo, ms inocente que un nio. Y t has despertado en m esa bendita afeccin, que slo al verte sent; siempre procedi de ti mi ms noble aspiracin! Te reconozco, s; eres el genio de mis amores, la causa de mis placeres, y como la diosa Ceres, dejas a tu paso flores. Sombra de ayer y de hoy, hlito primaveral. Adis, te dejo, y estoy triste, y doquiera que voy veo tu rostro angelical Y el presente y el pasado, los confundo en uno solo; genio que por mi has velado y mis pasos has guiado desde un polo al otro polo! No me dejes, porque quiero progresar en mi adelanto, mi propsito es sincero; s que el goce verdadero se rescata con el llanto. Y yo le rescatar, porque he aprendido a sufrir. insprame eterna fe, y con ella alcanzar un glorioso porvenir.

    Nacer llorando, es vivir muriendo; luego llorar es nacer, morir es vivir. La esperanza es la brjula de la vida; cuando no hallamos sta, entra la desesperacin. No todo el que ama sabe amar; el amor tiene como primera fibra la fe, y la fe parte de lo infinito. Entre el ser que ama y el que es amado., all est Dios, y donde est Dios existe la verdad; la verdad es, por lo tanto, la sntesis del amor. El tringulo, emblema del amor, tiene grabados en sus tres vrtices estas palabras: verdad, asistencia y sufrimiento. El amor es la ambrosia de la vida; para vivir se necesita amor, y el que no ama, no vive. El corazn es un libro, que no todos saben leer en l; el Syllabus de tan bellas pginas es la fe. El amor es una nota que Mozart no pudo traducir en sentimiento. El amor es una flor no perenne que abre sus hojas ante Dios. El amor es un trino que no hay ave que lo pueda siquiera parodiar. El amor es una gasa que nadie trata de rasgar; se siente, pero no se ve; se percibe, pero no se rompe. El saludo del amor es el hasta luego de mi espritu. El que en tu amor vivi, en tu amor te dej y en l te espera; vivo, pues, para ti, mis brazos te esperan ante Dios para ceirte la aureola de la felicidad. Adis, bien mo eterno. Madrid, 23 Mayo 1876. Lola I

    Hermanos del alma: Sabis quin es Lola? Es un alma buena que dej la tierra hace diez aos, cuando haba visto florecer los almendros diez y nueve primaveras. Escogi para escenario de su vida a la oriental Sevilla, la del morisco alczar, la del templo gigante, cuya torre, cual osado aeronauta, quiere elevarse por el espacio.

    Sevilla!... la que mereci que el clebre Rodrigo Caro le dedicara una magnfica poesa que termina con estos dos inspirados versos: Salve, primera fbrica espaola! Madre de todas, hija de ti sola! En sus bosques de naranjos y limoneros, en las mrgenes de su tranquilo Guadalquivir, y en las artsticas capillas de sus templos, pas Lola los aos de su infancia y las horas benditas de su juventud. De precoz inteligencia, a los cuatro aos saba leer y escribir. Una de sus compaeras de colegio tena un hermano que contaba 6 aos y se llamaba Eduardo; ste y Lola se vieron y se amaron; estas afecciones son muy generales en los nios, pero la de mis pequeos hroes presentaba carcter distinto. Todas las tardes los llevaban a paseo a una plaza situada en el centro de la ciudad; la iglesia del Salvador da generosamente su nombre a la plaza y como apndices de dicho templo, hay dos capillas, dedicada una al Seor de los Desamparados y otra a la Virgen de las Aguas; esta ltima tiene unas gradas de piedra donde nunca faltan ancianos que duermen ;o rezan y chicuelos revoltosos jugando a la pelota y haciendo ejercicios gimnsticos que acaban muchas veces con la paciencia de los devotos, convirtiendo aquel paraje en un nuevo campo de Agramante. Lola y Eduardo tambin eran asiduos concurrentes de aquel circo en miniatura, aunque ellos no jugaban, suban al ltimo escaln y asindose a la reja que cierra el santuario, deca la nia dulcemente: -Madre ma! Virgen de las Aguas, haz que Eduardo sea bueno. Este se arrodillaba junto a ella mirando de reojo a los muchachos que se asestaban sendas pedradas. Lola lo adverta y haciendo visajes con su fresca boca y sus lindos ojos, le deca medio mandando y suplicando: -Rezas? Si no rezas no te quiero, y viendo que el chico no cambiaba de actitud, replicaba con enfado:-ni te dar mis postres. Estas palabras producan ms efecto, y permaneca quieta al lado de su compaera, la que no rezaba las oraciones rutinarias que se ensean a los nios, nicamente repeta:-Madre!, haz que Eduardo sea bueno. Cuando bajaban, sola Eduardo saludar con la cartera en que llevaba los libros, a los chicos que encontraba al paso, y stos no se quedaban atrs al emprenderse la lucha. Lola lloraba y entonces su compaero corra a su lado; los muchachos le llamaban cobarde y l deca: -Si no llorara mi novia... ya verais lo que yo soy. --Ese feo es tu novio?-le preguntaban a la nia en son de mofa. -No no es mi novio, contestaba ella can gravedad impropia de sus cortos aos, es que yo le quiero. Grande y profunda contestacin!, ella revelaba la santa misin que traa a la tierra y que slo despus de abandonar este mundo se podra apreciar y comprender.

    Iban juntos al colegio, Lola, Eduardo y una hermana de ste; la primera entregaba al segundo todas las maanas sus postres del da anterior y una carta en que sola explicarle cmo se llamaban las frutas o los dulces que le daba y si le haba reido su madre por haber roto la mueca o haberse manchado el vestido. Inocentes epstolas que servan de base para la eterna comunicacin que haba de enlazar a aquellos dos seres. Los aos pasaron y los nios, naturalmente, fueron creciendo; a ella la sacaron del colegio y a l lo enviaron a Crdoba a seguir sus estudios. Tres inviernos estuvieron separados, pero sus pensamientos siguieron en comunicacin por medio de la ms activa correspondencia, pues era diaria. Al fin l volvi y los dos adolescentes continuaron representando los papeles de Pablo y Virginia, de Julieta y Romeo. Se vean, se hablaban y se seguan escribiendo sin interrupcin.

    El padre de ella ocupaba una gran posicin social, y cuando vio que su hija haba dejado las alas del ngel para adquirir las gracias de una joven llena de atractivos a la cual dispens la alta sociedad la mas favorable acogida, le pareci muy oportuno que Lola dejara sus amores de nia y pensara en casarse con un hombre rico y opulento, condiciones que Eduardo no reuna, porque si :bien perteneca a una buena familia, ni era conde ni millonario. Lola suplic, rog y apel a todos los medios ,y recursos que tiene la ternura filial para conmover el corazn de un padre, mas ay! todo fue en vano; entonces se revisti de seriedad y dijo sencillamente: -Padre mo, no se quiere mas que una vez en la vida, yo no tengo mas que un corazn y ese ser de Eduardo eternamente.

    Viendo su negativa, se la llevaron sus padres a viajar, pero todo fue intil; ni en Inglaterra, ni en Francia ni en Alemania, ni en Rusia, lograron verla sonrer; plida, triste y serena, cruzaba por las ciudades como si recorriera distintos cementerios. Volvieron a Sevilla y Lola volvi a ver a Eduardo ms enamorada que nunca.

    Su padre supo estas furtivas entrevistas, se encoleriz y la encerr en un convento donde una hermana suya se encontraba ejerciendo el alto cargo de abadesa. Los das pasaron, los meses transcurrieron, y la salud de Lola se alter hasta tal punto, que su ta mand llamar a su hermano y le dijo que ella no poda consentir semejante asesinato, que Lola se mora si no dejaba el convento, y ante tal disyuntiva, el padre cedi y la pobre joven abandon la clausura.

    La salud de Lola fue agotndose por momentos y al ver que iba a morir, la dejaban hablar con el prometido de su alma, que era digno de tan puro amor. La hermosa. nia lleg un da en que no pudo abandonar su lecho, y entonces su padre, tardamente arrepentido, fue a buscar a Eduardo, que durante cinco meses no se separ de la enferma ni un solo instante, exceptuando las indispensables horas de descanso. Lola se mora lentamente, pero revelaba su rostro la ms santa resignacin, dicindole repetidas veces al amado de su alma: -No temas quedarte solo, yo siempre, siempre estar a tu lado, no te abandonar jams. Ni el uno ni el otro eran espiritistas, de consiguiente, no podan apreciar en todo su valor la certeza que tena Lola en no separarse de su amante. Conoci cuando iba a morir, y estrechando las manos de Eduardo entre las suyas, sin exhalar una queja, se sonri tristemente y cerr sus hermosos ojos para no abrirlos ms en la tierra. El cumpli religiosamente con todos los deberes que impone un verdadero amor, la acompa hasta el cementerio y arroj el primer puado de tierra sobre su blanca caja. Guard la llave del atad, fue a su casa y encerr en un cofrecito las cartas que durante quince aos le haba escrito su amada y despus emprendi uno de esos viajes en que se consigue cansar el cuerpo y fatigar el alma. Pasaron aos, y Eduardo siempre recordaba a Lola; conoci el Espiritismo, y apenas hubo ledo las obras de Allan Kardec, sinti deseos de comunicarse con su inolvidable Lola, la evoc y he aqu la primera comunicacin de ella.

    . Gracias a Dios que conoces el Espiritismo, porque as puedo velar ms directamente por ti. Hace algunos siglos que te conoc en el espacio y te am, porque vi que sufras; eras un espritu dbil muy apegado a la materia.

    Durante tres encarnaciones hemos estado juntos en la tierra, siempre nos hemos amado; pero nunca nos uni el lazo del matrimonio; ni t ni yo merecamos esa terrestre felicidad. He muerto joven para que tu espritu se dominara por el sufrimiento y adelantara en su perfeccin; t necesitas del dolor para progresar; la molicie y placer te convierten en un miserable libertino, y gracias que mi recuerdo te salva muchas veces de caer. Estoy satisfecha de tu cario, me quieres, s; pero a veces para olvidar tu pena te entregas en brazos del desorden, y es necesario que pongas un correctivo. Quiero que te cases para que formes una familia, de la que yo ser el espritu protector, velando especialmente por tus hijos. Este es el resumen de la extensa comunicacin que recibi por primera vez el protagonista de mi verdica historia. El cumpli religiosamente el mandato de Lola, se cas con el melanclico convencimiento que vivira tal vez tranquilo, pero nunca feliz. Desgraciadamente no se enga; cambi de fortuna, lo dejaron sumido en la pobreza, y su esposa no quiso consolarle en su triste,- situacin, sino que egosta y despreciable, volvi a su hogar paterno, diciendo que no estaba , acostumbrada a pasar miserias y no poda vivir en la escasez; y dej a su esposo luchando con las adversidades de la vida, llevndose un nio; fruto de su unin. El pobre Eduardo la vio marchar sin sorpresa alguna, el hijo de su alma era lo que ms senta; pero en la impotencia de su desgracia, cmo reclamar a su hijo, si no tenia pan para darle! Lola se comunica con l diariamente, fijndole la lnea de conducta que debe seguir. De un hombre indolente, ha hecho un ser- laborioso y resignado, rindiendo culto a la moral ms pura; trabaja humildemente para buscar los medios de subsistir, con la paciencia evanglica de un mrtir. Perdona todas las ofensas y trata de hacer bien al que le perjudica; recobrar a su hijo es su nica aspiracin en la tierra; todos sus pensamientos, acciones y palabras, van dirigidas a l; su hijo es su mundo; Lola es su eternidad. Esta le dice que espere, que todava su esposa reconocer su, falta, se regenerar, y de una mujer material y egosta, se trocar en una santa y la har feliz. El vive ms en el pasado. que en el presente; cien y cien veces me ha contado con innumerables detalles la historia que yo he comprendido en estas lneas. El Espiritismo es una verdad, pero aunque fuera una utopa deberamos aceptarla, porque con ella se regenera el hombre y se eleva por medio del trabajo y del sufrimiento hasta la apoteosis del sacrificio, santificndolo la abnegacin.

    Bendito sea una y mil veces el Espiritismo! Dichosos de nosotros el da que sea su doctrina el cdigo que rija en el universo.; su luz inextinguible irradiar en el abismo del dolor, la fe razonada reemplazar a la duda, a la indiferencia y al fanatismo, triunvirato fatal, cuyo poder ha pesado tantos siglos sobre la humanidad.

    La paz debe ser para las naciones el germen de su felicidad. *** Quin del antiguo mundo la grandeza destruy con gigante podero? Quin el arte, el comercio, y la riqueza hizo desaparecer en el vatio? Quin de ciudades mil gloria y belleza en ruinas convirti? Dmelo, Clo; pues siendo t cronista de la historia, debe guardar recuerdos tu memoria. Quin desvasta las campos? Quin los mares en inmensas necrpolis tornara? Quin no dej a su paso valladares y slo espanto tras de s dejara? Quin hundi las naciones? Quin los lares y la herencia legal no respetara? Quin tanta saa y destruccin encierra? Belona, que es la diosa de la guerra. La guerra es el dragn, el monstruo horrible que destruye a su paso cuanto toca, el Luzbel de los siglos, que invencible de la ignorancia est sobre la roca; volcn que con su lava inextinguible, con el fuego que arroja de su boca abrasa la creacin, y ante su estrago sucumbieron Atenas y Cartago. Y Mnfis, Babilonia, Roma y Tiro, y Nnive y Esparta y sus legiones, exhalaron titnico suspiro, el cual repiti Homero en sus canciones. Desolacin no ms tan slo miro! Hundironse en el polvo las naciones, porque la guerra torpe y fratricida siempre agost las fuentes de la vida. Huye genio del mal!, huye en buen hora, y deja que la paz y la esperanza extiendan su mirada bienhechora y al sufragio suceda la bonanza; deja que Ceres, diosa productora, nos imponga su ley de bienandanza;

    que le ofrezca al trabajo sus tributos, y ella en cambio nos d sabrosos frutos. La agricultura es mina inagotable, si en ella se trabaja con paciencia, su explotacin es til y agradable y siempre necesaria a la existencia. Tesoro fabuloso, incalculable..., que da a los pueblos la mejor herencia, y ay! del pueblo que queda sin braceros, que borrar la hierba sus linderos. Las artes y la industria, el movimiento todo en su rotacin se paraliza, enmudece del hombre el pensamiento y su ser y su accin se automatiza; la inspiracin, el dulce sentimiento, cuanto al genio en su vuelo inmortaliza, se pierde en el fragor de la pelea y entre la sangre que al brotar humea. Por eso dulce Paz yo te bendigo, simbolizas la hermosa primavera, por ti tienen las aves techo amigo, por ti crece la mies en la pradera, la civilizacin vive a tu abrigo, la abundancia difundes por doquiera, y por ti los artistas en su anhelo audaces llegan a escalar el cielo. T eres la luz, la irradiacin suprema del Hacedor divino y prepotente, borras de la venganza el anatema concediendo perdn al delincuente; del progreso sin duda eres emblema, feliz el pueblo que tu influjo siente! Pues en medio de santas alegras ver tranquilo deslizar sus das. La vida del hogar ...! La dulce calma de una existencia plcida y dichosa; en xtasis de amar arroba el alma y la creacin parece ms hermosa. Mucho valdr la inmarcesible palma que se alce en batalla victoriosa; ms prefiero a esos nclitos laureles, el renombre de Fidias y de Apeles. Grandes fueron los bravos espartanos diciendo que a la sombra, pelearan (1)

    de la nube de flechas que inhumanos los persas a Leonidas dirigan! Mas ay! que fueron sus esfuerzos vanos, pues cobardes traidores los vendan; la Termpilas fue su sepultura: gloria y honor a tan sin par bravura! Grande la Grecia fue!, pero su gloria ms la debi a la paz que no a la guerra, y el fausto ms brillante de su historia en su elocuencia sin rival se encierra. Sus sabios en su vida transitoria tal recuerdo dejaron en la tierra, que aunque sta vuelva al caos, eco profundo repetir su voz, de mundo en mundo. Son de admirar los blicos afanes que a Csar y Alejandro distinguieron, y en Espaa los Cides y Guzmanes indisputable gloria consiguieron; pero ay! que en torno de sus nobles manes cuntas madres sus hijos les pidieron... Guttemberg fue ms grande con su invento, que un mundo conquist sin un lamento. Un nuevo mundo, s, porque la imprenta, la transmisin del pensamiento escrito, un horizonte inmenso nos presenta donde irradia la luz del infinito; el amor de los pueblos lo fomenta, de la unin es el smbolo bendito, es el alma del mundo, que potente domina sobre todo lo existente. Ms la voz de la Prensa no se escucha en tanto que retumba la metralla; se estaciona el progreso ante la lucha, su calvario es el campo de batalla; por eso los gobiernos tienen mucha responsabilidad, cuando una valla no oponen a los torpes desafueros de locos y ambiciosos guerrilleros, que arrebatan la paz, cuando ella sola es la que ataca a los pueblos venturosos, la que cie a los genios su aureola y la que hace a los hombres industriosos, Guerra. a la guerra, si; porque ella inmola todos los sentimientos generosos, que divide a los hombres en tiranos

    y en siervos, cuando todos son hermanos! Paz bendecida!, ven, tiende tus alas y cubre a Espaa con tu hermoso manto; t eres la flor que ms perfuma, exhalas, el ngel que mejor secas el llanto. Por ti visten los prados ricas galas, a ti debe su gloria el adelanto, por ti se abren caminos y canales que son de la riqueza los raudales. Por ti se eleva el globo en los espacios, por ti el tnel perfora las montaas y se levantan templos y palacios reinando el bienestar en las cabaas; y del cielo en los mltiples topacios, y del rugiente mar en las entraas, la mirada del sabio profundiza, y compara, estudia y analiza, Y la creacin armnica y sublime camina por la senda de la vida, y el progreso y su arado huella imprime y abre surco en la tierra endurecida, La paz a los esclavos les redime, que sea ella nuestro punto de partida. Fijemos en la paz nuestras miradas, naciones que os llamis civilizadas! El cdigo divino qu nos dice? El evangelio santo qu aconseja? Ordena que el mortal se encolerice? No!, que escuche del msero la queja, que la paz nuestro nombre inmortalice, que es de los pueblos la industriosa abeja, y si acatamos sus benditas leyes, sern grandes los pueblos y los reyes.

    (i) Vienen los persas sobre nosotros, pues bien, responde Leonidas marchmonos sobre ellos. Ved, dijo un enviado, que su nmero es tan crecido, que sus flechas obscurecern el sol. Tanto mejor, dijo Dioneceo, con eso pelearemos a la sombra. Esto fue en el paso de las Termpilas, donde murieron los mejores guerreros de Grecia.

    Existen encontradas opiniones sobre los viajes; unos creen que el hombre puede cifrar su felicidad en vivir escondido entre las humildes casas de una aldea, cuyos nacen, viven y mueren en ella, sin haber escuchado el sonido de otra campana, que la que llama a los fieles en la ermita del vecino monte. Existencias vegetativas, que solo pueden hacer adelantar el individuo moralmente, la parte intelectual tiene que dormir el sueo de la ignorancia. Cuando no se reciben impresiones, las sensaciones son una lengua muerta; de consiguiente, el pensamiento no puede formar gigantesca a lo que la tenga pigmea. De una pequea colina crear una cordillera de montaas: de un dbil arbusto un cedro centenario; porque, la imaginacin es muy artstica, por ms que luego no pueda demostrar lo que siente y lo que suea; pero cuando nada se ve, cuando no hay base, ningn edificio se puede levantar. Otros aseguran que el mayor placer de la vida, es recorrer el mundo y estudiar sus casos y costumbres, analizando y comparando. Esta segunda parte de la dicha humana me gusta ms que la primera, es decir, me he explicado, mal: hay seres que nacen para gozar de las dulzuras del hogar domstico y todas las circunstancias, y accidentes de su existencia en cambio hay otras criaturas cuya misin es ser cosmopolita, porque pierden su familia en edad temprana, porque sus intereses materiales o son muchos o ninguno; y en ambos casos, se puede cruzar la tierra sin que nadie nos llame ni nos detenga. El poderoso lleva consigo la varita mgica del oro que le abre todos los centros de la sociedad, y el que nada posee puede llevar esa vida nmada de los bohemios y de los desheredados de la fortuna. La clase media est sujeta a una posicin fija y no puede tan fcilmente, abandonar su oficina, o su taller, y entregarse a la vida contemplativa y analizadora. As es, que el que puede, y nada le une a su pas, creo que debe viajar y estudiar en el libro del mundo la historia de la humanidad. II

    contemplado con placer, porque he aspirado en ellos el aura bendita de la inteligencia que es emanacin del Ser Supremo. En mi niez me hablaban del mar, y sin haberle visto, y sin poder darme cuenta de su grandeza y de su majestad, una voz secreta me deca: All se encuentra la imagen de Das. Mis presentimientos no me engaaban: cuando vi el mar por primera vez, que fue en Cdiz, permanec largo rato en la ms profunda meditacin, y desde entonces principi a dudar, y a inquirir; porque yo me encontraba tan pequea para ser la ltima obra del Creador, mediaba tan enorme, tan incalificable distancia de El a mi que yo deca: Tal vez, haya otra raza ms privilegiada que est ms cerca del Omnipotente; pero cuando me aseguraron que los descendientes de Adn eran los ms perfectos, me pareci tan incorrecta la obra de Dios, que mi mente se convirti en un verdadero maremagnum, que ni en la torre de Babel reinara ms confusin. La casualidad del materialista naufragaba ante mis ojos contemplando el mar, y el Dios del. rayo y del trueno lo encontraba muy humanizado, muy puesto a nuestro alcance, cuando con nuestras ddivas se contentaba, perdonando a los pecadores, si stos posean una suma considerable para pagar su cuota de entrada en el casino del cielo. Exista para m tanta desarmona en cuanto contemplaba, soaba yo un Dios tan grande, y vea manifestaciones tan pequeas, que al fin concluid por dudar de todo, perdindome en un ddalo de conjeturas. III Lleg un da bendito en que conoc La suprema verdad, y entonces cay la venda que cubra mis ojos, y contempl ilimitados horizontes abiertos a la raza humana, la que cre mas digna de llegar hasta Dios; puesto que Jess supo escalar el cielo, bien pueden los dems hombres, con el transcurso de los siglos, asemejarse al regenerador de la Humanidad. S antes nada decan a mi mente, los lugares consagrados a la oracin, desde que soy, verdadera cristiana, dicen mucho menos, si del mnimun puede rebajarse algo. Aunque Dios se encuentra en todas partes, no en todos los parajes esta nuestra imaginacin en estado de comprenderle y adorarle, y en las calles cntricas de las grandes capitales, entre el tumulto y la confusin, en ese pandemonium donde el pensamiento flucta, es imposible, absolutamente imposible, que se consagre a la reconcentracin de las ideas, por que las distintas corrientes fluiditas influyen poderosamente en nuestro ser; pero dejemos digresiones y volvamos a la cuestin capital.

    IV Deca que los templos nunca los he Conceptuado bastante grandes, para adorar en ellos a Dios. Ni la gtica baslica, con sus altas columnas y sus extraas ventanas, cuyos cristales pintados copian los colores del arco iris cuando el Sol las baa con sus rayos; ni las sombras iglesias

    de los conventos con sus magnficos coros, maravillas del arte por sus delicados trabajos en alerce y el cedro, maderas con que construan generalmente los altos sitiales que ocupaban los siervos de Dios; ni la blanca ermita con su risuea virgen coronada de flores, nada me ha parecido suficiente para adorar a Dios; pero contemplando el mar, mirando esa exacta fotografa del infinito, no puedo concebir cmo en las ciudades situadas en las costas se ha empleado tanto dinero en levantar templos cuando la prvida naturaleza les ha ofrecido un santuario magnifico, admirable y sorprendente, donde puede ir el hombre a comunicarse con su creador. V Siempre he tenido costumbre de visitar en un mismo da ( si me ha sido posible) diversos parajes, me ha gustado ir a un palacio y a un hospital, y as he podido comparar las distintas demostraciones con que se manifiesta la vida. Siguiendo mi plan, una maana fui a buscar en la playa la esperanza para vivir, la resignacin para perdonar, y la fe para creer. Dejndome llevar por el suave empuje de las rizadas ondas, admiraba en ella el retrato fiel de nuestra existencia. Franjas de prpura orlaban en horizonte, velado este por azulada bruma, en tanto que en oriente, el rey de nuestro planeta difunda con sus rayos el calor y la vida.

    VI Nunca he envidiado ni el oro de los magnates ni la hermosura de muchas mujeres, bellas como el delirio del deseo; pero la inspiracin, el genio y la maravillosa facilidad que tienen algunos escritores, para describir, para copiar los lienzos inimitables de la creacin, oh! a esos si los envidio y los admiro; y dara, s me fuera posible, toda una vida de felicidad por conseguir la difcil facilidad que, tienen para escribir, Lamartine, Chateaubriand, Vctor Hugo, Castelar y Zorrilla. Mi frente arde, mis sienes laten apresuradamente, mis labios modulan un sonido, pero ah! mis palabras son incoherentes. y no llegan a formar una oracin. Dios mo! Sin duda mi pasado ha sido horrible, por que T ves lo que siento, y me dejas hundida en la impotencia. Cunto deseo que pase el tiempo!, por ver si llega un da, en que pueda expresar lo que germina en mi mente Los momentos felices nos parece que no tienen ms que cinco segundos, pero tienen sesenta como los que pasamos dominados por el dolor. El tiempo pas y tuve que abandonar mi lecho de arena y regresar a mi morada; en el camino me detuve ante una iglesia vetusta y sombra, entr en ella y nunca me ha parecido el hombre tan pequeo como el hallarme en dicho recinto.

    Qu imgenes! Qu atributos! Qu sombra y qu mezquindad! Y all va el hombre a pedir a Dios!. Ante figuras raquticas hechas por el misino... En los templos catlicos romanos, el hombre se sobrepone a Dios puesto que le da forma, expresin y ropaje. En las capillas evanglicas, Jess se impone a los creyentes por medio de su santa palabras ya esto es un adelanto; y a aquellos que vamos a orar en la playa, la imagen del infinito nos domina, nos subyuga y nos despierta el mismo tiempo, hacindonos conocer que nuestra raza tan orgullosa y tan despticas, es un simple tomo aislado en la creacin, que aun no ha podido formar clulas si quiera de las que se estn uniendo para hacer la crislida, de donde sidra un da la civilizacin. La naturaleza es el nica templo digno de Dios; los templos de los hombres son la caricatura del culto divino. En la primera vive, la luz, el calor y el germen de la idea En los segundo la sombra, el absurdo y la, parodia. Bendito sea el verdadero cristianismo que elige el universo para adorar a Dios! Dos templos visit en un da; en el primero llor al verme tan impotente para comprender al Eterno. En el segundo, tambin derram amargas lgrimas, pero fue lamentando los errores y los desaciertos de la fratricida humanidad.

    Poesas ledas en la Sociedad Alicantina de estudios Psicolgicos en dicho da, a la memoria de Allan Kardec Conforme voy cruzando de la vida su espinoso y tristsimo sendero, tu memoria sagrada y bendecida con fe ms razonada la venero; cuando miro esta turba fratricida que nicamente piensa en el dinero, te recuerda, y exclamo con ternura Bendito, Allan Kardec, por tu alma pura Eras grande, tan grande, que tu acento el eco repiti de mundo en mundo encontrando tu noble pensamiento un enemigo fuerte sin segunda; encontraste el yo del avariento, ese yo con su clculo profundo; ah! pobre humanidad, cun pobre eres! compones no ms de mercaderes. Ciega de nacimiento, que no miras ms que la oscuridad de tu presente, y el aire inficcionado que respiras te asfixia y debilita fatalmente. Si a Dios quieres amar, s en l admiras algo grande, sublime y prepotente, por qu no te despiertas, raza humana, y contemplas la luz en el maana? Por qu de Allan Kardec la voz sonora no, queris escuchar? Decid, mortales. No sabis que al llegar la ltima hora, os dejaris, aqu vuestros caudales? Que los nicos bienes que atesora el hombre, son sus dotes especiales; que caridad y amor nicamente nos harn progresar nicamente?

    Eternamente, si; las obras buenas y el consuelo que al triste prodiguemos, darn a nuestra vida horas serenas y nos harn valer ms que valemos; tus pginas, Kardec, se encuentran llenas de profundos consejos, y debemos estudiar en tus libros la doctrina que a practicar el bien nos encamina. Debemos bendecirte y admirarte, debemos propagar tu gran idea, la caridad tambin tiene su arte y monumentos eternales crea; y aunque la humanidad, la mayor parte rechaza la verdad, que esto no sea obstculo ninguno en nuestro empeo que es despertar el hombre de su sueo. De ese sueo de oprobio y de ignorancia en que hace tanto tiempo est sumido Es vergonzosa nuestra eterna infancia, y para algo mejor hemos nacido. Despierta humanidad!, que tu vagancia te arrojar en la tumba del olvido, y la misin del hombre es dejar huellas para que otros despus sigan por ellas. No nos basta nacer, vivir y luego entregarnos, en brazos de la muerte, tenemos que dar luz al que est ciego, y darle vida al que se encuentra inerte; tenemos que avivar el sacro fuego que en hroes a los hombres los convierte, tenemos que luchar, porque luchando, es slo como iremos progresando. Y siendo Allan Kardec nuestro caudillo, alcanzaremos eterna victoria, artes y ciencias, esplendente brillo obtendrn con los lauros de la gloria; el dspota orgulloso, hombre sencillo se tornar, si graba en su memoria, que ciencia y caridad, paz y consuelo, sern la escala que nos lleve al cielo. No lo olvidemos nunca, espiritistas, que caridad y perdn sea nuestro lema, que dejemos de ser exclusivistas, que adoremos de Dios la ley suprema, y aunque nos llamen locos y utopistas,

    de Allan Kardec sigamos el sistema que nos dice olvidando el egosmo: Al prjimo amaras como a ti mismo. Venid, hermanos, y entonad conmigo hosanna y aleluya en alabanza del que quiere y perdona a su enemigo y el yo avariento de su mente lanza; vivamos a la sombra y al abrigo de la hermosa y dulcsima esperanza que Alln Kardec nos da. Bendito seas! Oh, regenerador de las ideas!

    I Tiene la naturaleza: en sus mltiples efectos, paisajes de tan vivos colores, horas de tan suaves, tan delicadas y tan difanas tintas, que los mejores paisajistas ni en sus cuadros campestres, ni en sus marinas, pueden nunca copiar, sino muy dbilmente, los mantos de prpura, y los velos de gasa, con que el cielo se cubre durante las horas crepusculares. Mas, a pesar de su imperfecto parecido, siempre se encuentra algo que nos conmueve, algo que habla a nuestro corazn en los lienzos de los pintores. De la luz, no pueden menos, que irradiar reflejos, plidos por la distancia, s; ms sin embargo, reverberantes. De la religin cristiana, de la bblica historia o mejor dicho, tragedia, que se verific en el Glgota, de esa gran epopeya, en que la civilizacin personificada en un hombre, dio un paso gigante, todas las generaciones la han simbolizado segun su adelanto moral e intelectual, y msticas leyendas, sagradas historias, dramas sacros y fbulas religiosas impregnadas de poesa, han tratado, y han querido mantener en nuestra memoria el recuerdo imperecedero de Cristo. Las almas pensadoras no necesitan contemplar ni cuadros ni estatuas, ni ver pasar ante sus ojos ninguna, escena que conmemore los hechos de la vida de Jess; porque su poderoso fluido llena los mbitos de la tierra; y l vive en nosotros, y nosotros en l. El engrandecimiento moral del hombre y la emancipacin de la mujer; el derecho sagrario de la familia, el santuario del hogar domstico, el asilo para el hurfano, el hospital para el enfermo, qu otra cosa son, que efluvios divinos de la moral evanglica que predic el primer legislador del mundo? Desgraciadamente la raza humana forma un variado mosaico con sus diversos grados de progreso, y as como a unos le basta su mente para guardar en ella los recuerdos palpitantes de la vida de ayer, as otros necesitan ver escenas de efecto, grotescas figuras y cuadros de abigarrados colores para sentir y recordar. Todo tiene en la vida su razn de ser; cada inteligencia necesita su centro de accin, cada pueblo por pequeo que sea, su rbita donde girar, proporcionada a su adelanto. Me gusta detenerme en las aldeas, porque en ellas leo las primeras pginas de la historia universal y estudio los primeros rudimentos de la ciencia humana en sus humildes y oscuras casas, en su reducido y tosco mobiliario, en la rojiza llama de sus fogones, en la vacilante luz de sus candiles, en todo, en fin, veo los primeros pasos del adelanto, y como el pensamiento, ms veloz que el deseo, salva las distancias, me traslado a las grandes capitales, y contemplo

    sus palacios donde el artista., el artfice y al obrero, convierten la morada del magnate en un pequeo paraso. La luz del da penetra por medio de pintados cristales, que copian los colores prismticos del arco iris, el calor se desprende de marmreas chimeneas donde el carbn de cok encerrado en un cestillo de hierro, parece una roja granada exhalando calor y vida; y en los grandes salones, las estufas de gas se asemejan a estrellas de diamantes montadas al aire en acero. Para reemplazar a la luz del sol, para ahuyentar las sombras de la noche, lmparas venecianas, y bujas perfumadas, de color de rosa, difunden suaves reflejos y velados resplandores al travs de globos de cristal nevado. Qu diferencia de ayer a hoy...! El adelanto industrial es innegable. El progreso moral es algn tanto problemtico, que no siempre suelen caminar unidos el uno al. otro. Fatalidad! fatalidad por nosotros creada. II Los accesorios del cuadro, son distintos, pero el fondo siempre es el mismo; ayer el ciego fanatismo religioso, hoy la helada indiferencia, y el cientfico, materialismo; he aqu tres poderosas escuelas cuyos adeptos no comprenden, ni en lo ms mnimo, la infinita grandeza de Dios. No mil veces, no!; la religin cristiana con sus templos y sus santos, con sus misterios y sus simblicas alegoras, no copia, (ni siquiera aproximadamente) la increada figura de Dios. La fotografa del Creador es el mismo universo; pero entre las muchas parodias que escribe una parte de la humanidad, sobre la inolvidable historia de Cristo, hay algunas que conmueven. El asunto de por s, es tan grande y tan sublime; tan dulce y tan amoroso, que el ms tosco pincel, y la mas ruda pluma, ha de obedecer al influjo de algo potico y delicado. La fiesta de Navidad es fecunda en escenas conmovedoras. Hay nada ms sencillo, ni ms elocuente a la vez, que el portal de Beln que forman los nios en la catlica Espaa, y el rbol de Navidad que levantan los pequeuelos en la pensadora Alemania...? Aqu la infancia representa los primeros das de Jess: all la niez espera el premio que ofreci Cristo a la humildad y al trabajo. En Espaa tambin esperan los nios dulces y juguetes de los Reyes Magos, cuando llegan en el da 6 de Enero a rendir homenaje al Salvador del mundo. El da de Reyes es un da memorable para la cristiandad. Los reyes de la tierra se visten de gala reciben a sus vasallos.

    Los ministros de Dios cubiertos de brocados, elevan sus preces al cielo; y en algunas aldeas representan msticas comedias sus sencillos habitantes. Nunca haba presenciado semejante funcin, y deseaba ver tal espectculo; porque si bien el culto externo lo cre completamente innecesario, para los que ven con los ojos del alma, conozco al mismo tiempo que una gran parte de la humanidad necesita materializar y personificar una idea. La materia tiene sus leyes ineludibles de atraccin, y a ciertas inteligencias, para objetivar algo en su mente, les es preciso e indispensable ver, tocar y hablar con los individuos que para ellos representan los dolos que pretenden adorar. An existen generaciones que recuerdan la infancia de la humanidad.

    En la provincia de Murcia son celebres las fiestas de los Reyes que se celebran en sus pueblos y aldeas, y atrada por el afn que me domina constantemente de estudiar nuestro progreso en. los usos y costumbres, de cada pas, acud presurosa a ver llegar los Reyes a El Cabezo de Torres. Sus casas, escalonadas en la montaa, las abandonaron sus pacficos habitantes, corriendo a la desbandada, cuando escucharon los tiros que anunciaban la llegada del ngel a una .plazoleta llamada la Rambla. Lleg el enviado de Dios, que era un muchacho vestido con inartstico desalio, caballero en una pequea. yegua, se par en medio de la plaza, la multitud se api en torno suyo y escuch con religioso silencio la relacin que pronunci el nio con voz clara y enftica. Los versos del monlogo o soliloquio eran incorrectos en demasa; el Pequeo actor no era discpulo ciertamente de Talma y Romea: y sin embargo, cuando profetiz que la luz irradiara por todos los confines de la tierra, porque el esperado Mesas haba llegado ya, algo sent en mi alma, y algo afluy a mis ojos; mir en torno mo y nada le en aquellos semblantes; pero cuando pas el nio por medio de la muchedumbre, muchas mujeres murmuraron: Dios le bendiga...! Qu bien la ha hecho! Algo haban sentido, (sin duda alguna), inexplicable para ellas, puesto que pensaban que aquella criatura ataviada, grotescamente, sin acentuacin en su lenguaje, sin expresin, significativa en sus palabras, era la que se haba explicado bien, cuando en realidad el mdium no poda ser Peor; pero el principio y la idea que sustentaba era cual la luz del sol, que a travs de la ms densa bruma, difunde sus radiantes resplandores. Despus vinieron. los Reyes montados en buenos caballos y expresaron su admiracin y su deseo de ver al nio, todo lo mal que se poda esperar de semejantes de antes actores. Hubo luego su escena cmica con el rey Herodes y dos de sus servidores, y por ltimo, fueron los tres Reyes a la iglesia, que por cierto estaba decorada con gusto y sencillez.

    Junto al altar mayor haban formado una especie de gruta con ramas de pino, y dentro de ella estaba una joven con traje y manto azul, llevando en sus brazos el buscado infante. Cuando los reyes interrogaron a la madre de Jess, y sta les present a su hijo, cuando, aquellos doblaron la rodilla y le ofrecieron sus dones aclamndolo como rey en el cielo y en la tierra, es una alegora que tambin me hizo sentir, porque mi pensamiento quitaba de lugar de accin aquellas pobres raquticas figuras tan toscamente delineadas, y vea a Cristo, grande por su fe, por su abnegacin, lumbrera de los siglos, ensea del progreso, smbolo del amor y de la caridad, regenerador de las ideas; porque ante los artculos de su ley nada valen todos los aforismos y las mximas de los sabios filsofos! En la moral evanglica est sintetizada nicamente la humana felicidad. S; todas las potestades de la tierra se inclinan ante tu nombre. Oh!, sublime Jess, y t sers el que reinars eternamente en todos aquellos que quieran progresar; porque solo el amor y la virtud nos abrirn las puertas de los mundos superiores; y hasta ahora no hemos conocido nada ms justo, nada ms sabio que tu ley verdaderamente divina.

    IV El culto que se le rinde a Cristo, sea en la forma que sea, siempre tiene algo que hable al corazn y la fiesta de las Reyes lo tiene tambin. Pobres habitantes de las aldeas...! Yo quisiera que cada da de vuestra vida se multiplicara y valiera cada uno, o mejor dicho, representara la cifra de un ao para que llegaseis a rendir culto a Dios sin necesidad de mascaradas, para que vierais en Jess el regenerador de los hombres, y siguierais sus santas doctrinas sin mezclar lo grande con lo ridculo. Cundocundo el hombre adorar a Dios en espritu y en verdad...? Los siglos pasarn, si, y la multitud que hoy duerme se despertar, y los que hoy nos parecen pequeos, quin sabe si maana nos tendern sus brazos desde esferas luminosas y nosotros estaremos an en los valles del dolor...! Si la caridad nos sirve de gua para encontrar el cielo, cuntos seres humildes y piadosos sern ensalzados maana!. Espiritistas!, hermanos mos!, roguemos a Dios que el progreso moral camine unido con el adelanto intelectual, y entonces la raza humana dejar la tierra, para cumplir elevadas misiones en mundos ms adelantados, donde el hombre ni llora al nacer, ni teme al morir. Roguemos, pidamos ardientemente bondad para el corazn y luz, luz divina para nuestra imaginacin calenturienta; entonces y solo entonces, cuando seamos buenos, y sabios, comprenderemos aunque imperfectamente, la infinita grandeza de Dios.

    Catorce Abriles tu frente cuenta, y ya tu corazn, se agita violentamente, a impulsos de una pasin. Pero qu pasin, Dios mo; tan triste y tan desgraciada! Es su presente, el vaco..., y su porvenir la nada. No tiene razn de ser, pesa en ella el fatalismo; y un segundo de placer te conducir a un abismo Abismo tan insondable que no se puede medir, que es problema indescifrable cuanto podemos sufrir. Y ten en cuenta, hija ma, lo que ha tiempo aseguraba una vulgar profeca: quien mal anda, mal acaba. Y tienen razn, pardiez, tal cosa en asegurar; que aqul que peca una vez cuanto llene que llorar! Todo se paga en la vida, todo, pobre nia, todo... Para ganar la partida escucha, no hay ms que un modo. No fijes tu vista aqu, que es la tierra un mal espejo; y desgraciada de ti si no atiendes mi consejo. Es el amor para el hombre la savia de la existencia,

    l da al artista renombre y al orador elocuencia. A su influjo seductor, todo lo existente gira: l da perfume a la flor y sonidos a la lira. Mas como todo en el mundo lo ha comprendido al revs: el hombre al amor profundo y al miserable inters. Enlaz de un modo tal, que hay que estudiar hoy con calma el vrtigo material y el sentimiento del alma. El primero pertenece a la terrenal regin, y por lo tanto perece cuando, muere la ilusin. El segundo, que es de Dios la demostracin. bendita, va siempre del hombre en pos en su carrera infinita. La misin de la mujer se reduce nicamente, a estudiar y a comprender lo que inspira, y lo que siente. La que a comprenderlo llega y en elegir tiene tino, cun feliz es!, pues navega en un pilago divino. Y nunca con rumbo incierto ir su frgil barquilla, que tiene segura puerto donde eterno faro brilla. Aun es muy corta la edad de tu gentil envoltura; mas tu espritu en verdad no le iguala a tu figura. Que es muy viejo, en la razn de su helado escepticismo:

    y rinde adoracin al pobre individualismo. Tu yo para ti es la vida la familia, un nombre vano: Dios.punto de partida del loco delirio humano. Una utopa, un devaneo, un ensueo a qu pensar? Dios es nube del esto..., que nada deja al pasar! Y vives, si vivir es, sin hacer del bien acopio, mirando el mundo a travs de un manchado telescopio. Por eso cuando tus ojos en un hombre se fijaron, no miraste los abrojos que entorno de ti brotaron. No viste que es imposible en la tierra esa pasin, que un anatema terrible ser tu justa expiacin. No hasta decir yo quiero, en sociedad hay deberes: por eso nia, yo espero que me escuches si me quieres. Mucho los tuyos te amaron y grave mal te infirieron, pues como no te educaron con su amor nada te dieron. He dicho mal, darte, s, te dieron necios antojos, que un da secarn en ti hasta el llanto de tus ojos. T desdeas el trabajo porque es para ti mezquino; sin ver que por el atajo es ms penoso el camino. Cuando se saben medir las horas de nuestra vida,

    pasa el tiempo sin sentir, el paso de su partida. El tiempo es nuestro tesoro es rbita en que giramos, y si perdemos su oro en quiebra nos declaramos. Por eso con noble afn debemos constantemente, proporcionarnos el pan con el sudor de la frente. La ociosidad compaera inseparable es del vicio y el indolente qu espera? Hundirse en el principio. Por eso cuando sentiste eso que llaman amor, no pensaste, no dijiste, pero a dnde voy, Seor? Al contrario, te entregaste al delirio de sonar... Desgraciada!, tu olvidaste que la vida no es gozar. Y que si se halla el placer no se encuentra. en tu sendero; hay antes que sostener hasta el Glgota el madero. Porque al venir a la tierra es prueba que hemos pecado, y que nuestro ser encierra deuda que no hemos pagado. El que se niega a pagar mira los aos correr, y no puede rescatar la libertad de su ser. En cambio, el que resignado trabaja y lucha contrito, por si mismo rescatado va a buscar el infinito. Pobre nia, ven, atiende, tienes dos caminos, dos,

    por el uno se desciende en el otro se halla a Dios. Mira que Dios es la vida, que la tierra es un planeta, donde una raza deicida vive a su expiacin sujeta. Pero que al cumplir el plazo deja su crcel fatal, rompiendo la muerte el lazo de esta vida material. Y el espritu flotando va sus alas extendiendo, y a nuevos mundos llegando va nueva vida sintiendo. Afectos desconocidos, grandes, supremos, profundos, del inters desprendidos de los expiatorios mundos. Pasiones que aqu en la tierra no tienen razn de ser; que an sostiene cruda guerra el presente y el ayer. Y el maana, que enarbola la ensea del adelanto, orlada con la aureola del progreso eterno y santo. Nia, si quieres vivir m voz cariosa escucha: Para y compra el porvenir con el trabajo y la lucha. Que Dios da ciento por uno al que pide arrepentido, y ni a uno solo, ni a uno, lo entrega al inerte olvido. Para todos es su amor que irradia la eterna luz, si llevamos con valor el peso de nuestra cruz..

    I El 22 de Mayo ltimo perdi Espaa uno de sus mejores hijos: en ese da desapareci de la tierra uno de los espritus ms nobles y ms elevados que han venido a cumplir una misin en este valle de sombras. Si, hermanos mos; en ese da dej su envoltura material Carlos Nebreda. Sabis vosotros quin era este hombre? Era un genio, era un alma que haba sabido progresar; era uno de esos seres que vienen a enjugar muchas lgrimas, poniendo en prctica los benditos preceptos del Evangelio. Era uno de lo enviados de Dios, era uno de los compaeros de Cristo, era el Pigmalion de nuestro siglo, que con el soplo divino de la ciencia, anunci a las estatuas inanimadas de los sordo-mudos y los ciegos. Oh, s, s! Carlos Nebreda hizo entrar en la vida de relacin a esas desgraciadas criaturas que son los parias de Egipto y los ilotas de Esparta. Razas degradadas de aquellas primitivas naciones. Aquellos que viven en el dolor son los parias y los ilotas de todos los tiempos. Pobres desheredados de la tierra! Venid a llorar conmigo. Espritus superiores que habris salido al encuentro de Nebreda!, decidme en que estado se haya, decidme si le ha impresionado melanclicamente la indiferencia y la ingratitud de los habitantes de la tierra -Si hubiera inventado, caones y ametralladoras y bombas orsinicas que hubiesen destruidos en un segundo el organismo de mil y mil seres, entonces., todas la prensa le hubiera consagrado un recuerdo al destructor de la humanidad. En cambio para el hombre que ha llevado la luz de la ciencia a muchas imaginaciones dormidas o retrasadas, para aquel que ha despertado los sentimientos generosos en los corazones endurecidos por el dolor, para ese ser que ha perdido la lozana de su juventud trabajando incesantemente, para el alma grande que no ha vivido para si, sino para los dems, la prensa no ha tenido un lamento. Oh!, que bien dijo Dumas (padre) apostrofando a la humanidad en su amargo escepticismo: Hombres! hombres!, raza de cocodrilos. Parece increble que nos anime un espritu! Parece mentira que nuestro libre albedro pueda producir semejante metamorfosis; que de un soplo divino, podamos hacer un todo tan rastrero, tan egosta, tan absolutamente material que no apreciamos ni comprendemos un dolor, como nuestro cuerpo no lo sienta.

    No sentimos por simpata, no: por eso Carlos Nebreda, ha muerto en el silencio, y en el olvido; porque los hombres de accin, los que llevan la batuta en el concierto social, los que dirigen la brjula en la nave del Estado, ven y oyen, sin acordarse que hay millares y millares de seres que son autmatas galvanizados; solamente en Espaa, se cuentea 17,000 ciegos y 10,900 sordo-mudos, y en la patria de Isabel I slo hay cinco colegios para educar a estos desventurados; en cambio se levantan con mgica rapidez nuevas plazas de toros, y se pagan 4,000 reales para sus palcos en las primeras funciones.(1) (1) Afortunadamente, aos ms tarde, concedieron los gobiernos espaoles toda su atencin a la educacin de los sordo-mudos; y en el ao presento (1922), descuella en este ramo de la enseanza. Y aun lamentamos que la guerra destruya nuestras ciudades y agoste y tale nuestros campos, insensatos!, sin conocer que somos nosotros los que atraemos el anatema que pesa sobre nuestro presente y envuelve en sombras nuestro porvenir, siendo nuestra indeferencia el principal agente que pone en accin los elementos de la mal llamada fatalidad. De vez en cuando, como si Dios quisiera recordarnos la realidad innegable de su ser, encarnar el la tierra espritus superiores que difunden el consuelo, que simbolizan la esperanza, que personifican el progreso. Carlos Nebreda fue uno de ellos. Treinta y ocho aos estuvo en la tierra. Dice Castelar que la nostalgia del infinito se refleja en la frente de los genios. Nada ms cierto; en el rostro de Nebreda se reflejaba tambin. Era un tipo completamente espaol, moreno y plido, con grandes ojos negros, en los que irradiaba el fuego que arda en su mente, afable y comunicativo en su trato ntimo, carioso y benvolo con sus discpulos, tena para ellos una solicitud verdaderamente paternal. Era su alma muy buena, y tena una prodigiosa actividad.

    II En Madrid vio la luz del da, luz que am tanto, que no le bast mirarla por si sola, necesit que otros muchos la miraran con el, y el 22 de Agosto, del ao 1873 ingres el Colegio nacional de sordo-mudos de la corte de Espaa en calidad de ayudante. En 1858 fue nombrado secretario interino de dicho Colegio y en el ao 1866, fue autorizado por el Gobierno para plantear y dirigir en el hospicio de Madrid, una clase de sordo-mudos y otra de ciegos, sin retribucin alguna. Nebreda daba gratuitamente lo que gratuitamente reciba. En el ao 1867 fue nombrado primer profesor del Colegio de sordo-mudos y ciegos de Burgos, y el ao 1868 le dieron el cargo, que con tanta justicia mereca.

    En el Colegio de Madrid, el primero de Espaa, slo Carlos Nebreda deba ser el director, plaza que slo con su muerte deba quedar vacante; pero qued antes, porque en Espaa antes que la ciencia, antes que la caridad, antes que todo, est la poltica. Para los espaoles los hombres cientficos y filantrpicos, los genios especiales (que no tienen sustitucin posible), son ceros sin valor alguno si no son adictos a la opinin reinante. Nebreda fue vctima de la monomana poltica, y muchos desgraciados lo fueron tambin con l, porque su acertada direccin, sus profundsimos conocimientos, sus especiales mtodos de enseanza no tienen rival en la poca presente, y los pobres ciegos y los infelices sordomudos aprendern con ms trabajo y adelantarn con una triste lentitud, faltndoles los libros y pautas de Nebreda. Y todo por qu?. Fatales aberraciones! Por cunto, por cunto tiempo estacionaris an a la desgraciada humanidad...? Varias obras escribi relativas a la enseanza, que no enumero por abreviar estos apuntes, pero no puedo menos de recomendar su tratado terico-practico para la enseanza de los sordo-mudos, por el cual se han obtenido inmejorables resultados. Memorias, folletos, aparatos, pautas y todo cuanto puede tener, relacin con la ms fcil manera de educar a esos seres, los ms desgraciados de la creacin. Para todos tubo inventiva Nebreda, empleando los medio ms sencillos y grandes a la vez. Las potestades de la tierra le dieron como premio a sus afanes cruces y condecoraciones. Los certmenes industriales, medallas de oro y plata, pero nada de esto es bastante; no bastan estos dbiles testimonios de admiracin a un solo individuo; se necesita algo ms extensivo, es necesario coadyuvar a las grandes ideas, es indispensable emplear medios ms directos para la realizacin de esas obras trascendentales, verdaderamente humanitarias. Este fue lo que le falt a Carlos Nebreda. Cuando se encontr solo y aislado, cuando le quitaron la direccin del Colegio Nacional de la coronada villa, entonces cre e inaugur un colegio especial para sordo-mudos, idiotas y nios retrasados, nico en Espaa. III En el mes de enero de 1875 se instal en su casa de salud moral, y en mayo de 1876 la abandon, para ocupar otra casa de salud en las regiones del infinito. La prensa nada ha dicho; con un sueldo insignificante ha credo que bastaba para consignar la muerte de un gran hombre, y no es as, porque un simple recuerdo se le concede a cualquiera, y Carlos Nebreda no era uno de tantos. Era un ser que haba enjugado muchas lgrimas y mancha su historia el pueblo que no ama la memoria de sus hroes. No son hroes nicamente los valientes soldados que mueren sin quejarse en los campos de batalla, ni los entendidos generales que comparte con ellos las fatigas y peligros de la guerra, no; hay otros hroes que tambin luchan con enemigos implacables y que, al vencerlos, alcanzan una legitima victoria.

    Sabis lo que es luchar con la ignorancia, y ms aun con la impotencia fsica? No tenia Carlos Nebreda que haber educado a tantos y tantos sordo-mudos y ciegos, y slo con Martn y Martn sordo-mudo y ciego, le bastaba para acreditar y justificar sus espacialsimos conocimientos. De un hombre sin vista, sin odo y sin habla, supo hacer una criatura inteligente, cariosa y buena, rompiendo el nudo de hierro que apretaba su garganta, hacindole producir sonidos roncos, extraos, pero que al fin componan una palabra. Aquel hombre, que nada haba visto, lleg a sealar y aun a nombrar en la esfera, las principales naciones de que se compone nuestro globo, con sus archipilagos y sus montaas, con sus mares y sus torrentes. Lleg a distinguir y a conocer los colores, a tejer los lienzos, a trabajar en la caja que invent Guttemberg, a escribir correctamente y a sumar con una ligereza admirable y la ms exacta precisin. Sabis la que es formar de un embrin monstruo un ser inteligente?. Deca Mart Folguera, hablando del gran pintor Fortuny, que ste al copiar la luz, la creaba. Yo tambin digo como el inspirado poeta Carlos Nebreda, despertando la inteligencia del pobre sordo-mudo y ciego, creaba a su hechura un entendimiento, un sentimiento y una voluntad. Gloria! gloria! para uno de los mejores obreros de la civilizacin. IV Nebreda Me escuchas? Tal vez si, y tal vez no, porque debes hallarte en muy buen paraje, y por la tanto, lejos de m; me entristece lo ingrato que han sido para ti los habitantes de la tierra, pero me consuelo pensando en el recibimiento que habrs tenido en el mundo de los espritus. Cuntos, cuntos de los desgraciados que por ti han sonredo habrn salido presurosos a tu encuentro! Con qu inefable ternura te habran conducido por la senda de luz! Qu sensaciones habrs sentido! Qu horizontes habrs visto! Qu armona habr modulado para ti el himno de la bienvenida! T, que tanto amor, prodigaste en este oscuro planeta, t que tanto te afanaste para difundir la verdadera luz de la instruccin, cunto, cunto, habrs adelantado al verte libre de tu pobre y pesada envoltura! Mucho has sufrido en este triste globo, pero... Qu vale el sentimiento de una encarnacin, ante el goce de la eternidad?

    V Hermanos espiritistas! Carlos Nebreda aceptaba nuestras creencias, y aunque todos somos hermanos, nuestra pequeez no nos permite todava poner en prctica el amor universal; queremos mucho ms al que est ms cerca de nosotros, y rogamos con ms fervor por aqul que no nos desdeo. Nebreda no quera, roguemos por el, roguemos por que olvide y perdone la ingratitud de los hijos de la tierra. Deber encontrarse en mundos de luz, ms quin sabe la perturbacin aun, le persigue? Qu vale el calculo humano ante la suma infinita.! Carlos Nebreda!, en nombre de todos los espiritistas de la tierra, te ofrezco sus plegarias, su tributo de admiracin y su ms profunda gratitud. Dichoso t, buen hermano, que has sabido cumplir tu misin! ruega a tu vez por nosotros, inspranos tu fuerte voluntad y tu santa compasin; inspranos para que cada uno cumpla fielmente dentro de la rbita en que gire la expiacin que pidi. Carlos Nebrada!, tus hermanos te saludan y con dulce melancola te dicen: Adis! Adis, alma buena! Adis, alma, noble y pura! Sigue tu eterno viaje, nosotros seguiremos el nuestro. Tu vas en globo, nosotros vamos aun en los primitivos barcos de vela. Cundo nos volveremos a ver?,En qu estacin de la eternidad subiremos a un mismo tren? Cuntos, y cuntos siglos pasarn todava, antes que podamos llegar hasta ti! Carlos Nebreda, adis! Adis? He dicho mal, hasta la vista, qu son para nosotros los siglos? Fugitivos segun los que se pierden en el infinito. Por eso con entera confianza, con ntima conviccin, te digo: Hasta maana, porque tengo la completa certidumbre de que te encontrar un da en la regin de la luz. Bendita sea la vida de la esperaza, porque es la vida del progreso, y con ste, la perfeccin relativa no es un mito. Con, el progreso se manifiesta evidentemente que la esencia de Dios germina en nuestro ser y que todos somos resultantes de la increada causa. Los genios son las pruebas innegables de la grandeza infinita del Eterno. Carlos Nebreda hablando con Martn Martn, lo hizo exclamar a un ateo: Si ser verdad que existe un Dios?

    Desde que el mundo es mundo cuenta la historia, que para que el progreso logre victoria es necesario, que el hombre sin quejarse suba al calvario. El escarnio y la befa sigue a la idea, que grande en su adelanto domina y crea; y est bien visto, que la terrible muerte que tuvo Cristo. Por esto, espiritistas, no nos asombre, que escndalo produzca tan solo el nombre de la doctrina, que al bien y a la ventura nos encamina, Siempre, siempre en la tierra la pas lo mismo; refractario a lo grande nuestro organismo, se empequeece ante el algo sublime que lo enaltece. Considerado el hombre vale tan poco!, que el asunto ms leve le vuelve loco; y solo en sueos se tornan en gigantes lo mas pequeos. Todos quieren llevarse la supremaca; todos piensan que tienen de Dios la gracia, pobres pigmeos!

    seis grandes, s os la fingen vuestros deseos, Pero cuando la mente juzga y razona quita de nuestras frentes esa corona que en un momento, os ci el entusiasmo y aturdimiento, que nos da la ignorancia; por esos hermanos todos nuestros afanes encuentros vanos, si con anhelo no subirnos la escala que llega al cielo. Sabis cul es? es la ciencia, la ciencia sola es la que da a los hombres esa aureola, que nunca muere, porque su luz eterna de Dios la adquiere. La fe ciega no sirve para ilustrarnos. lo que consigue a veces es obcecarnos; y el fanatismo produce nicamente oscurantismo. Quiero un materialista sabio profundo, que razone y helado contemple al mundo, mejor que al hombre que sin saber deifique e un algo el nombre. Razn antes que todo, razn helada, sin pasin, sin delirio, que la mirada busque serena el eterno destello de un alma buena.

    Hermanos, adelante, nuestro es el mundo, si hacemos un examen serio y profundo, de lo que encierra esta crcel humana llamada tierra. Voluntad nicamente se necesita, para leer en la historia por Dios escrita; no desmayemos, y colectivamente progresaremos.

    Inspiracin recibida en el Centro de Gracia (Barcelona), en la cesin del 16 de Julio por A. D. y S. Cun grande es el Espiritismo, hermanos mos; el le da una familia al que cruza slo la senda de la vida, l es la ampliacin del Evangelio, l es la realidad del idealismo. Los espiritistas de corazn no necesitan verse para quererse. Se sienten, se comprenden, se adivinan al travs del espacio. Hay nada ms dulce, ms verdaderamente consolador, que saber que allende los mares hay seres que sonren a nuestro recuerdo, que lloran con nuestras penas y gozan con nuestras alegras? Oh! si, el Espiritismo es el gran paso que ha dado la civilizacin, puesto que tiende a unir a los hombres en un solo pensamiento, idea que vienen trabajando todas las civilizaciones que nos han precedido, pero que ninguna ha conseguido su objeto tan cumplidamente como nosotros, porque todas han unido a los hombres por medio de terror del sacrificio y de la obediencia ciega. Nosotros, en cambio, no hacemos imposicin alguna, no le decimos al hombre cree o muere, nicamente le aconsejamos que estudio, y luego, si sabe creer, que crea. Para nosotros no hay clases ni sectas, todos son admitidos en nuestras filas; del materialista aceptamos su ciencia, de los creyentes su sencilla buena fe, del criminal su arrepentimiento; nosotros no preguntamos a nadie de dnde viene, nicamente le decimos a dnde quiere ir; si nos contestan a buscar la luz, les servimos de Cicerone por el gran coliseo del mundo, y les damos agua si tienen sed, sayal si tienen fro, compasin si sufren, cario si estn solos, y cuando vemos que un alma herida puede restaar su sangre por medio del adelanto, entonamos un canto de aleluya en el fondo de nuestro corazn. Este es el Espiritismo; hay sin embargo, muchos falsos profetas pero qu nos importa? Son acaso los impostores verdaderos espiritistas? No, aquellos que murmuran envidiosos del saber y de la virtud de otros, son espiritistas de corazn? No. Pues entonces por qu Inquietarnos? si somos bastante buenos para rogar por aquellos que, nos ofenden, roguemos fervientemente por ellos: si aun no podemos rezar con el alma, dejmosles pasar indiferentemente, convencidos de que nuestra idea nada ni nadie la podr destruir. Se oscurece el Sol porque vibre el rayos? No. S des borda el mar porque se agite? No. Se desquicia el universo porque un terremoto hunda un planeta? No. Pues entonces sigamos serenos y tranquilos imitando, si podemos, a Cristo. Desde l a la Magdalena? No. Desprecio a los ladrones? No. Maltrat a la mujer adltera? No, Pues nosotros admiremos la virtud, y tengamos compasin para aquellos que caen. Tantas veces habremos cado y sabe Dios cuntas veces caeremos todava!. Bendito sea el Espiritismo que no pregunta al peregrino de dnde viene, si no a dnde va.

    Noble ciudad, hoy llego a tus hogares, y quiero ver si la verdad infinita encontr en tus montaas nuevos lares y se arraig la fe por Dios prescrita; quiero ver si en las rocas y en los mares miro del ms all la historia escrita; quiero ver si el sublime Espiritismo te impele a hacer el bien por el bien mismo. Quiero ver si el amor es el agente que os une, y os enlaza, y os ordena que adoris al gran Ser Omnipotente formando una fuertsima cadena; yo vengo a ver si vuestro pecho siente, si queris consolar de otros la pena, yo quiero ver (si la razn me ayuda) si el fanatismo en vuestra fe se escuda. Porque si sois fanticos, deploro que sigis esa senda tortuosa, quiero que amis a Dios cual yo le adoro; que creer y analizar (ya es otra cosa) buscar en la razn el gran tesoro porque es de Dios la esencia poderosa; y para ser el hombre espiritista antes tiene que ser racionalista. Racionalista, si; y en verdad digo que adoro la razn, ella es mi gua, ella de mis dolores fue testigo como lo es hoy tambin de mi alegra; la razn es la Luz, yo, la bendigo, unid vuestras plegarias a la ma, que, nunca la razn nos abandone, y el corazn que ame y nos perdono. Amar y perdonar!, misin sagrada que debemos cumplir con ardimiento sin el amor, no adelantamos nada, porque sin l, nos falta ser y aliento. Fijemos con afn nuestra mirada

    en ese poderoso sentimiento que a los hambres los une y los concilia para formar la universal familia. El amor que me uni a ti nia querida, cuando te vi llorar con desconsuelo, cuando vi desgarrarse de tu vida su tenebroso y misterioso velo; cuando te mire sola y desvalida fijar tus ojos (mas sin ver el cielo) buscando con afn entre mis brazos de la amistad pursima los lazos. Entonces yo llor con tu amargura, entonces yo gem con tu gemido, entonces yo sent; noble criatura, lo que sin duda nunca haba sentido; de entonces ha seguido tu alma pura sintiendo con mi amor cuanto has sentida. El amor, el amor!, es el atleta que nos ha de llevar a otra planeta. A otro planeta, s; donde la vida sea ms grande, ms noble, ms sublime, donde habr un solo punto de partida: libertad al espritu que gime; si en l te lleg a ver, nia querida, si el dolor nuestras almas las redime, bendice de tu prueba los rigores, que maana vers mundos mejores. Bendcela, s, s; cese tu llanto, pdelo a tu razn luz que no muere, y vers que se sufre en tanto, en cuanto la voluntad suprema no se adquiere, que de adquirirla, sin temor ni espanto se espera en ese Dios que slo quiere que el espritu viva progresando, su ley omnipotente realizando.

    De dnde vengo? No s. Hacia dnde voy? Lo ignor; slo s que vierto lloro y que me falta la fe. Slo s que voy buscando lo que nunca pude hallar, ya me canso de esperar, cundo podr llegar, cundo...? Cundo encontrar mi alma el mundo que en sueos vio? Dnde el aura respir de la ms plcida calma? Cundo el librepensamiento, grande, osado, omnipotente, sentir ese amor ardiente que sublima el sentimiento? Amor inmenso, profundo? (no el que ante un ser se esclaviza) sino el que nos diviniza porque se consagra al mundo. Amor que no pide nada, que para s no ambiciona; amor que al orbe eslabona con su potente mirada. Dnde oh! sentimiento ests que te busca mi deseo? Dnde? Miro y... no te veo. No te encontrar jams...? Seguir siempre viviendo esta vida estacionaria, esta vida rutinaria donde existimos muriendo? Donde el hombre sufre tanto que compra el placer de un da con un mundo de agona que lo fertiliza el llanto. Ah! no, no; no puede ser,

    esto tiene que cambiar, tenemos que progresar para borrar nuestro ayer. Y qu escuela me dar la ms concreta enseanza, por la cual el hombre avanza y sabe hacia donde va? Qu dogma, qu religin podr tener un profeta que nos demuestre la meta de la humana perfeccin? Las naciones primitivas qu religiones tuvieron? Entre utopas se perdieron y de ellas fueron cautivas. Nuevas civilizaciones trajeron nuevos abusos, prostituyendo los usos de las ms grandes naciones. Grecia y Roma espejo son de los siglos que pasaron; Grecia y Roma nos legaron la Tisis de la razn. Dolencia que poco a paco le fue al hombre confundiendo y el vulgo dice riendo: Un sabio, un sabio es un loco! Y es que el hombre pensador encuentra que algo le falta, duda terrible le asalta, pues duda del Hacedor! Y ay! del que llega a dudar, porque sufre tanto..., tanto, que las gotas de su llanto forman el agua del mar. Oh! qu bien dijo Voltaire: (1) para ir de la vida en pos habra que inventar un Dios si no existiera el gran Ser.. Mas yo el Dios de la venganza

    que pintan las tradiciones; con las terribles mansiones donde muere la esperanza, ni le acepto, ni le quiero, que ms grande le concibo; justo, sabio, equitativo, no siendo as, en nada, espero. Y vivir sin esperar, es lo mismo que pedir, que olvide el pulso el latir, y el pensamiento pensar. En algo se ha de creer, que un hombre sin una idea nada siente, nada crea, y se duerme en el no ser. Para algo he venido aqu, sin la lucha no hay victoria, quiero dejar en la historia algn recuerda de mi. Quiero que la Caridad me envuelva con su esplendor, y me haga sentir amor por toda la humanidad. Y en qu escuela encontrar se haga el bien por el bien mismo? Slo en el Espiritismo mi sueo realizar. l me ensear a sentir, l me impulsar a querer, l me inducir a creer en Dios y en el porvenir. Ciencia, dogma, religin, como quiera que te llames, yo te suplico que inflames la hoguera de mi razn. Que hoy tiene por combustible sed de lo desconocido algo, de un algo perdido en lo incierto y lo imposible. Espiritismo profundo!,

    dicen... que tus sabias leyes a los siervos y a los reyes los iguales en el mundo. Dicen...que tu ley de amor cuanto con tu ley se avanza, en breves frases condensa, cuanto ha dicho el Hacedor. Dicen...que ya el mundo ha visto cuanto con tu ley se avanza, cuando en la humana balanza venci el progreso de Cristo. Gloria, a ti, si tanto vales! Bendito!, bendito seas...! Que apartas nuestras ideas de los hechos materiales. Djame tender el vuelo, vestirme con nuevas galas, y de la razn en alas volar, volar hasta el cielo. De dnde vengo? No s, ms queriendo progresar si a otros he visto llegar, tras ellos yo llegare S el progreso refractario ha sido mi entendimiento, hoy tengo fuerza y aliento para subir al calvario. Espiritismo!, la luz difundes con tu doctrina, por ti tranquilo camina cada mortal con su cruz. Bendita sea tu misin Bendito tu amor profundo! T nos das un nuevo mundo de racional conviccin. T nos haces comprender, que en la ley universal el dolor de cada cual tiene su razn de ser. Conocindose a s mismo,

    el hombre comprende a Dios; bien haya del que va en pos del justo racionalismo! El racionalismo es del Espiritismo emblema; l ha resuelto el problema del antes y del despus. Lgica definicin, sntesis de la verdad, no hay ley de fatalidad sino de compensacin. Sabr progresar? Oh! si; porque querer es poder; y siento en mi mente arder lo que yo nunca sent. Paso, paso a la razn para buscar en la ciencia la eterna supervivencia que tiene en s la creacin. Paso a un algo que en m arde, grande, potente, infinito; yo progresar necesito, y para Dios nunca es tarde.

    I Hace algn tiempo que en el mundo cientfico se agita la cuestin que sirve de epgrafe a estas lneas, asunto interesantsimo que ha venido a sustituir al no menos importante de las clulas. Mucho nos alegramos de que la prensa europea se ocupe en descifrar semejantes problemas, y mucho ms nos enorgullece que los periodistas espaoles tomen parte en la controversia, y emitan votos y opiniones tan brillantes como las que dio Ceferino Tresserra, en su magnifico artculo la incineracin de los cadveres que public El Imparcial el 8 de Mayo ltimo. Sus contundentes argumentos y sus filosficas y amargas consideraciones, llevaron la conviccin a nuestra mente, y quisimos tomar la pluma y seguir el atrevido vuelo del insigne escritor, pero la voz de nuestra pequeez nos detuvo dicindonos: Despus de lo que ha dicho Tresserra, qu vais a decir vosotros...? Enmudecimos, pero no olvidamos; y al leer en el ultimo numero de La revelacin, lo que sobre la cremacin de los muertos dice el doctor Demeure, aumentando y autorizado con los dictados de ultratumba que publica Le Revue Sprite de Paris, y los comentarios tan razonables que hace Aus, y el buen consejo que nos da dicindonos, que si la cremacin de los difuntos le creemos til, por mas de un concepto, racional y justa, que no cesemos de predicarla y de crear a su alrededor una atmsfera favorable a fin de que con el tiempo se puede facilitar su advenimiento. Estas lneas y otras, que no copiamos por falta de espacio, nos hicieron recapacitar con nosotros mismos y pensar en alta voz, como se dice vulgarmente, diciendo as: Nuestro hermano tiene razn, todos estamos obligados a trabajar en la via del progreso. La civilizacin es una fabrica grandiosa, un palacio de las mil una noches, y trabajan en su construccin el sabio ingeniero. El estudioso arquitecto. El maestro de obras. El oficial y el aprendiz. Seamos nosotros aprendices. Seamos los centinelas de avanzada, y demos la voz de alarma para que las legiones se ha aproxime y aprendan la batalla de la discusin. Seamos los cornetas de ordenes, trasmitimos, repitamos lo que han dicho las eminencias literarias y cientficas. Seamos un eco y los ecos repetidos de generacin en generacin, de siglos en siglos, de mundos en mundos, formaran al fin una voz poderosa i suprema, compuesta con los sonidos de todas las civilizaciones.

    Demos nuestro contingente al adelanto. Si no tenemos la inventiva del genio, seamos copistas. Algo es algo y el que comprende lo que otro crea se identifica con el, y como prueba de ello, nos adherimos a las consideraciones que hace Tresserra, y no copiamos integro su articulo por que no es posible, pero si transcribimos los prrafos que siguen:

    Defunctorum quieti et solatium sacri No!. Entrad de noche en una de esas grandes ciudades de la muerte.. Que de ruidos y murmullos!, todo ruge, todo resuena, se oyen golpes acompasados, goznes que rechinan, pasos sobre la arena, ecos que parecen suspiros.no son los misteriosos acentos del silencio. Aquel tropel de cosas que se agitan, caen, chocan entre si, no es tampoco la obra agigantada de vuestra imaginacin. Ciertamente hay all motivos naturales para que estalle toda suerte de ruidos. Es una gran poblacin que trabaja con incansable ahnco; un inmenso laboratorio en accinejrcitos de roedores taladrando atades y abrindose pasa en las grietas; y abrindose paso en las grietas; mil gneros de larvas incubando en los cadveres que mas tarde a de saciar su hambre voraz. La tierra empapndose de jugos, los jugos exhalado gases, las sales reaccionado con las sales, el aire destabicando cavidades, inflamndose el hidrgeno, el fsforo Todo es all en movimiento y ruido; no la quietud de los difuntos. Menos es aun lugar sagrado: -Visitad en plena luz del da uno de nuestros cementerios, Qu significa esa ruin anaquelera que veis por todas partes formadas por los nichos superpuestos hasta una altura repugnante?, Qu esos emblemas mundanales mezclados con signos religiosos, esos epitafios sin dolor ni poesa, esas coronas de muerta siempre viva?, Qu esas tumbas, panteones o sarcfagos apoteosis la mas de las veces de la simple vanidad de los vivientes. Nada, o muy poco, habla all el espritu, nada, o muy poco, os eleva a lo infinito. La cruz, la guadaa, el triangulo, la serpiente mordindose la cola todo en revuelta confusin con los escudos de nobleza insignias de mando, atributo de todas las supersticiones. El barbarismo amontonado al barbarismo; la mitologa como regla imperante del mal gusto; el arte con frecuencia encarnecido inicuamente. Poco, sin embargo, importara la falsedad de la comn inscripcin de esas necrpolis, si esas no fuesen en otro concepto un mal gravsimo y a todas luces evidente. Conocemos el procedimiento empleado por la tierra en la descomposicin de los cadveres, y sabemos que es un procedimiento corruptor de nuestra atmsfera; un engendrador de gases deletreos y seres microscpicos de que apenas puede el hombre defenderse, si no impidiendo su generacin donde se halle. Es un error creer que los cementerios retienen a los muertos, solo por que all se entierran; all no se verifica mas que una operacin qumica, por medio de la cual se remiten los cadveres a otras sepulturas, que en gran parte es el cuerpo de los vivos. Esto se prueba hoy matemticamente. Las revelaciones de la fsica, unidas a la perfecta balanza del qumico, afirma que nada se destruye en la naturaleza, pues los productos recogidos y pesados de cualquier materia devorada por el fuego o descompuesta de otra modo, contiene todas las sustancias que la constitua antes y suman igual peso. Puede

    diariamente pasar un cuerpo de la categora de simple a la de compuesto, puede separarse uno de otro, pero cada cual se quedara con sus propiedades y cada tomo de los que lo componga conservara su peso y extensin. Y teniendo sobre todo en cuenta el perpetuo movimiento molecular que produce una constante agregacin y disgregacin de sustancias sujetas a la ley de las afinidades (de tal modo que el calculo a llegado averiguar que a los diez aos no queda ningn cuerpo ni un solo tomo de los que antes de dicho tiempo lo constitua) diremos que no solo somos sepultura, es decir, continente de los muertos, sino contenido nuestros cuerpos de ellos. Y obvia es la razn. Si los arsenales de donde se provee el incesante trabajo de la reconstitucin de los cuerpos, se hayan rebosando de despojos de la muerte, claro es que podremos exclamar con Bchener, de cuantos muertos se compone un vivo!. Despus de lo que antecede, nosotros que en el terreno cientfico no nos atrevemos a decir una palabra, dejamos que otros seres mas adelantados y mas instruidos traten cientficamente causas tan poderosas que da tanto efecto, y por nuestra parte nos limitaremos a emitir un pensamiento que nos acompaa mucho tiempo a, a ver si alguno con mas conocimientos en la materia se quiere ocupar de el, dndonos por muy contentos con que si quiera nos lo refuten. La cuestin es que se piense y se hable sobre la cremacin de los muertos.

    III Todas las grandes capitales tienen un lugar infecto y hediondo donde viven hacinadas multitud de criaturas condenadas al infierno de la miseria, no eterno como el de los romanos, pero s muchas veces vitalicio, que ya es bastante. Segn cuenta Vctor Hugo, Paris tiene su corte de los Milagros. Londres, tambin dicen que tiene su Cite y Madrid su Rastro o sus Ameritas, asqueroso baratillo donde se venden todos los despojos de la miseria y del crimen. En aquella parte del Madrid antiguo, hay calles cenagosas y callejones sin salida, insalubres, ahogados, donde la avaricia ha levantado casas o ms bien tugurios donde parece imposible que seres racionales puedan vivir ni un da. Los contrastes indudablemente son los cuadros de vivos dolores que atraen nuestras miradas y despiertan nuestra atencin, haciendo sentir. Hallndonos en Madrid, una maana de invierno en que la nieve tapizaba las calles de la coronada villa, nos dirigimos a la calle de Santiago el Verde, y entramos en una casa cuyo portal era el receptculo de todas las inmundicias conocidas; de aquel lugar infecto pasamos a un patio largo y estrecho, a cuyo frente, en un rincn, un poco de nieve pugnaba por deshacerse, queriendo compasiva, demostrar a los habitantes de aquella nauseabunda morada, que el color blanco exista en la tierra, porque a no ser por el presente que el Guadarrama suele hacer a la villa del oso de tiempo en tiempo, la blancura no se hubiera jams encontrado en aquel calabozo del infortunio. Las paredes ennegrecidas por el humo, daban a aquel patio un aspecto triste y repugnante.

    Entramos en una habitacin del piso bajo, y vimos aun lado, un montn informe de paja hmeda y sucios harapos; entre aquella podredumbre se agitaba un cuerpo esculido, de cuya boca se escapaban dbiles gemidos, que ni aun para quejarse tenia aliento la pobre anciana que agonizaba en aquel potro de la miseria y del ms completo abandono. Dos nios pequeos medio desnudos, se acurrucaban junto a un viejo brasero de barro, donde se quemaban dos asientos de sillas cuyas aneas al consumirse exhalaban un hedor insoportable, y levantaban una columna de negruzco humo, de asfixiar al mundo entero. Cumplimos nuestra piadosa misin cerca de la pobre enferma y salimos de aquella sombra estancia profundamente preocupados. Quin no se impresiona contemplando los horrorosos cuadros que tiene la miseria? Sera necesario no tener corazn. Seguimos cabizbajos nuestro camino, y entramos en gran calle de Atocha, donde descuellan varios templos; al llegar ante la iglesia de San Sebastin, los ecos de una brillante orquesta atrajeron nuestra atencin: entramos en aquel lugar sagrado donde permanecimos mas de una hora. Escuchando la msica? No! Rezando...? Tampoco: estuvimos deplorando y anatematizando las leyes que rigen en nuestra imbcil sociedad. En la Iglesia de San Sebastin se celebraba un solemne funeral por el descanso eterno de un grande de Espaa, que haba dejado (felizmente) la tierra. Las arcadas del templo desaparecan bajo los pabellones de terciopelo negro bordados de oro. Un tmulo gigantesco se elevaba en el crucero, y en torno del lujoso catafalco grandes candelabros de plata sostenan gruesos cirios que con su viva llama difundan a torrentes la luz. Los mejores cantantes de la pera entonaban una plegaria pidiendo perdn para el alma del finado, y una multitud engalanada con un lujoso luto se apiaba en los bancos del convite, y en las naves laterales un enjambre de curiosos pululaban de un lado a otro alegres y contentos. Dnde estaba la verdadera muerte...? En la hmeda covacha, que visitamos antes, donde se mora una pobre anciana, de la muerte ms horrible que se conoce, porque sucumba por la inanicin del hambre, viendo para ms tormento a sus infelices nietos extenuados, muertos de fatiga, temblando, ateridos de fro, o en el lujoso templo donde la vida irradiaba entre poderosas armonas, entre olas de oro, y rayos de esplendentes destellos? En dnde est la caridad cristiana?

    En que los gusanos tengan palacios para vivir y las criaturas, esos multiplicados reyes de la creacin (llamados hombres), no tengan muchos de ellos ni un rincn donde morir rodeados de su familia, sino que tienen que ir hambrientos, jadeantes, extenuados de cansancio y desfallecimiento a buscar el helado lecho de un hospital, donde la muerte de unos acelera la de otros. Si cuando muere un poderoso de la tierra, en lugar de levantar un soberbio mausoleo, una maravilla del arte, para guardar sus restos, una sencilla copa fuera bastante para conservar el blanco residuo que deja un cuerpo carbonizado, y la suma que se haba de gastar en una marmrea sepultura la empleara la familia del difunto en hacer casa para obreros, grande, ancha, ventilada, con todas las condiciones que reclama la higiene, y la dieran a una familia de reconocida pobreza y de acrisolada honradez, o en sus defectos la alquilaran a precios sumamente mdicos, cunto mas ganara el alma del finado con las bendiciones y las plegarias de la gratitud, que con las ceremonias religiosas impuestas por el dogma romano...? Pensamiento es ste, que merece tomarse en cuenta y al que podra drsele gigantescas proporciones, y no hay duda alguna que la cremacin de los muertos evitara en gran parte la destruccin moral de los vivos. Los desbordamientos sociales, a qu obedecen...?. A que llega un momento en que se agota la paciencia de los pueblos, y el Yo, levanta su voz terrible pidiendo aire, calor y luz. las casas de los gusanos hacen falta para los hombres, a quienes daremos la preferencia...?. Que mejor urna cineraria, qu mejor panten pueden te nuestros padres que nuestra misma morada! No guardamos sus retratos, sus cabellos, y hasta sus ropas? Pues por qu no hemos de guardar sus cenizas? Y todo aquel que pueda desprenderse de una cantidad, emplela en construir casas para obreros. Frmense sociedades, organcense corporaciones, y as como los gobiernos y los municipios se encargan de hacer cementerios, hganse casas habitables, verdaderamente construidas para preservarnos de los rigores de las estaciones, no para aumentarlos, como dice muy bien el higienista Galdo, de 18 metros cuadrados que necesita cada individuo para su habitacin, en Madrid, por trmino medio, tiene 4 y 5 metros todo lo ms cada habitante. Hganse casas, repetimos, en vez de sepulcros, y los hospitales muchos de ellos sern innecesarios porque quitados los focos de, corrupcin la mitad de las enfermedades que hoy se propagan, no se propagaran. Concluiremos por hoy, copiando las ltimas lneas del artculo de Tresserra: No cerremos, pues, los odos a estas palabras de los sabios profesores de Npoles y Venecia, Sres. Palaziano y Masato, refirindose a la mortalidad creciente en nuestros das, Es que, los muertos se comen a los vivos.

    I Querida ma: T que como yo vas cruzando la tierra buscando en las religiones la historia y el adelanto de los pasados siglos, t que en cada ser ves un captulo de la leyenda humana, escucha la tradicin que nos cuenta una cita de las muchas, que en este mundo sedan los hombres y las mujeres. Es un pequeo poma, es un episodio triste y sombro, es un drama que acab en tragedia, cuyas protagonistas fueron dos almas jvenes, entusiastas y amantes.

    II La crnica no dice el lugar de la accin, y no nos hace falta; porque la historia humana se escribe con idnticos caracteres, en las orillas del Sena y en las mrgenes de Guadalquivir, bajo el sol de los trpicos y en la helada Siberia.: en todas partes se miran, se impresionan y se aman los hombres y las mujeres. La herona de mi verdica historia, dicen que fue una joven simptica y expresiva, cuya mirada (segn cuentan) hablaba el idioma de la pasin. Creci sola, se educ ella misma, su madre, a semejanza de el cuclillo, que nunca anida, abandono su hogar domstico dejando a sus hijuelos solos en la tierra; porque la mujer que en su tierna infancia pierde a su madre, as tenga un padre modelo de amor y de sentimiento, hermanos cariosos y una fortuna que iguale a la de Creso, nada de esto puede llenar el vaco que deja en el corazn la prdida de una madre, porque stas, cuando son buenas, son los intrpretes de Dios. III

    Pobre La! En esa primera edad en que el sentimiento habla, y el pensamiento responde, nadie escuch sus preguntas ni le dio valor a sus respuestas. La amarga sonrisa del desengao se dibuj en sus labios. La soledad ntima del alma imprimi la melancola es su frente. La sed de un algo desconocido, la sed de un amor infinito, la aspiracin suprema del alma, se asom a sus ojos se reflejo en sus pupilas fotografiando stas los mltiples cuadros que creaba su gigante imaginacin. La quiso llenar el inmenso desierto de su vida: a imitacin de Aristteles, le tuvo horror al vaci, y busc en el estudio la definicin de la verdad suprema; y aunque dice Lord Byron

    que la esencia no es la dicha: que no da otro resultado que comparar una ignorancia con otra, no estoy conforme en absoluto con la opinin del poeta ingls, antes al contrario; repito las clebres palabras de Aristteles: La ciencia es el movimiento de la razn. Y las evoluciones de sta engrandecen nuestras aspiraciones, despiertan nuestro, sentimiento, nos manifiestan nuestra pequeez y nos hacen exclamar con Scrates, slo se, que no se nada; en cambio el ignorante lo Pretende saber todo, y yo digo como Santa Teresa: De un hombre sin claro entendimiento nada bueno puede esperarse. El verdadero sabio sabe todo lo que se necesita saber en la tierra, que son dos cosas. Primera, reconocerse el hombre como a tomo integrante de la creacin, y a Dios como esencia nica; como el incomprensible infinito. Segunda, mirar en los hombres, infinitos relativos que fueron, son y sern inmutables y eternos en su vida espiritual. Dice Lord Byron que el rbol de la ciencia, no es el rbol de la vida y yo le pregunto al autor del Don Juan: Qu es la vida sin la ciencia...? Un arpa sin sonidos. Una flor sin aromas. Un pjaro sin alas. Un desierto sin palmeras. Ah! no! no! La ciencia!.. la ciencia es la apoteosis de la divinidad.

    La lo comprendi as, y desde nia se entreg con, afn al estudio buscando en el amor infinito la parte de intima ternura de, la cual haba sido desposeda. La encontr? Ay! no!. Cada edad tiene su vida propia, cada poca su goce peculiar. La infancia y la juventud, necesita para su completo desarrollo el amor maternal, con sus tiernos afanes y prolijos cuidados; cuando stos faltan, la criatura toma dos distintos senderos; o se extrava en el desorden, o se entrega demasiado a la meditacin, y el nio que no juega, y el adolescente que no re, se apartan de la senda trazada por la naturaleza donde todo marcha paulatinamente. La no tuvo infancia ni juventud; lleg a la madurez de la vida teniendo an en los labios las gotas del elixir materno con que se nutre el nio.

    V Su mente soadora cre un mundo a su antojo, y en el vivi, so y ambicion un amor inmenso y busc en el hombre la realidad de sus ensueos. Cumpli veinte aos y se encontr en las plenitud de todos los sentimientos. Pens y sinti. La hablaron de un hombre y deseo conocerle. Por qu? No lo saba. Al fin lo conoci, los dos se miraron y algo sintieron; mas no lo revelaron, porque ni el uno ni el otro tenan la ingenuidad de la juventud. Los dos haban vivido muy de prisa. Ella haba corrido sobre los libros. El se haba dejado arrastrar por el arenal de sus pasiones y los dos asistan al gran baile de trajes de este mundo con el antifaz puesto Se trataron y se amaron. El cumplimiento de un deber le oblig a l a separarse de ella, y entonces ya no tuvo valor para decirle sencillamente adis. Necesit quitarse la careta y trazar en la arena el nombre de su amada. La lo ley y sonri con ternura, y desde entonces la telegrafa del sentimiento puso sus hilos conductores entre aquellas dos almas grandes y apasionadas. Entonces La entr en el tren de la vida, porque qu otra cosa somos los mortales que pasajeros que estamos en la estacin del mundo...? Silva la locomotora de la simpata y subimos al coche de un corazn donde el desengao nos hace descarrilar muchas veces, hasta llegar al trmino de nuestro viaje.

    VI La subi en un tren, el que a toda mquina la conduje a la estacin del matrimonio: sancin social que de carta de naturaleza a las pasiones humanas, legitimando y santificando la voluntad de los hombres. El matrimonio es el lazo indispensable para formar una familia, lazo que segn todas las probabilidades, deba ofrecer a La un mundo de ventura, porque el prometido de su alma era la realidad de sus sueos, en la verdadera acepcin la palabra. Era el hombre con quien ella haba conversado mentalmente en sus horas de insomnio. Era el tipo que se haba dibujado en su pensamiento.

    Aquel hombre posea una voz armoniosa que resuena en los odos de la mujer cuando esta se sonre ante el nido de palomas y se estremeca al escuchar el dulce y melanclico arrullo de las trtolas. Luis reuna todas las perfecciones que se le pueden pedir a un simple mortal; por eso no es extrao que La le amara con ese amor enrgico y profundo que decide del porvenir: amor ante el cual no le arredran a la mujer los sacrificios, amor que debe contar luengos siglos de existencia. Cuando dice el vulgo contemplando una de estas pasiones supremas: Parece imposible...! Caminan al vapor, y solo hace un mes que se conocen....Bah! bah!, no por mucho madrugar amanece ms temprano... Cun equivocadas estn en sus apreciaciones! Nada hay en el mundo, nada que suceda fuera de las leyes inmutables de la naturaleza. Todo nace, crece y se desarrolla gastando el tiempo necesario. Los afectos tranquilos y rutinarios, son los que nacen en la tierra, y siguen su infancia como la sigue el nio, los que forman los matrimonios de la costumbre, unin rudimentaria de la materia en que el espritu se vale del cuerpo para satisfacer simplemente una de las necesidades de la vida, para cumplir la ley de la reproduccin impuesta por la naturaleza, sin que el espritu se interese ni tome parte en aquel movimiento puramente mecnico.

    VII Hay espritus que durante muchas encarnaciones se unen sucesivamente con los mltiples lazos con que se enlaza a la gran familia. Dice un adagio que el rato engendra el cario, y es una verdad; tambin se asegura que las costumbres forman leyes, lo cual es lgicamente cierto. Los espritus que se conocen y se tratan durante cien encarnaciones, al fin llegan a identificarse unos con otros, y cuando adelantan simultneamente en la parte intelectual, entonces es cuando vemos esas pasiones grandes, profundas, inmensas, que el vulgo llama amores de novela, delirios y locuras, y que en realidad no son otra cosa que almas depuradas y ennoblecidas que como prueba especial vienen a la tierra. Siguiendo la ley fludica, los espritus simpticos se buscan en esa lbrega mazmorra, pero como la tierra no es lugar de delicias, sino paraje de sufrimiento, no pueden realizarse sus deseos, y como dijo muy bien un profundo pensador, esos espritus gemelos que se encuentran en este valle de sombras, se paran un instante, se saludan con ese abrazo ntimo que funde en una dos almas y se despiden una de otra rpidamente dndose cita para maana, en otra planeta, donde la felicidad tenga derecho de ciudadana. Las palmeras de Amrica crecen en el norte? No. Cada zona, no tiene distinta vida mineral, vegetal y animal ? Pues del mismo modo los espritus, engrandecidos y regenerados, necesitan otras regiones donde la vida no sea tan

    pobre, ni tan rastrera en su aspiracin, ni tan mezquina en sus instintos, ni tan brutal en sus deseos. VIII La y Luis perteneca a esa clase de espritus superiores. La tierra para ellos era un lugar extraa y sombro. Eran dos plantas exticas trasplantadas de un edn a un erial!. Eran dos plantas exticas trasplantadas de un edn! El aire se enrareci para ellos y de consiguiente tuvieron que asfixiarse. Cmo haban de vivir en la tierra? Cmo este hecho normal se realizara? La pasin frentica de Luis! El delirante amor de La...! Oh! era imposible, absolutamente imposible. La muerte o el desengao se encargan de cortar ese nudo gordiano que forman dos almas nobles y buenas: la primera tom a su cargo el cubrir con su manto de luto el porvenir de La. Su prometido march a la guerra y durante algn tiempo La sufri todas las dolorosas inquietudes que la ausencia trae consigo: sufrimientos que agotan la vida porque se vive demasiado aprisa; y sin embargo, multiplicamos los segundos y cada uno nos parece un siglo.

    Al fin volvi Luis, y con amante anhelo los ojos de La buscaron en los ojos de su amado la huella del amor que ella senta, y al encontrarla inclin su frente y murmur con santo arrobamiento. Gracias, Dios mo...! Los das transcurrieran, La y Luis vivan de s mismos. La primera prepar sus galas. Sus manos entrelazaron las blancas flores del azahar y con ellas orlaron su velo nupcial. Dicen que los das se suceden, pero no se parecen, triste verdad!. Luis era joven, vigoroso y fuerte, ms ay! cayo enfermo, y La principio agonizar viendo que Luis se mora. El quiso perpetuar su nombre en ella. Ella quiso tener derechos para disponer de sus despojos para ofrecerle sus brazos como lecho de su muerte, y un sacerdote los bendijo. Luis abandon su lecho y se hizo conducir al templo donde ms tarde lleg La, no con su blanco traje de desposada, sino envuelta con el negro manto de la viuda. Hubiera sido un sarcasmo ostentar galas en tan solemne e imponente ceremonia, cuando el odo escucha all muy lejos el toque de agona. Los dos juraron amarse eternamente, y no se engaaron el uno al otro. La pasin suprema es la esencia divina del espritu y como ste no muere, aqulla no se evapora jams.

    Durante dos meses, La y Luis formaron un solo ser. Eran tan jvenes! Se queran tanto!..., que se olvidaron de la muerte, y aunque l descenda rpidamente al sepulcro, ellos no se ocupaban ms que en mirarse, poniendo en prctica la transmisin del pensamiento. Entre dos almas gemelas nada ms natural. Qu vale la palabra cuando pueden hablar los ojos...? Menos, mucho menos, que si un mudo quisiera imitar a Demstenes y a Pericles, los ms grandes oradores de la Grecia. La y Luis lo comprendieron as. Silenciosos, extasiados el uno en el otro, vean pasar las horas sin tomarse el trabajo de contarlas. La soledad era su mundo!. Ms ay! las leyes humanas no pueden truncarse sin que no se castigue a los delincuentes. Les es licito al hombre ser dichoso en la tierra? No; no se permite en este mundo, no se concede el privilegio de invencin para que pueda existir la felicidad, y aquellos que lo piden suelen pagar bien cara su osada. Luis empeor visiblemente, la tisis extendi su garra clavndola en su pecho, y segundo por segundo, y punto por punto, La concentr su vida en contar los latidos de aquel corazn que tanto la haba amado. Pobre La!..., ella pidi a la ciencia la vida de aquel ser que era la suya, ms la ciencia del hombre es impotente ante los decretos de la naturaleza: y lleg un momento en que la mirada de Luis perdi su radiante expresin, sus labios no articularon un sonido, ces en l la vida de relacin y su cabeza cay en el hombro de La como pidindolo que con mano piadosa cerrara sus ojos. XI

    Pobre nia!, hay pruebas en la existencia superiores a las fuerzas humanas, y la de La fue una de ellas. Deca Dumas (padre), que en los grandes trances de la vida, cuando el dolor nos convierte en autmatas a qu matarse si se muere?. Magnfica! sublime!, y sobre todo grfica definicin de la insensibilidad que se apodera del hombre, despus de haber sufrido una de esas crisis supremas en que todo se pierde, todo, hasta la memoria.

    Pobre La!, no quera convencerse de la verdad, no acertaba a separarse de aquel cadver que momentos antes haba visto lleno de vida, de hermosura y de juventud. Seres amigos la separaron de l, y ms tarde fue a meditar sobre su tumba. Fue a preguntar a su pasado, qu le guardaba su porvenir. La leyenda termina su narracin, con la muerte de Luis. A La no le consagra un recuerdo. Qu habr sido de ella...? Encontr una mano amiga que estrechara la suya? Vivi consagrada a Luis? Quin sabe...! Lo que s podemos asegurar es que siempre sera desgraciada; porque hay heridas tan profundas que no se cicatrizan jams.

    No es verdad, amiga ma? No te parece que la pobre La siempre estara contando las horas hasta que llegara el momento fijado de acudir a la cita que le dio Luis no sabemos para qu planeta?. Oh! s, s; la pasin suprema de aquellas dos almas ni aqu tuvo principio, ni aqu tuvo fin, ni lo tendr jams. El alma en su eterna vida no tiene ms que un amor, uno solo, las dems afecciones son satlites de aqul; y por ms que se diga que el amor debe ser universal, hay un algo sin nombre, hay un soplo impalpable, un no s qu indefinible, que nos hace sentir un exclusivismo divino, al que solo asociamos otro ser, y de esta unin ntima brotan los mundos con que se enlazan el espritu y la materia. El hombre y la mujer son los agentes de la reproduccin universal. Vendita sea la unin de dos almas gemelas! Dicen los pesimistas que no existe la felicidad. No te parece, amiga ma, que si los espritu de La y de Luis quisieran comunicarse con nosotros, nos diran que vivieron en algunas horas, ms que haban vivido en cien siglos de vida rutinaria?. La vida no se mide por aos, por olimpiadas o por lustros, sino por los- segundos en que nuestro pulso al latir encuentra el reloj de un corazn que vaya contando sus latidos. Debemos llorar al recordar a La? No; debemos envidiarla si los espiritistas pudiramos envidiar, porque si aqu en la tierra encontr la suprema felicidad, qu espritu tan elevado no sera el suyo, cuando en el cieno que alfombra este globo brot para ella un ser ideal!

    Qu porvenir tiene ante si! El amor que se encierra en la estufa de una tumba, es porque guarda todos sus perfumes para esparcir su vivificante fragancia en otros mundos, (donde se encuentran como dijo un poeta) cataratas de luz, ros de flores. La felicidad es una planta que se riega con llanto, por eso La, cumpliendo la ley universal, sabe Dios cuntos aos llorara ante la sepultura de Luis!. Tal vez se unira a otro hombre!. Quiz llev ms tarde el sagrado ttulo de madre; pero qu valen esas evoluciones de la materia ante el amor infinito de dos almas?. Cuando viajamos, para matar el tiempo (como dicen los espaoles), leemos peridicos, o un libro festivo hasta llegar trmino fijado. La vida tambin es un viaje, y muchos matrimonios se realizan, no por la afinidad de los espritus, sino para entretener la vida y hacer menos pesado, el camino. Si La lleg a unirse a otro hombre, no sera para vivir, sino para esperar. Qu te parece, hermana ma, no crees como yo que La y Luis vinieron furtivamente a este mundo, hablaron algunos instantes, se juraron nuevamente un amor eterno, y despus Luis huy a la desbandada para cumplir en otro, planeta su destino, en tanto que La embellecida por el sufrimiento, santificada por el dolor, escriba una pgina en el lbum de humanidad...?

    XIII Adis, hermana ma. No es verdad que interesa y entristece la historia de la pobre La? Debemos compadecerla? Ah! no, no, debemos envidiarla. Dichosos los que lloran como Lia! Bienaventurados los que tienen sed de justicia porque ellos sern hartos...! Bienaventurados los que lloran, porque ellos sern consolados!

    La nostalgia del cielo me consume! Exclamas en tu canto. Grito de un alma herida, que le produce espanto la inmensa pesadumbre de la vida. Salud, noble poeta! Salud, gigante atleta! Yo te saludo con placer profundo que miro en ti a un profeta que ha luengos signos descendi a este inundo. Por qu has vuelto a la tierra? Qu misin has trado? Lamentar los horrores de la guerra, y cantar al progreso indefinido? Vienes a revelarnos de otras zonas las glorias y placeres? Vienes para ofrecer flores y aromas y un mundo de ilusin a las mujeres? T no cantas cual todos; en tu acento hay una entonacin tan poderosa que es el titn lanzando su lamento; eres un algo grande que contemplo, envuelto en nubes de color de rosa. Yo, te miro, y te miro all muy lejos..., a travs de prismticos reflejos, en regiones de todos ignoradas, donde brilla una luz pura y suave, sobre valles de flores nacaradas. Si pudiera decir lo que mi mente contempla en esas horas de reposo, es que el corazn siente, y se agita latente, un ms all sublime y portentoso! S pudiera fundir mis impresiones, y, darles bellas formas en mi anhelo, entonces mis canciones seran eslabones, que uniran a la tierra con el cielo! Por eso gran poeta cuando escuch tu acento soberano, dijo mi mente inquieta: Si a m un nudo de hierro me sujeta ya encontr quien descifre el gran arcano!

    II Canta, genio gigante! canta! canta! la voz de tu garganta necesita escucharla el mundo, entero, porque tu voz levanta el porvenir el velo; y nos hace seguir la huella santa del Ser omnipotente, del que aliento divino, dio a la planta y el arrullo ala trtola inocente. No enmudezcas, entona tu cancin sobrehumana; si hoy el mundo te niega una corona otra mas bella encontrars maana. Ten fe para luchar, recobra aliento; no mires este mundo, mira el mundo; infinito y all vers tu porvenir escrito. Necesitamos que una voz suprema nos cuente los tormentos de la vida, que borre el anatema de la raza deicida, que se atrevi a decir, que Dios nos quema, y que es nuestra tortura indefinida.

    Di lo que ves cuando tu mente suea, di lo que vibra solo en tus odos, di cmo, el alma se encerr en la pea, cmo en la planta murmur un gemido; cuntanos los amores..., de las brisas, las aves y las flores, cuenta despus el despertar del hombre. Di lo que ste sinti, cul es su historia: di como puede conseguir un nombre, di como puede conquistar la gloria. Retrata con tus mgicos pinceles a esa ilusin suprema de la vida, ese algo que sinti Filias y Apeles, Miguel ngel, y Saffo la suicida. Y Cristbal Coln, Homero, Dante, Newton, Frankln y Galileo. Canta a la inspiracin, a ese gigante

    que es de la tierra universal Proteo! Canta!, tu voz el orbe necesita. Se agita el hombre en miserable encono; la flor de la esperanza se marchita, y la torpe ambicin se precipita buscando un escabel para su trono. Y lo encuentra en el hombre sin conciencia, que en ciego desvaro, contempla indiferente la indigencia mientras puede decir: El mundo es mo!

    IV La sociedad presente se derrumba, como Roma y Atenas, afanosa ella se cava su profunda fosa; y sobre el mrmol de su helada tumba se alzar una falange victoriosa, no de fuertes guerreros, sino de sabios y tiles obreros. T vienes antes, mensajero eres de las legiones que vendrn maana, canta!, si tu misin cumplirla quieres alza tu voz patente y soberana, y entonces ese peso que te abruma, ser leve y ligero, cual la montaa de flotante espuma; convirtete en apstol, y no temas es la triste nostalgia te consuma, Cumple cual bueno la misin bendita que un ngel para ti la dej escrita! y hallars en el mundo otro perfume que embriagar tu mente, y entonces no dirs amargamente (la nostalgia del cielo me consume!

    V Entonces no; resonar tu acento por los eternos mbitos del mundo, como resuena el rebramar del viento. Y en vez de tu proftico lamento ser un himno de amor grande y profundo. T retratas con mgicos colores otros mundos mejores con todos sus encantos y sus galas, y el ngel del Progreso alborozado te cubrir con sus fulgentes alas.

    Si de la inspiracin (de Dios aliento) se puede transmitir el sentimiento, no seas avaro de tu gran tesoro; difndele a torrentes, y otros seres elevarn contigo dulce coro. Adis poeta; si envidiar pudiera, tu misin sacrosanta envidiara; sigue triunfante tu eternal carrera!, Y yo entre sombras seguir la ma. Sigue diciendo al mundo la grandeza que tiene la creacin (de Dios hechura), Y dile al hombre que su vida empieza. Ms all de su triste sepultura. Convncele al mortal que hay un maana y cesar su afn y su fatiga, haz que comprenda la moral cristiana y entonces te dir la raza humana: Poeta del porvenir, Dios te bendiga!

    Venid a m los que lloran, los que imploran una mirada de amor; los que vivs abrumados y agobiados bajo el peso del dolor. No temis dejar la tierra porque encierra vuestro cario ideal, porque tras la azul esfera os espera la familia universal. Vuestros hijos, vuestras madres; vuestros padres, cuantos os dieron el ser, todos viven y aun os aman y reclaman vuestra ternura de ayer, Venid, venid que la vida extinguida jams la veris, jams. De la vejez a la infancia no hay distancia, ninguna se queda atrs. Venid los que agonizis y temblis, no temis al porvenir, porque Dios, clemente y bueno, en su seno siempre nos har vivir. Cese el llanto y el quebranto y el espanto, que a la muerte quieren dar; que la muerte de un segundo nos da un mundo donde poder progresar.

    Venid a m los que lloran, los que imploran misericordia y perdn, que aqu tenis nuevos guas que a las vas os lleven de la creacin. No temis morir, la vida extinguida, nunca, nunca se ver; al que llega y al que tarda Dios le guarda un eterno ms all. Desposada que doliente, tristemente dejas ese mundo, ven, que tus pasados amores nuevas flores tienen para ornar tu sien. Pobre anciano que con pena tu alma buena deja sus hijos ah, ven, con cuidados prolijos otros hijos tambin te esperan aqu. Artista que en noble anhelo hasta el cielo se elev tu inspiracin, deja la crcel sombra donde un da mostraste tu irradiacin. Ven, ven, que en otras regiones vibraciones armnicas hallars; mundos, espacios, planetas y poetas cual no soaste jams. Torrentes de luz, de fuego, donde el ciego no suea con ver la luz; porque en regiones tan puras las criaturas no llevan ninguna Cruz. Dejad de llorar hermanos,

    que son vanas nuestras lamentos ah; cuando a mi lado estaris ya veris cun delicioso es vivir. Escucha, materialista, seca arista eres t de la creacin, mas cuando, dejas el mundo, un profundo cambio habr en tu corazn. Cuando fijes tu mirada y la nada no la puedas encontrar, qu admiracin tan intensa! Tan inmensa ...! Te har bendecir y amar. Los que adoris falsos dioses y entre goces olvidis el porvenir, cuando a mi lado, estaris os diris; Cmo ayer pude vivir? Bendita sea la muerte! Brazo fuerte que os aparta del error. Bendita la muerte sea! Que la idea despierta para el amor. No temis dejar la tierra porque encierra vuestro cario, ideal, porque tras la azul esfera, os espera la familia universal.

    I Pobre Antonio, qu ha sido de ti? Que turbacin tan grande tendrs, y con cunta pena contemplars tu pasado, exento de actos punibles, pero si, sumido en la mayor ignorancia. Y sin embargo, tu alma era grande y buena, accesible a los ms delicados sentimientos y a las ms nobles aspiraciones. En tanto que tu intelectualismo dorma con el vergonzoso sueo de la ms obcecada pereza, no queras pensar, Y sabias sentir. Qu desequilibrio!, Que inarmnico conjunto!, Luz y sombra!, Muerte y vida!, nieve y fuego!. Libro en blanco era tu mente, exceptuando el prlogo de tu existencia terrenal. Quin dira al verte con tu semblante risueo, con tu humilde blusa, que guardabas toda una historia de sentimiento y de amor?. Pasaste desapercibido en el mundo; nadie fij su mirada en el pobre jornalero; tu cuna la meci el infortunio y en tu lecho de muerte ni un solo amigo fue derramar una lgrima, pobre Antonio! Escogiste una familia casi sumida en la indigencia, dividida por una continua lucha domestica; palabras obscenas y duros tratamientos, fueron las primeras pinceladas que le dieron color al lienza de tu vida. Creciste solo, sin afecto, sin familia; sin familia, si; por que los padres que no se interesan por sus hijos, no son mas que instrumentos de accin para que se realice la ley de multiplicacin. Despus son ceros sin valor alguno en la suma infinita de los seres que pueblan el universo.

    Viva en tu misma edad, que mas dichosa que tu, deslizaba su existencia en compaa de su buena madre, que supo inculcarle los santos principios de la divina ley del trabajo. Una tierna afeccin te uni a ella, y desde entonces tu vida fui menos triste y abandonada; tu infantil compaera te ense a leer, y ya pudiste encontrar algunas flores el tu estril imaginacin. La nia lleg a la adolescencia, y a los quince aos puso taller de modista, y en las largas veladas del invierno, cuando consagraba a sus perentorias tareas las noches enteras, t velabas con ella, viviendo de su misma vida. Como ella era muy buena, su benfico fluido te domina' y te impulsaba a trabajar tambin; y de da tejiendo esteras de junco, y de noche de acomodador en los teatro, utilizabas tu tiempo y ganabas honradamente tu subsistencia.

    Los aos pasaron; tu amiga de la infancia, que era mucho ms instruida que tu, busc su centro simptico donde encontr un alma a la altura de la suya y se cas con un joven empleado, bueno y entendido. Aquel casamiento te dej herido mortalmente; t le habas dado a aquella mujer todo el amor que poda albergar tu alma; pero no basta querer, es necesario hacer agradable el cario, tiene que haber unidad de aspiraciones e igualdad de educacin; esto faltaba entre t y ella. Violento y decidido en tus resoluciones, resolviste no volverla a ver, y durante 18 aos no te pusiste en su camino, pero guardaba tu mente un recuerdo dulcsimo de aquel amor primero y nico de tu vida. El alma necesita para amar tener en mucho, al objeto amado; la raza humana es idlatra en sus aspiraciones, es indispensable que admire para que ame; ante el ser querido hay que doblar la cabeza para mirarle con los ojos recnditos del alma, hay que reconocerse pequeo ante el dueo de nuestras ideas, para que se realice la ley de la armona; dos fuerzas iguales se repelen. He aqu la razn porque tu amor no se extingui durante tantos aos, porque ella tena sobre ti un valor indescriptible; para ella, era pequeo, el mundo, para ti an era grande la tierra. Quisiste formar familia, y te uniste con una mujer meretriz del alma, que son ms despreciables an que las del cuerpo. Durante 13 aos pudiste con tu trabajo sostener tus obligaciones, pero por una de las mil penalidades y peripecias de la vida, te encontraste un da sin poder ganar tu sustento y entonces la miserable compaera que eligi tu ciego entendimiento te abandono dejndote solo y olvidado por el grave delito de ser pobre...

    III Sentiste fri en el alma, pero un fro intenso, penetrante, que helaba hasta la mdula de los huesos. Moral en tus costumbres, humilde en tus deseos, te habas contentado con la paz del hogar domstico, con la vida rutinaria del jornalero, que ni vive para comer, ni come para vivir; pero como la felicidad no es ms que relativa, el aeronauta es feliz cuando en su globo cruza el espacio, y el pastor conduciendo su ganado tambin lo es; si as no fuese, la humanidad no podra cumplir su misin. Al verte solo, al encontrarte aislado, como en tu niez, por ley natural volviste a mirar a tu pasado, y pensaste en ella, en aquella mujer que encerraba para ti ese encanto espiritual, esa atraccin del alma, esa voz poderosa que nos llama, ese eco proftico de nuestro porvenir, esa meloda ntima del pensamiento, que deja en nuestro odo las notas dulcsimas de la esperanza. Ella tambin haba sufrido, ella tambin se haba quedado, sola.

    Estaba viuda y pobre, tres hijos le pedan pan. IV Temblando como un adolescente en sus primeros exmenes, te presentaste ante la compaera de tu infancia, y le contaste tu triste historia que la escuch con vivo inters volviendo a ser para ti lo que haba sido en tu niez, una hermana cariosa y buena. Como todo tiene su valor entendido en la vida, tambin lo tienen los afectos tranquilos. Las grandes pasiones nos hacen sentir en un segundo todas las sensaciones conocidas y por conocer, resumen un segundo mil y mil siglos de existencia, pero despus el fuego se convierte en ceniza, y sabido es que la ceniza siempre ha sido el juguete del viento. El cario fraternal sin emociones, ni violentas crisis, dura tanto como nuestra vida. Es un cielo sin sol, pero tambin sin nubes. Es un valle sin flores, pero tambin sin zarzas espinosas; cumplindose as la ley de la compensacin, que es la ley universal.

    V El dolor tiene sus periodos de calma, y el tuyo los tuvo tambin; tu alma vida de querer, cifr en los hijos de ella un afecto profundo y apasionado, y tu mayor placer era salir con ellos, complacerlos, anticipndote a sus infantiles deseos, satisfaciendo sus menores y aun ftiles caprichos. Pobre Antonio, eras muy bueno! Yo segua con vida mirada los pasos de tu vida, y admirando tu gran corazn, me desesperaba al ver las densas sombras que conmovan tu inteligencia. Deseando que fueras ms feliz viviendo mas resignado, ella trat de hacerte conocer el Espiritismo, vano empeo! Refractario a la luz, cerraste los ojos y nada ni nadie te los hizo abrir. La tisis se apoder de tu cuerpo, esa enfermedad lenta y segura, ese gusano roedor que no suelta su presa hasta que tritura el organismo dividindolo en tomos; tus padres pobres y por apndice avaros, te dejaron ir al hospital, joven an. No queras morir y luchaste con la muerte, cuando pudiste luchar. Parece que aun te veo, plido, jadeante, con los ojos vidriosos, la voz apagada y estridente, que produca un eco extrao; al verte, sin saber por qu, pensaba en los cementerios y recordaba un carro lleno de muertos procedentes de un hospital que vi cuando nia y que caus en mi una impresin indeleble. Aquellos cadveres hacinados unos sobre otros y arrojados brutalmente en la fosa comn, siendo objeto de blasfemias y chanzonetas para los enterradores, hizo tanto dao en m la escena, fue tan repugnante para mis ojos, que a travs de largos aos, an se fotografa fielmente en la cmara oscura de mi memoria. No apruebo, las pompas fnebres; antes al contrario, soy partidaria de la primitiva incineracin de los muertos. Digo lo que dice la nueva sociedad incinerara que se a formado en Pars, cuyo presidente es Vctor Hugo. El hombre debe desaparecer, pero no podrirse; no

    quiero para los que dejan la tierra soberbias tumbas; pare tampoco quiero que stos sirvan de pbulo a burlas groseras. La muerte realiza un hecho demasiado trascendental y se la debe mirar con religioso respeto. Las salas de diseccin en las clnicas de los hospitales me inspiran menos repugnancia, porque all se ve a la ciencia, buscando en la materia disgregada, el secreto para unificar y virilizar sus clulas.

    Pobre Antonio!, me parece que aun te veo, me parece que aun te escucho, si; un mes antes de morir, me hablabas de ella con melanclico y resignado resentimiento, fijabas tu mirada en el pasado, murmurando con pena: -Cunto la ha querido!, Nadie, nadie en el mundo la habr querido tanto como yo! Tu expiacin en la tierra termino, tu compaera de la infancia, fue a verte tras de largos das y encontr tu lecho vaco. Estaba tu espritu all?, casi me atrevo asegurarlo. La conociste?, Si, la conoceras y no te daras cuenta seguramente de su afliccin y de su desconsuelo. Me cuentan que tus padres reclamaron tu cadver, para darle una honrosa sepultura. Solicitud estril, cuando te havia dejado morir en un hospital, slo y abandonado, sin que una mano querida enjugase el sudor de tu frente, sin que unos ojos amantes buscaran los tuyos; sin que una voz del alma te hablase de la eternidad!. La iglesia cumplira su rito; pero no hay rito en el mundo, que valga lo que vale una plegaria intima acentuada por los latidos del corazn.

    Dnde estas Antonio?. Quizs junto a mi, Oh! si; ella te ha visto en su sueo, sueo bien significativo, pues te vio muerto y horriblemente desfigurado. Acariciaba a sus hijos, tu infantiles amigos; pero estos ni te vean ni te oan; y tu hacas intiles esfuerzos por atraerlos a ti. Vano empeo, infructuoso afn!. Ti espritu slo se manifestaba para ella. Tu situacin es aun muy angustiosa, por que no te das cuenta de tu muerte. Cuando despertaras de tu penoso sueo?, Cundo comprenders la realidad de la disgregacin de tu materia y la eternidad indivisible de tu espritu?.

    Aun tardara mucho tiempo; no havia en ti ni el mas leve presentimiento de la vida futura. Tu espritu no ha salido de la infancia, infancia?. He dicho mal, estas aun en el primer periodo de la vida del espritu. Pon a un nio de pocos meses echado en el suelo, llorara, gritara, pero no podr correr al lado de su madre. Del mismo modo estabas tu, te quejabas amargamente, si; pero tu dolor era impotente, no podas ir a buscar la luz que tu alma enferma necesitaba. Cuantas veces, cuantas, me decas con desaliento!: Hay Amalia!, Que triste es vivir tan solo! Y solo nunca esta el hombre, amigo mo; por eso el espiritismo presta tanto consuelo a los seres infortunados, por que si en la tierra no encontramos mas que dolores, tenemos la competa certidumbre que nadie, absolutamente nadie, podr usurparnos nuestro puesto en el congreso universal. Todos somos iguales, todos poseemos los mismos bienes. Los mas activos y los que son mas sensibles al dolor de los dems, llegan antes; los mas negligentes y los mas rebeldes, llegan despus. VIII

    Donde estas, Antonio?. Tu eres bueno, muy bueno; ahora encarnaras nuevamente y dars los primeros pasos en la senda del adelanto intelectual. Tu me queras cuando estabas aqu, yo te ruego que no me olvides, y si te fuera posible; que te comunicaras con ella. Deseo tanto saber lo que has sentido!. Adis, Antonio; te recuerdo con melanclica ternura, y con triste satisfaccin me alegro de tu muerte; sufriras tanto!..., pobre enfermoy solo,tenias sobre ti la trinidad del dolor. Muchas veces, muchas, me ha cuerdo de ti, y cuando deje este triste planeta, espero encontrarte y estoy bien segura que tendr en ello un gran placer Los verdaderos espiritistas no sabemos olvidar. Pobre hermano mo!. Adis, hasta luego. Adis; hasta maana Por qu no me dices donde estas?

    En donde estas, querida compaera. de los primeros aos de mi vida? Termino felizmente tu carrera? Tu misin de consuelo fue cumplida? Estas en otro mundo, en otra esfera? Llegaste a la tierra prometida? O te encuentras errante en el espacio teniendo el infinito por palacio? Ahora recuerdo tu gentil figura, tus grandes ojos del color del cielo, tu frente blanca cual la nieve pura, tu planta breve sin tocar el suelo; tus cabellos de esplndida hermosura que te sirvieren de ondulante velo, y algo grande que en ti se revelaba que admiracin profunda me inspiraba. Cuantas veces a orillas de los mares me dijiste!:- Mi patria no es el mundo; yo recuerdo otras vidas y otros lares y aqu me detendr solo un segundo; despus me ir a buscar otros lugares donde encuentre un amor grande y profundo que la tierra no es mas que un negro abismo donde tiene su imperio el egosmo. Yo que entonces miraba la existencia como la mira el ser indiferente, crea que tu delirio y tu demencia le daba vida al sueo de tu mente; sin fe, sin sentimiento y sin conciencia, pensaba que el pasado y el presente su nico porvenir era el olvido, y nuestra estancia aqu tiempo perdido. Filosficamente contemplada la vida de los mseros mortales, matemticamente analizada ofrece deducciones tan fatales, que la razn un tanto conturbada ante hechos tan distintos y anormales, murmura con desdn; algo se mueve que en la creacin produce fuego y nieve. Y haciendo de la causa caso omiso,

    sigue viviendo la familia humana, que al que vive sin ver, no le es preciso pensar ni en el ayer, ni en el maana; Qu le importa que exista el paraso ni el fuego eterno de la fe romana?. La existencia uniforme del ateo, no abriga ni un ensueo, ni un deseo. La vida abruma con su enorme peso; el universo en masa se derrumba sobre aquel que no escucha del progreso la eterna voz que en los espacios zumba; personifica al dbil retroceso aquel que ve la nada tras la tumba. La nada es un error inadmisible! La nada unida a Dios es imposible! Por eso el pensamiento fatigado entre el ser y no ser, lucha y vacila, por que ante un horizonte limitado la luz de la razn tiembla y oscila; al indiferentismo no le es dado dar esa conviccin pura y tranquila, que le ofrece al mortal una creencia que en el fondo guardo de su conciencia. Tu la guardabas, dulce compaera de mi primera edad, tu sonreas ante algo que mirabas tras la esfera, y mundos y mas mundos entre veas; Por qu no te segu?, Por que aun no era hora de terminar mis agonas; por eso entre mil dudas he vivido hasta que Allan Kardec he conocido. Desde que aquella voz pura y suave me hablo de Dios y su eternal justicia; la fe profunda me ofreci su nave y un noble sentimiento me acaricia; mi vida es triste, silenciosa y grabe, mi mente para el bien esta propicia; que alguien dice a mi espritu proscrito: -Avanza y llegaras al infinito Y llegare, oh!, si, si; no cabe duda; todo es cuestin de tiempo nicamente, la verdad, la razn nos da si ayuda, y su poder la ciencia omnipotente; el que tras esa trinidad se escuda, algo grande y eterno ve en su mente;

    mediumnidad sagrada, doble vista, patrimonio del sabio y del artista! En donde estas, amiga de mi infancia? ven para consolarme en mis pesares; existe entre las dos aun gran distancia? Vives de nuevo en tus antiguos lares...? un nio he visto ayer cuya elegancia y los dorados rizos que a millares caan sobre su espalda alabastrina, me hicieron recordarte, Victorina. Tenia tus mismos ojos, tu mirada, tu talle y tu sonrisa pensadora, esa sonrisa triste y fatigada, velo con que se cubre el ser que llora; al mirarle, mi mente impresionada tu espirito emboco, en esa hora, en que el sol de sus ltimos reflejos, perdindose su luz all a lo lejos. Los ecos de un lad, casi extinguidos, la brisa al murmurar los repeta, y el nio atento, inmvil, sus odos inclinaba por ver sin mas oa; entonces yo te vi, fueron latidos mi corazn sinti, mi frente arda, pues tu reencarnacin la vi tangible, la duda para mi ya era imposible. Tu recuerdo borrado de mi mente estaba por el tiempo, que olvido se encarga de ahuyentar constantemente a los seres que ayer hemos querido; Por qu ante el nio aquel, sbitamente senti lo que jamas havia sentido? por que?. Por que tu imagen peregrina la encontraba en la tierra, victorina. Ley de compensacin!, ley sacrosanta! Que eterniza la vida, demostrando que el espritu es flor de eterna planta que eternamente est fructificando; y el faro universal que se levanta y puertos a los hombres van brindando, es el progreso, el gran cosmopolita que alzo la Sinagoga y la Mezquita. El que erigi la catedral cristiana y socav la Cripta misteriosa,

    el que dio base Pagoda Indiana y hoy eleva otra fabrica grandiosa; hoy la razn potente y soberana sabe por intuicin maravillosa, que el espritu es libre en su albedro, y que puede decir: El orbe es mo! Moralidad, virtud y amor profundo, en la senda del bien por donde avanza aquel que en pos de un algo cruza el mundo, aquel que algo contempla en lontananza; y algo existe, si, si; germen fecundo es del Espiritismo de esperanza, la esperanza?... no, no; es el realismo la tangibilidad del idealismo. En el Espiritismo resumidas estn las mas supremas ambiciones; en el se encuentran mil, mil y mil vidas, en el nunca se apagan las pasiones; cmo se han de apagar?, Cmo extinguidas se han de ver nuestras dulces afecciones? Si el espritu vive eternamente, y en tiempo, hijo de Dios, siempre es presente! Al tiempo indivisible lo ha formado aquel que sin nacer la vida ha sido, y aunque en tiempos al tiempo han transformado, el tiempo nunca tiempos ha tenido; estudiemos la historia del pasado, y veremos en sombras confundido el progreso de todas las edades luchando entre mentiras y verdades. En la reencarnacin esta la historia que va escribiendo nuestra pobre raza, es la reencarnacin la gran memoria que una existencia a otra existencia enlaza; crnica fiel del vicio y de la gloria, por ti nadie en el orbe se disfraza, noviciado eternal!, Crisol bendito!. Por el cual llega el hombre al infinito.

    Qu es la creacin sin el Espiritismo? Qu es la vida sin la esperanza del maana? La creacin es una obra incompleta. La vida un caos, El amor un manantial de desengaos. La caridad la primera piedra que sirve de base a la ingratitud. La tierra sin el Espiritismo nos parecera un nido de vboras. Considerando el hombre, vale tan poco, tan poco, que si lo contemplramos demasiado, si lo examinramos con detenimiento, haramos como Digenes, no meteramos en un tnel, huyendo del contacto de la humanidad. La sociedad!. Esa necesidad imperiosa de la civilizacin, ese cambio de palabras y de sonrisas, de agasajos y de mentiras, de ideas y de hechos, produce nauseas cuando se penetra en su fondo. La poltica! Qu es la poltica?. El egosmo puesto en accin. Qu son las religiones?. Distintas ambiciones. Qu son los grandes hombres? En su mayor numero pigmeos disfrazados de gigantes. Qu es Dios, sin el Espiritismo? Un mito para unos. La negacin para otros. Algo absurdo para todos. Qu es el hombre en la infancia de los siglos? Una fiera melanclica y sombra. Qu es el hombre en la edad media? El noble, un tirano envilecido. El plebeyo, un siervo degradado. Qu es el hombre en la poca actual? El embrin del progreso. El feto de la razn. Y es posible creer que todas las generaciones que nos han precedido, y nosotros que aun no valemos nada, hemos de haber sido creados para cumplir tan pequea, tan insignificante misin?. No; es imposible, absolutamente imposible creer en semejante locura. El criminal, el asesino, no ha de tener mas vida que la degradacin en la tierra, y despus la tortura del infierno. El nio, el alma cndida que muere cuando principia a sonrer, por que ha de gozar de las delicias del empirio cuando nada ha hecho en la tierra mas que llorar y dormir?. Por qu para unos todo y para otros nada? Por qu esa necesidad imperiosa de que Dios ha de crear espritus inferiores y superiores? Por qu esas razas degradadas? Insensato delirio es creer que el mal pueda tener origen divino.

    El Dios que ha creado las violetas y las trtolas, los lirios y las palomas, las azucenas, y los cisnes, no le puede infundir su hlito supremo a hombres como Nern y Caligula, a seres como Felipe II y Catalina de Mdicis. Cunto mas lgica, cuanto mas razonable y mas natural es la teora espirita! Dios.!, Increado!, Infinito! Hijo de si mismo!,Siendo siempre! En la luz, en la sombra y en el caos! Nosotros llamamos caos a la tierra en formacin, Y que es la agrupacin de los tomos que forman un planeta, para el todo del universo?. Es un estado secundario en una hectrea del infinito. Pues bien; ese Dios incorpreo, intangible, savia de los mundos y esencia de la creacin, luz divina que dio su eterna lumbre al sol, a ese Dios material representante del desconocido que le ha escogido para su sombra, segn dice Lord Byron, en su inimitable canto al sol, esa fuerza motora de todos los elementos, creo a los espritus y les dio el infinito para escenario de su eterna representacin, dejando que tomaran los primeros rudimentos de su vida en el mineral, en la planta, en el animal, en el hombre primitivo o sea el antropfago, y por su ultima envoltura (es decir, de nosotros conocida), le dio la del hombre racional. Estas son las encarnaciones que nosotros conocemos, las que toma en mundos superiores, si bien tenemos algunas nociones de ellas, no podemos con tanta seguridad describirlas, por que no tenemos exactos modelos. Los mdiums videntes casi siempre ven a los espritus o en focos luminosos, o materializados con nuestras mismas envolturas, y traje usual, exceptuando algunos que se presentan con ropas talares; pero dejando a un lado la forma que tengan en otros mundos, nuestra organizacin deja comprender, por mas que sea perfecta el su mecanismo, que nuestro cuerpo puede ser menos grosero en sus necesidades, y mas espiritual en sus aspiraciones. Nuestra vida es aun muy material y muy positivista. Dedicamos mucho tiempo al sueo. Gastamos largas horas en saborear el alimento. Perdemos luengos ratos pensado en los vestidos, en los paseos, en los trenes de unos, en la vida privada de otros, y en todo aquello que menos til nos puede ser para progresar. Somos aun demasiados egostas. Nuestro orgullo y nuestra pretensin no tienen limites, por mas que los revistamos con el antifaz de la modestia. Mientras mas pequeos y mas humildes queremos aparecer, mas grande nos creemos en nuestros fuero interno, y decimos con un soberano desprecio el mundo no me comprende. Esta es frase sacramental que empleamos siempre contra la sociedad cuando esta anatematizada algn acto de nuestra vida. Somos la imperfeccin personificada. Somos la simbolizacin del orgullo, siempre nos creemos mejor de lo que somos, y sobre todo, mejor que los dems. Aun amando, aun poniendo en practica el sentimiento mas generoso y mas noble que tiene la criatura, le decimos a la persona amada:

    Yo te quiero mas que tu! Yo te amo mucho mas que tu a mi! Y la atormentamos con nuestros celos, y la acriminamos injustamente, y desconfiamos de todos menos de nosotros mismos que, a veces es de quien debemos desconfiar mas. Al contemplar la creacin, y al leer la historia de la humanidad, lo que encontramos mas pequeo en el universo es el hombre. Rey de lo creado le llama. Esto debe ser una mala traduccin. Ser, si el soberano del infinito. Hay en l grmenes de un algo divino, pero tiene sentimientos infernales. La envidia corroe sus entraas. La ambicin, es el virus que acompaa su pensamiento. La vanidad, es la serpiente astuta que se enlaza a todo su ser. Cuantas veces hemos asistido a sitios y lugares donde hemos visto una gran multitud, desde el estreno de un drama donde el arte hablaba a nuestros sentidos, hasta sentirnos empujados por la barbarie de rancias costumbre, como son las corridas de toros, y las ejecuciones de los criminales, y comedias bajas que se representan el da de los difuntos, en los cementerios, y por ultimo, la tragedia social llamada revolucin, cuando en semejante espectculo hemos, contemplado a la muchedumbre, tal como es, demostrando todo sus perversos instintos, no hemos podido menos que murmurar con desconsuelo: Dios mo!, Seremos nosotros la ultima obra?. Si furamos el principio, la crislida de la mariposa, pase; pero el finoh! el fin es imposible. Qu hay en nosotros que nos enlace a ti?. Algo sbito ilumina nuestra mente, una voz resuena en nuestros odos que nos dice: La conciencia!. Es verdad; por infatuados que estemos, hay momentos en la noche de nuestro das en que nos miramos con repugnancia, por que nos vemos a travs del telescopio de la razn. No hay pensamiento, no hay accin, por insignificante que nos parezca, que no nos atormente si no rene todas las condiciones de la mas perfecta moralidad. Quiero mejor ser justo que parecerlo, deca Esquilo, el gran poeta griego, y cuanta, cuanta razn tenia; de nada me sirve la consideracin de los dems, sino nos consideramos dignos de ella. Campoamor en su poema. El drama universal, pinta la escena de unas honras fnebres inmerecidas, y el espritu ensalzado, al ver la ceguedad de los hombres, lanza una imprecacin magnifica, de la cual, para darle ms vida a nuestros pensamientos, copiaremos algunas estrofas: Cuando ms sin razn se vio ensalzado, tanto ms se vio Honorio despreciable, y el lgubre fantasma del pasado,

    se alz delante de l inexorable, Y solo y abismado en su presencia, en silencio despus sufre el castigo de sea lucha infernal de la conciencia que tiene a Dios tan solo por testigos. Permitidme, exclam, que dignamente, solo un pesar sin deshonor me venza, haced que un gran castigo me atormente, ms no que me atormente la vergenza. Qu diremos nosotros despus de lo que dice Campoamor?. Que no hay desprecio que ms nos humille que aquel que pasa desapercibido para todos: el de la nuestra conciencia. Primera letra del alfabeto infinito! Primera nota de la armona universal! Cmo podr haber hombres que nieguen a Dios? Cmo podrn los materialistas tener ojos y no ver, tener odos y no or? Si se encierra en los manicomios a todos los que padecen enajenacin mental, Cuntos serian los detenidos. Para creer que hay Dios, no hay mas que fijarse en uno mismo. No hay necesidad de milagros ni de apariciones, ni de cielos ni de infiernos; cada hombre lleva consigo su castigo y su recompensa; Lord Byron, mejor que nosotros, nos lo prueba en su poema Manfredo, cuando este le dice a un enviado de Satan: Qu importan mis crmenes a seres como tu?. Deben ellos ser castigados por seres mas culpables; vulvete a tu infierno, tu no tienes ningn poder sobre mi, de sobra lo se; jams me poseers; llevo dentro de mi un suplicio al cual nada tienes que aadir. El alma inmortal recompensa o castiga ella misma sus pensamientos virtuosos o culpables; ella es a la vez el origen y el fin del mal que existe en ella, independiente del tiempo y del lugar; su sentido intimo, una vez libre de sus ligaduras mortales, no presta ningn color a las cosas fugitivos del mundo exterior; pero se absorbe en el sentimiento o el la dicha que le da la conciencia de sus actos; tentado, tu no podas tentarme ni he sido tu hechura, ni ser jams tu presa, he sido y ser mi propio verdugo; retiraos, demonios impotentes, la mano de la muerte esta extendida sobre mi, pero no la vuestra!. Que suplicio futuro puede igualarse a la justicia de un alma que se condena as misma!. Cuan cierto es esto!, y hay pocas en la vida en que el pasado forman resmenes. La antigua divisa de los pitagricos de que los nmeros rigen al mundo, es una gran verdad. El tiempo tiene sus cantidades de puntos, segundos, minutos, horas, das, noches, semanas, meses, aos, olimpiadas. Lustros, siglos y cielos. Al terminar un ao, sea que finaliza en el invierno, cuando todo se agosta, cuando la sombra nos envuelve, cuando el fro nos entumece, cuando en todo encontramos un tinte melanclico

    y sombro, sea lo que sea, es lo cierto que generalmente parece que miramos en un cosmorama los hechos de nuestra vida y nos preguntamos con tristeza: De que a servido un ao mas de prueba? Me he alegrado verdaderamente del bien de los dems? No he sentido envidia cuando he odo rer en torno mo, en tanto que mi corazn lloraba? Me he privado de un placer para dar pan al necesitado? He perdonado a mi enemigo y he tratado de amarle, por que perdonar es una cosa y amar es otra? A todas estas preguntas y a muchas mas que nos hacemos; escuchamos unas respuestas desconsoladoras, un No seco, contundente y fro. En los exmenes de la conciencia, nuestro calendario la razn nos da por perdido el ao, y volvemos de nuevo a estudiar en el ao entrante la incomprensible ciencia de la vida. Soln, prximo a la muerte, mando que le leyeran repetidamente algunos versos, al fin de morir mas instruido, nosotros tambin en la agona del ao 76, del siglo del hierro y del carbn de piedra, hemos ledo varios pensamientos de una mujer desconocida en el mundo de las letras, pero que, entendida y pensadora, consagro muchas horas de su vida a la lectura y a la meditacin; su mxima son un buen plan de estudio, que ojal pudiramos estudiar con aprovechamiento algunas de sus asignaturas, que anotaremos con placer. La economa es el origen de la independencia y de la libertad. Dios es el nico bienhechor desinteresado; quien en Dios confa y espera, nunca se entregara a la desesperacin. La clera es el principal obstculo a la tranquilidad de nuestras vidas y a la salud de nuestro cuerpo; ofusca nuestro criterio, ciega nuestra razn y nos hace perder muchas veces en un momento los amigos adquiridos al precio de muchos aos. La hipocresa es un homenaje que el vicio rinde a la virtud. La vida humana sin religin, es un viajero que ha perdido el camino. El egosmo es una especie de vampiro que pretende nutrirse sobre la existencia de los dems. La prudencia es un arma defensiva que subyuga y desarma a nuestros adversarios. Si en el ao prximo pudiramos llegar a ser econmicos, si no gastramos en nada superfluo, podramos enjugar algunas lagrimas. Si siempre esperramos en Dios, no dudaramos nunca. Si no nos encolerizramos viviramos mas queridos de todos. Si siempre furamos prudentes, llegaramos a ser sabios. Adios, ao 76, pequea suma de nuestra vida cifra de dolores y de remordimientos; en el transcurso de tus horas nos hemos entregado a la audicin de la conciencia, y hemos comprendido que el alma es inmortal, que como dice Flammarin, La ignorancia havia humanizado a Dios y la ciencia lo diviniza. Ciertamente, as es innegable que en el siglo XIX formara poca en la historia del tiempo. El espiritismo ha tomando gigantescas proporciones y se cree en un Dios grande y justo por que principiamos a comprender el sentido de los versos de Xenofanes, que los escribi 600 aos antes de la era vulgar, profundo pensamiento que sirve de base al verdadero espiritualismo. Cunto dicen estas cuatro lneas!.

    Existe un solo Dios superior a los dioses y a los hombres, y que no se parece a los mortales, ni por su tiempo ni por su espritu. Ya era tiempo que comprendiramos en algo el valor de tan notable argumentacin. Ya era tiempo que la teora que espiritualizo Grecia nos elevara del polvo de la tierra y no nos creyramos ser el ultimo cuadro de Apeles universal, ni la ultima estatua del Fidias eterno. Hora es ya que nos convenzamos de que somos simples bocetos, sin perfiles ni colores. Grupos de figuras sin habernos animado el soplo de Pigmalion. El hombre esta llamado a ser el rey de la creacin y lo ser. La comunicacin es el Orculo que nos predice el porvenir. Ao 76!, al hundirte en la tumba, nuestros hechos le cantan el de profundis; nuestros recuerdos entonan el oficio de difuntos. Su canto nos despierta y hemos dicho con amargura: Qu hemos hecho de nuestras horas?. Hemos avanzado a retrocedido?. Quien sabe! El tren de la vida nos hace entrar en la estacin del ao 77; la conciencia nos dice: Trabaja, ama y perdona; el progreso es la tierra prometida; que la civilizacin te sirva de brjula y el amor infinito sea tu piloto. Espiritista!, escuchemos atentamente ese acento intimo. Ese sonido que siempre vibra. Ese eco que siempre murmura. Ese consejo que nunca nos falta. Ese reconvencin que siempre nos acusa. Esa campana de la eternidad. Sabis los que es la voz de la conciencia? La voz de Dios!

    Hermano mo; Con profunda extraeza y desconsuelo he ledo una carta tuya que la providencia dejo en mi poder algunos momentos. Con la galanura de lenguaje que te distingue, vi grabados en ella varios pensamientos metafsicos, como todos los tuyos, grande en su filosofa, amargos en su anlisis. Te concedo que en la poca actual de transicin violenta, y dura prueba, en que la civilizacin legendaria se derrumba, y la desta razn del porvenir se eleva, sea un periodo de lucha y de fatiga, por que el fanatismo, el dualismo, y el racionalismo se disputan la primaca. Siempre la efervescencia de las pasiones se han desbordado en los tiempos de revolucin, y la de nuestros das es titnica; no me refiero al pugilato brutal de las guerras que en nuestros siglos han ido sucedindose unas a otras, me fijo nicamente, en la premeditacin de las ideas. Los descendientes de Voltaire siguen las huellas de aquella serpiente arrojada a un pantano (como le dice Vctor Hugo); hacen gala se su fatal escepticismo. Los catlicos de Chateaubriand presentan su gnesis raqutico e ilgico, y los cristianos de Flammarin, Pezzani, de Pellelan y Allan Kardec nos dicen: En la naturaleza se aspira al aliento divino de Dios. Ya se acabaron las batallas sangrientas de las cruzadas, en que se conquistaba palmo a palmo la tierra santa, tierra regada con la sangre de tantos mrtires. Hoy felizmente se le concede poder a la idea y se concepta un libro, un proyectil moral, con mas alcance que las antiguas maquinas de guerra, las formidables elpolas y las modernas ametralladoras. Hoy el folleto, el peridico y la discusin oral, son otras tantas acciones donde combaten los principios con los principios, las teoras con las teoras, la razn relativa y la verdad absoluta. Ya no existe el martirio del cuerpo, hoy solo queda el martirio del alma. todas las escuelas tienen sus apostatas, todas las religiones son mercaderes. Es extrao que el espiritismo lo tenga tambin?. Dejara de ser una verdad inconcusa la comunicacin ultra-terrena, por que en Francia abusen de la credulidad general falsos mdiums fotgrafos, y en Inglaterra explotan los embaucadores la curiosidad publica, y en el Norte de Amrica los prestidigitadores vivan de su oficio?, dejaran por esto de ser una realidad las apariciones y los efectos fsicos?. Yo creo que bien conoces la Biblia que con tantos aciertos comprendi Enrique Steki , diciendo entre otros pasajes: Y apareciese el ngel de Jehov en una llama de fuego, en medio de una zarza, (xodo). Y subi Elas al cielo en un torbellino Reyes libro 4. Y ahora el Seor me envi a curarte a ti, y a libertar de demonio; a Sara, esposa de tu hijo, por que yo soy en ngel Rafael, uno de los siete espritus principales que asistimos delante del Seor. (Tobas). Samuel muri y se apareci al Rey Sal, y le notifico el fin de su vida, (Eclesiasts).

    Ntese la mano del festn de Baltasar y el espritu Santo en lenguas de fuego. Escritura directa. Y el Seor dijo a Moiss: Sube al monte y estate all y te dar mis tablas de piedra y la ley y mandamientos que he escrito para que lo ensees. (xodos). Mas aquel seguir textos que tu los conoces mejor que yo y que tantas veces te he odo disertar sobre ellos, por lo cual me ha causado mas asombro tu proyecto de retraimiento en la propaganda espiritista. Y todo, por que?. Por que te asusta la miseria humana, por que tiene miedo al ridculo que pueda caer sobre ti esa burla ignorante de las masas embrutecidas, y dices para darle una razn mas poderosa a tu determinacin de retraimiento, que los seres del mundo invisibles te aconsejan que ceses por ahora en tu predicacin. Yo no te contesto a esto, por que nuestro hermano Juan Calero, en su magnifico y bien pensado articulo. Los parsitos de la humanidad, te dice mucho mas de lo que yo te pudiera decir; escchale: Para evitar este aborto de nuestras creencias, ningn espiritista debe renunciar a su independencia racional. Cuando los espritus mismos viniesen a probarnos en este sentido, debemos rechazarlo, y aun cuando no tengamos otro indicio de que son malos, no debe bastar este para conocerlos. Por este temor debemos ser susceptible hasta lo sumo, de nuestra independencia individual en la razn. Medita bien las anteriores lneas, y pregunta a tu razn si necesitas de mentores en el terreno de la propaganda espiritista. Tu!, a quien a concedido Dios en premio de tus trabajos anteriores, un criterio claro y un entendimiento muy superior al de la generalidad; Tu!, que tienes en tus labios la persuasiva elocuencia del apstol; Tu!, que tienes la facilidad intelectual de transmitir tus pensamientos por medios de escritos; Tu!, que en el seno de tu familia estas viendo continuamente los defectos de leyes desconocidas que en el lenguaje vulgar se llaman fenmenos: Tu!, eres aun tan ingrato con la Providencia, que te atreves a querer dejar en vaci en torno del Espiritismo para que este se olvide por ahora, y maana se levante como el Fnix renaciendo de sus cenizas. Hombre de poca fe!, crees tu que la verdad, por muchos detractores que tenga, lograran empequeecerla?. No hay poder humano que pueda destruir la ley de Dios. Te acuerdas de Galileo?, recuerdas cuando la iglesia le hizo negar al sabio anciano que la tierra se mova, y este neg con voz balbuciente, teniendo al potro del tormento, si bien murmuro al salir del tribunal, e pur si muove?. Quin a vencido la ignorancia o la ciencia?, los sabios ignorantes de Salamanca vencieron a Colon o el intrpido Genovs los venci a ellos dndole a Espaa los bosques vrgenes de los trpicos?.

    A la literatura Espaola, Qu genio le ha dado mas renombre?. Qu escritor Espaol a conseguido que sus obras se hayan traducido a todos los idiomas. Cervantes.!. Cervantes, el loco!, Cervantes, el pobre invalido de Lepanto!.Cervantes!, el que muri lentamente de hambre, el que tubo encerar a su hija en un convento para que no se muriera con l. Aquel genio que causaba risa, hoy produce admiracin, pero una admiracin universal. Todo aquello que tiene vida propia es el hombre muy pequeo todava para podrsela arrebatar. Crees tu que en el espiritismo se empequeece por que los unos lo exploten y los otros lo ridiculicen?. No. Crees tu que se han cometido pocos crmenes en el nombre de Cristo, cuando solo en Espaa, segn cuenta la historia general de la Inquisicin, en el intervalo de 328 aos se quemaron 34.658 personas vivas?. Crees tu que se a explotado poco a la humanidad con el infierno y el purgatorio?, Y por eso deja de ser Cristo el reformador del progreso y el Mesas de la civilizacin?. Las religiones de la India, con sus misterios y sus sacrificios, con sus interminables noviciados y sus sacerdotes convertidos en dioses, cuanto no han echo gemir a la humanidad, por que ellas inventaron las castas y los privilegios; pero a pesar de todos sus errores despus de tantos siglosa un se va a buscar en sus libros sagrados el abecedario para leer nuestra Biblia, y la parte filosfica y espiritual que contiene, la admiramos y la veneramos hoy con profunda emocin. Descartemos de la religin primitiva todos sus abusos (accesorios indispensables de todas las grandes manifestaciones espirituales) y despojada de las pobres vestiduras de las ceremonias y los ritos, queda solo la gran figura del Redentor de la humanidad, llmese Kristna, llmese Cristo. El espiritismo, que es la sancin eterna de la vida universal, tan antiguo como la creacin tan lgico y tan evidente como las matemticas, crees tu que la superchera de unos pocos, puede menoscabar su grandeza?, No. Pueden los hombres ofender a Dios?, Ah!, no, no, son demasiado pequeos para llegar hasta El; pues el espiritismo, que es el mecanismo organizado de su justicia, que es la ciencia de su ley, que es la manifestacin de su divinidad; por que Qu puede hablar mas noble, mas justo y mas grande, que a cada uno segn sus obras?. Crees tu que la anunciacin de la vida eterna dejara de proseguir su camino, que ese foco de perenne y radiacin, cesara de difundir sus resplandores por que una nubecilla importuna empee el horizonte de la verdad?. Podr detenernos en nuestra ruta un milln de infusorio?, No de nosotros se alimenta, pero nosotros seguimos viviendo cumpliendo nuestra misin, pues mucha ms distancia existe desde los falsos mdiums al verdadero espiritismo, que desde la infusorios a nosotros, y ya se

    sabe que todos los cuerpos cran gusanos. Hay nctar ms delicioso que el agua si la bebemos despus de una larga jornada?. Aquella agua nos da la vida, y sin embargo si examinamos con un microscopio una sola gota de tan transparente liquido, no nos atreveramos, como dice Flammarin, a devorar un mundo tan poblado; tantos microzoarios contiene una gota de agua. El sol!, ese amante de la naturaleza, ese dios de los primitivos idolatras, ese calor eterno de la creacin al transmitirnos su luz, vemos que en sus rayos viven millares de cuerpecillos microscpicos y el aire, ese purificador de la atmsfera, ese primer agente de la vida, Qu lleva en sus impalpables alas?. Esqueletos de infusorios que alimentan a infinidad de animalillos: llevan filamentos de nuestros trajes y partculas de humo de nuestros hogares. Y sin embargo el agua calma nuestra sed y el sol y el aire nos dan la vida, por mas que llevan en sus tomos todo un microcosmo. Pues bien: as como los elementos de nuestra vida fsica contiene tanta pequeez en su grandeza, del mismo modo los elementos intelectuales pueden contener pequeas miserias, sin que por esto el todo pierda su sello de perfectibilidad relativa a la tierra. No temas que la gente sensata, all ciegas, te llamen mentecato, iluso y loco, los hombres de tu temple no deben escuchar el murmullo de la ignorancia sino la plegaria ferviente de la ciencia. Tu dices, yo nunca negare que soy espiritista, mas no propagare la buena nueva, y crees tu que cumples con tu deber, creyendo, i no haciendo creer a otros?. Tu me dirs que la predicacin no se escucha, que los libros y los peridicos apenas se leen, convencido; pero y si de ciento que ojeen un volumen, uno se convence y reconoce la verdad; sabes tu lo que vale la vida de un hombre?, sabes tu lo que es guiar a un alma y llevarla a la tierra de promisin?. Tu puedes llevar a muchas, no enmudezcas; fatal es la poca que atravesamos, pero yo te dir lo que deca Blas, en sabio Griego: Con habilidad todo es posible. No olvides tampoco la gran sentencia de Thales: Promete el peligro si es inminente. Donde no hay peligro no crece el laurel de la victoria. Los espiritistas debemos trabajar cada una segn sus fuerzas y sus conocimientos, y si sembramos en piedra dura y la semilla resbala, nunca faltara alguna hendidura que conserve un grana. Los ricos de oro, no deben nunca olvidar que hay pobres que se mueren de hambre y de fro, y los ricos de entendimiento son avaros, endurecidos sino difunden a torrentes la luz de su trabajada y laboriosa inteligencia. No escuches la voz de tus enemigos de ultratumba no te estaciones; sigue siendo, como he sido hasta ahora, uno de los mejores apstoles de la escuela espiritista, escuela filosfica de todos los siglos; que Dios te ilumine y te conceda salud y paz.

    Hay un algo indefinible en la tierra para el hombre, un misterio incomprensible, y es justo que esto le asombre. A tal extremo, que Juan, que es un pensador profundo, ha ido con ardiente afn preguntando a todo el mundo. Por qu un afecto sentimos por seres, que ni aun los vemos, y sin embargo, sufrirnos si sus penas comprendernos. Quin motiva esta atraccin poderosa, sin rival, que hace la eterna fusin de la vida universal? Un alma creyente y buena le dijo con dulce modo: -Dios concede gracia plena, a algunos seres, no a todos. Los que tal gracia merecen, subyugan las voluntades; -ser, mas no me convencen esas cristianas verdades. Y se fue a ver a un ateo por ver si este le deca, la causa de aquel deseo que su ser estremeca. Este le miro un instante, y encogindose de hombros le dijo con voz vibrante: -Poca cosa os causa asombro. Yo no me tomo el trabajo de saber en lo que estriba, que unos corran hacia abajo, y otros corran hacia arriba.

    La vida es un entrems que vale poco en verdad; y todo en el mundo es, cuestin de casualidad. Dejad vuestro empeo vano que es el divagar eterno buscad fresco en el verano, y calor en el invierno. Y dejad que siga el mundo en su rotacin eterna, sin fijaros ni un segundo en la ley que lo gobierna. Porque fuera absurdo loco buscar tal definicin, y no merece tampoco tanto inters la cuestin. Que nacemos, convenido, que vivimos, aprobado, tras de la muerte, el olvido; y negocio terminado. -No me convencis, no; no; quedad con vuestro atesmo; s que en el hombre hay un yo superior a su organismo. Y tenaz en su porfa sigui Juan de loma en loma, y fue a ver qu le deca un sectario de Mahoma. Juan le expuso el pensamiento que se agitaba en su mente, y el moro le escuch atento mirndole fijamente. Y despus con voz pausada le dijo de esta manera: -La vida es una jornada, que termina en otra esfera. Es la predestinacin la base de Islamismo, por que todo su conclusin obedece al fatalismo.

    Intil es indagar misterios del infinito; el hombre no debe aceptar, lo que a tiempo estaba escrito. Es, 1o que tiene que ser, curiosidad indiscreta, la pretensin de saber los mandatos del Profeta. -A tan ciega sumisin dijo Juan, yo no me atengo; no admito. Fe sin razn... Dnde voy? De donde vengo? Por qu siento?. Quin me agita? Por algo mi ser se mueve! Por algo se precipita el fuego tras de la nieve! De misterio tan profundo buscare la procedencia; quien me la dar en el mundo?. nicamente la ciencia. Esa calmara mi afn que esa todo lo conquista: y fue a preguntarle Juan a un sabio materialista. Este con suma atencin le escuch tranquilamente; y con grave entonacin le dijo solemnemente. -Sabis qu es alma y qu es vida? Elctrica actividad; la inteligencia es debida a la centrabilidad. De materia organizada en el cerebro del hombre; es la fuerza condensada; esto es todo ;y no os asombre. Porque Dios no es otra cosa que electricidad inconsciente del mundo; mole grandiosa que ha existido eternamente.

    Quin motiva el movimiento? La fuerza de la materia; ante este gran argumento, compadeced la miseria. De torpes preocupaciones, imbciles y mezquinas, de insensatas religiones, que han dado en llamar divinas. Hoy ya la cabeza humana, distinta forma presenta; en su vrtice se aplana, y en tanto su frente aumenta. Que de los tiempos pasados, hasta la poca actual, aumento mas de ocho grados en gran ngulo facial. Y cuando sea la razn hace de todo proyecto, llegara a la perfeccin; pues ser el ngulo recto. La vida y la inteligencia es materia organizada; la electricidad, la ciencia; esto es el todo:-La Nada!. Dijo Juan con tono triste, lamento vuestro estrabismo; y si es que la ciencia existe, no esta en el materialismo. Y Juan su senda sigui, y tenaz en su porfa una vez me pregunto: Amalia!, Qu es simpata? Por qu yo sin conocerte a tiempo que te he querido? -Por que es un mito la muerte, por que siempre hemos vivido. Por que nada se derrumba, y es bien lgico y notorio, que para el hombre, la tumba no es mas que un laboratorio.

    El espritu no muere, la materia se disgrega, y nuevas formas adquiere y a la diafanidad llega. Y el espritu entre tanto por medio de encarnaciones, al realizar su adelanto, aumenta sus perfecciones. Y aunque en la vida infinita perdemos nuestra memoria, esta a veces resucita, y nos cuenta nuestra historia. Y entonces reconocemos, a seres que hemos amado, y nuevamente queremos nuestra vida del pasado. Sin podernos explicar aquella extraa atraccin, que nos induce a buscar un alma y un corazn. Todos los grandes afectos cuentan muchas existencias, la simpata y sus efectos sus vagas reminiscencias. De apasionados amores que dejamos mas atrs; y el perfume de esas flores no se evapora jams. Nada se rompe en el mundo por mas que aparezca roto, que en el pilago profundo Dios nos sirve de piloto. Es el hombre un navegante y los mundos islas son, donde se para un instante a tomar agua y carbn. Y despus de luengos siglos suele a las islas volver, y a veces, halla vestigios de un algo que quiso ayer.

    Convncete de esto, Juan, cese tu tenaz porfa; ya has conseguido en tu afn el saber que es simpata. Y fijndose un segundo, si apelar a la ciencia, se comprende que en el mundo es todo reminiscencia. El gran Scrates deca, conocer es acordarse; y lo que el sabio crea bien merece analizarse. Algunos lo analizaron, se hicieron racionalistas, y a la razn sublimaron hacindose espiritistas. -De todo cuanto he escuchado solo tu me has convencido, por que tu me has demostrado que el hombre siempre ha existido. -Si, Juan; del tiempo al travs, amor, virtud, genio y ciencia; todo en este mundo es cuestin de reminiscencia.

    Algo que llaman destino, hora suerte o providencia; arbitras de la existencia deciden del porvenir. Y la criatura impedida por un poder sobre humano, camina tras un arcano hasta que llega a morir. La muerte!, triste misterio que ninguno a comprendido inimitable gemido de incomprensible dolor!. Ese llanto que sentimos cuando a la tierra llegamos, es quizs porque dejamos otra existencia mejor?. Y nuestro espritu errante dejando mundos de gloria se aprisiona en esta escoria por suprema voluntad.! Algo deja atrs el hombre o algo encuentra tras la muerte, bien mezquina era en verdad. Por que lo que es nuestra historia de crmenes y falsas, no es obra de gran vala siendo tan grande su autor. Esto es boceto de un cuadro o es la postrer pincelada?. Es la luz de la alborada o es el ultimo resplandor?. Quien adivinar pudiera si cuando suea la mente, es que ve confusamente otros planetas lucir, y nuestra dbil memoria fijamente nos dijera; si el pasado reverbera o refleja el porvenir!...

    Todas las generaciones dejan tras de si memorias; sus hechos guarda la historia de los siglos al travs. Pero el cronista no sabe cuando un suceso describe, si es prologo lo que escribe o si un epilogo es. Mas cuenca faltan ilusos que con nfulas de sabios, prefieran frases sus labios sin sentido ni razn. Quien dice que la criatura es un puado de tierra, que fluido elctrico encierra por rara combinacin. Hora que la raza humana aumentada y corregida, debe ser germen de vida al sagaz orangutn; pero quien esto asegura de su ciencia convencido, ni sabe por que a nacido ni cuando acaba su afn. Pobres cabezas sin seso!. Con lamentable locura pretende de la Natura el secreto deducir; de sus funestos errores despiertan, cuando el destino los detiene en su camino y los obliga a morir. En esa suprema hora viendo que todo les falta, una duda les asalta y exclaman como Voltaire Cuando la vida se acaba se necesita una idea, un fantasma, sea cual sea, en que podamos creer. Feliz del espiritista que admira la Omnipotencia, y que ve en la providencia la justicia y la verdad!

    Oh!. Tu, ciencia de ultratumba!. Revelacin bendecida!. Por ti dejare esta vida sin miedo a la eternidad!. Por ti acepto resignada mi dolor y mi amargura, por ti la fe me asegura la paz de mi corazn. Por ti son dulces mis noches y breves mis pobres das por ti yo tengo alegras y espero en mi redencin.

    Hace dos aos que tu voz vibrante por que deba de ser, hiri mi odo, y al detener mi paso vacilante lati mi corazn estremecido. Hace dos aos que cruzaba el mundo cual hoja seca que arrebata el viento; sin encontrar en mi dolor profundo un ser que comprendiera mi lamento. La indiferencia me dejo su tedio y el ateismo su sonrisa helada; para mi enfermedad no havia remedio que en mi fiebre de si ser a la nada la nada! pensamiento que horroriza que destruye de Dios el podero; reduciendo los mundo a ceniza el porvenir del hombre es el vaci. Comprendo del suicidio la locura cuando al hombre no ve mas que este suelo; desdichado de aquel que en su amargura, no haya hogar ni en la tierra ni en el cielo! Oh, que triste es vivir sin esperanza! Bendigo Dios que en su piedad suprema, me izo arribar al puerto de bonanza, donde tu descifrabas un problema. Contabas de Jess la triste historia, comentando las santas profecas; y tu voz fue trayendo a mi memoria, los grandes hechos del pasados das. Tu diste luz a mi vital camino, tu abriste el porvenir a mi mirada; tu la estrella polar de mi destino, que de mi mente arrebato la nada. Pidiendo a Dios que en otras existencias El te pongo en mitad de mi camino; y que conserve yo reminiscencias de que tu aqu salvaste mi destino.

    Y as tendr que ser, que una cadena forma los seres en su eterna vida; tu misin en la tierra fue muy buena y muchos lloraran por tu partida. Yo no te llorare, que he comprendido de Dios la Omnipotencia soberana; y se que si una deuda he contrado, yo tendr que pagrtela maana. Maana, si, cuando la tierra deje, cuando ante el peso del dolor sucumba; cuando el ngel del bien que me protege me presente en el mundo de ultratumba. Hoy en la tierra por mi mal no puedo devolverte el tesoro que me has dado, ms lo recobraras, no tengo miedo; que tu sers por Dios recompensado. Y en tanto que me encuentre en este mundo de miseria, de luto, y de agona, el reconocimiento mas profundo, te har vivir en la memoria ma.

    La religin de Cristo es dulce cual ninguna; destello de esperanza refleja inmenso amor y el que es de regia estirpe y el que es de humilde cuna, encuentra en su historia un faro salvador. Historia sacrosanta que dio la paz al mundo que dio iguales derechos al hombre y la mujer, y que al mortal le ha dado consuelo sin segundo pues borra de la muerte la nada del no ser. La nada! Pensamiento que deja en la memoria helado desencanto y amarga decepcin, la nada de la vida! Y mas all la escoria que arroja la materiaQue triste conclusin! Ese algo misterioso que anima nuestra mente que alienta nuestra vida hacindonos sentir, que en humo se deshace, se pierde en el ambiente y en hueca sepultura se mira el porvenir. No hay nada tan horrible. Que dao hace esta idea! Inexplicable fro conmueve el corazn. Oh!. Religin cristiana; bendita siempre sea tu mgica esperanza de eterna salvacin!. Los hombres en su orgullo y en su arrogancia osaron mudar de tu doctrina su forma celestial, y para pena eterna castigos inventaron que mira con espanto el infeliz mortal. Quizs por ignorancia (tal vez por egosmo) tus mximas benditas quisieron combatir, y crearon del averno el insondable abismo donde las almas tienen por siempre que sufrir. Y al lienzo trasladaron tan torpe pensamiento y mas de un grande artista trazo con su pincel de inextinguible fuego el infernal tormento, donde muriendo vive el pecador infiel. Al Dios de la justicia, al Dios de la esperanza, al que dicto las leyes de paz y caridad, le dieron saa fiera, le dieron la venganza cuando en su amor inmenso salvo a la humanidad. Por qu as destruyeron las leyes celestiales?

    Por qu los anatemas?, Por qu la excomunin? Por qu fueron creados aquellos tribunales? Por qu atormento al hombre la santa inquisicin? Error abominable de iluso oscurantismo por el que vivi esclava la pobre humanidad, atrs, negros horrores y srdido egosmo, atrs vuestra codicia, atrs vuestra impiedad!. Ya es tiempo que las frases del ser Omnipotente el hombre las descifre con clara lucidez; El digo a los mortales: Amaros mutuamente y en mi tendris un Padre de vuestros hechos juez. Os pido el sentimiento de fraternal ternura; que no escuchis en vano la queja del dolor, vosotros sois mi imagen, vosotros sois mi hechura, interpretad fielmente mi inextinguible amor. Sembrando en vuestros campos semilla de justicia recogeris cosecha de paz y libertad; que esplendida largueza confunda ala avaricia, que humille el egosmo la santa caridad. El faro de la vida os dejo en la conciencia; es la lmpara escondida que alumbre la razn, palmera que os da sombra durante la existencia. Y que despus alcanza la eterna salvacin. Oh!. Ser Omnipotente; que mal han comprendido tu gran sabidura, la esencia de tu ser! La savia de la vida, los mundo te han debido; el alfa y el omega se encierra en tu poder. Antecesor, no tienes; no tienes; predecesor, tampoco; tus leyes son eternas y eterna tu piedad, y aunque ha querido el hombre en su delirio loco trazar lneas que marquen lo que es la eternidad, un limite a su tiempo, un paso a tu balanza, asombra tanto absurdo y tanta estupidez. Es un ser infinito, no puede haber mudanza en un Dios infinito no cabe pequeez. La sombra del pasado se pierde en el vaci, la imagen del presente va en pos de la verdad; la ciencia solo anhela llegar a ti, Dios mo! Avanza en tu camino, avanza humanidad!

    Un eco entre los ecos confundidos que una pregunta extraa repeta, tal vez por algo reson en mi odo; y despert mi pobre fantasa. Preguntaba la voz: -Si no ha existido el cielo con su celica armona ni las eternas sombras del averno; ni el devorante fuego del infierno; si solo visionarias religiones a ese absurdo prestronle su gida; si da el espiritismo las razones de la causa suprema de la vida; si se encuentran en el compensaciones, si se obtiene la palabra merecida; Dnde duermen las almas sin anhelo cuando el espiritismo niega el cielo?. Eco perdido que hasta a mi has llegado, los que en la ciencia de ultratumba vemos que en la relacin al hecho consumado el galardn debido recogemos, el cielo ciertamente hemos negado; en la inaccin del alma no creemos; para nosotros es inconcebible, y la razn no acepta el imposible. Ese cielo de mgicos colores, catarata de luz y de armonas, vergel divino de inmarchitadas flores donde no acaban los hermosos das; ese Dios que entre eternos resplandores viven en unin de santas jerarquas, ese no hay mas all del fanatismo, a los pueblos, Qu ha dado?. Oscurantismo!. Oscurantismo, si; y en su ignorancia, a Dios le colocaron a su altura; del eterno al mortal no hubo distancia, y el hombre se crey su misma hechura. Como aqu el proceder tiene regia estancia, justo es que Dios tuviera luz mas pura; y como Dios deba ser anciana; lo retrataron con cabello cano. Ver tanta audacia a la verdad sorprende! Quin es el hombre que hasta Dios alcanza

    para decir a que luz extiende: Has de poner un dique a la esperanza? A la clara razn esto la ofende, limitar el naufragio y la bonanza, y a su antojo formar la providencia quien no conoce ni aun de Dios la esencia!. Huid de pasados das!. Ya vuestro imperio termino en buena hora, se inquieren las antiguas profecas y el hombre a Dios con su razn adora. La escuela de oscuras teologas no imponen ya su voz dominadora; hoy el hombre analiza por si mismo, y esa ciencia se llama espiritismo!. Espiritismo, si; progreso eterno del trabajo incesante el adelanto, en la ignorancia vemos el averno y en la inmoralidad mares de llanto; y el los cielos las llamas del infierno y en la conciencia el misterioso encanto de una voz que no habla en esta lucha (y que no siempre el corazn escucha). La conciencia es el cielo en que creemos, la conciencia es el cielo en que esperamos!. Segn las perfecciones que alcancemos no un cielo, sino mil y mil soamos: ms no donde alabanzas entonemos, que el limite del bien nunca fijamos; ni se debe fijar en infinito, Podr tener un limite preescrito?. Eco perdido que hasta mi has llegado, en el espiritismo existe un cielo pero no el que las sectas han soado sino el trabajo con su noble anhelo, cada mortal en si lleva guardado de su conciencia el transparente velo: foco de luz que del Eterno emana; nico cielo de lucha humana!

    Le debe el arte al santo paganismo del gentil cristianismo, que a su gusto form la egregia Roma, riqueza y esplendor imponderable en magnficos templos, cuyas altivas torres parece que en su anhelo quieren audaces escalar el cielo. Gigantes catedrales con sus altas ventanas ojivales en bvedas sombras, donde el rgano arroja imponentes y tristes melodas. Sus naves espaciosas dan paso a las capillas donde el arte encerr sus maravillas; al mrmol prest aliento la escultura, y al lienzo te dio vida la pintura, presentando figuras ideales de vrgenes preciosas, con negros mantos y con blancas tocas. y ngeles con doradas cabelleras y leves alas de color de rosa, cual las que ostenta el alma de las flores la sencilla y voluble mariposa. A cristo lo revisten a su antojo con tnicas de negro terciopelo, y de mirra y de incienso al cielo sube blanca, ligera y ondulante nube. Todo esto es bello, halaga los sentidos, la inspiracin humana all se admira, mas todo sus encantos son perdidos al entrar en su fondo la mentira. Cuando el alma cristiana considera que no es esa la senda verdadera!. Necesito Jess flores y altares para explicar sus mximas divinas?. Bien sabemos que no; busc los mares y le bastaron valles y colinas; y encargo a sus discpulos que solo en gran Ser en espritu adoran, y que fueran del uno al otro polo y sus eternas leyes publicaran. Mas no les exigi templos gigantes

    con lienzos y grandiosas esculturas, solo le repiti con voz vibrante: Escudriad las santas escrituras; esto fue lo que Cristo pidi al hombre un amor grande, sin rival, profundo; y que el santo recuerdo de su nombre fuera la luz que iluminara al mundo. Por qu entonces el grabe cristianismo alzo templos y alteres limitando al pasado paganismo?. Qu a sus dioses y genios tutelares homenaje rendan por que el nombre de Dios no conocan?. Aquel no comprende que la vida es la esencia de Dios cuya ternura limitacin no tiene conocida; debemos perdonarle que en su anhelo un dolo levante y que le rinda culto reverente; pero el que tiene ilustracin bastante para saber que Cristo fue el Profeta que al regenerar vino este planeta, con este si, que la razn se ofusca viendo que torpe busca entre santos y santas un buen intermediario para llegar de Dios a santuario. El culto de los santos es la amarga irrisin del cristianismo por que es darle derechos a mseros mortales que aunque mrtires fueron por la divina fe que a Dios juraron. Pero estos grandes hombres quien puede asegurar que no pecaron?. Justo es que su recuerdo se guarde de las historias en los anales, y se limiten sus hechos inmortales. Mas de esto a concederles, derechos celestiales, existe tan notable diferencia como hay desde la duda y la ignorancia a la verdad innegable de la ciencia. Tan solamente a Dios pedir debemos, por que El nicamente es el que puede darnos la apreciacin que merecemos: Slo El es infalible, perfeccin que en el hombre es imposible!.

    Se conoce en la tierra algo mas bello que el sol resplandeciente?. Ciertamente que no, nada le iguala, por l su aroma exhala la cndida azucena, el lirio de los valles y las violetas de fragancia llena. Pues cuando l lanza en la mitad del da sus vivos resplandores le hacen falta quiz de las estrellas los plidos fulgores?. Cuando los mares salen de su centro y arrancan despiadados palacios y cabaas, se aumentara su rpida corriente por que a su paso arrojen las montaas sus cristalinas fuentes?. Que es una gota en los inmensos mares!. Qu es un grano de arena ante esas tumbas que el Egipto encierra?. Pirmides gigantes que guarden las grandezas de la tierra!. Pues mucho mas pequeos todava, son ante Dios los mrtires y santos a quien el hombre rinde idolatras. Hace ya luengo siglos que los profundos sabios de la Grecia le dijeron al hombre: Para salvarte de un horrible abismo concete a ti mismo. Los aos y las pocas huyeron y los hombres jams se conocieron; mas como la ignorancia no conoce ni dique ni distancia, es aqu que los mortales la doctrina de Cristo analizaron, en nada su grandeza comprendieron. Pero atrevidos, si, la reformaron, todas las obras que los hombres hacen en llegado su tiempo prefijado en humo se deshacen; por eso el fanatismo se perder tambin en el abismo. Moralidad social!. Cundo en tu trono te sentars triunfante?. Cundo el hombre cesar el encono?. Cuando la luz del evangelio irradie

    por todo los confines de la tierra y el creyente no busque intermediario para llegar de Dios al sanitario. Dcada bendecida, avanza en tu carrera!. La humanidad te espera en su profundo sueo sumergida. Rayo de luz, fulguraresplandece!. Atrs oscurantismo!. Ya tu poder fenece; feliz el pueblo que a la sombra crece del justo y verdadero Espiritismo!. Este es el cristianismo; la ampliacin aumentada y corregida, pues los espiritistas para adorar a Dios no buscan templos donde brille el poder de los artistas. En la cncava pea en el volcn rugiente en el ave que cante en la enramada y en la regin glacial, en todas partes ven a Dios ostentando su belleza. Para el espiritista no hay mas templo que admirar a la gran naturaleza, que en ese inmenso libro se haya escrito el resumen de Todo. El infinito!.

    En paginas de sangre, escrita esta la historia, que guarda tus anales, mezquina humanidad; que lucha tan horrible!. Que trgica victoria obtuvo sobre el dbil tu fuerte voluntad!. Tus siglos de barbarie, de locos sacrificios, tus dolos, tus dioses, tu impura condicin; tu pompa, tu riqueza, tus crmenes, tus vicios, pasaron como pasa rugiendo el aquiln. Necesitaba el mundo un algo sobrehumano que le prestara aliento para poder vivir, se desquiciaba en orbe y el hombre era un tirano que solo ambicionaba gozar y destruir. El Ser omnipotente al ver tanta amargura, al ver tanta infortunio al fin tubo piedad, y nos mando en un hombre el sol de la ventura que havia de dar al mundo la luz de la verdad. La muerte ignominiosa del Mrtir de Judea al hombre esclavizado por siempre emancipo, iguales fueron todos; igualesSanta idea!. Benfico mandato. Por qu no se cumpli?. Por qu as se olvidaron las sacrosantas leyes destellos de justicia y slida virtud?. La libertad nos diste; Oh tu, rey de los reyes!. Y existe todava la triste esclavitud. Aun vaga por la tierra inmensa tribu errante que solo por que tienen del bano el color, no tienen hogar, ni patria, y vive jadeante llevando en su mirada el sello del dolor. Para ellos no hay familia, para ellos no hay herencia; esposos, padres, hijos, afectos, tierno afn, de todo estn privados, de todo en su existencia; abusos execrables!. Ay!. Cundo acabaran?. Humanidad, despierta, despierta de tu sueo; levntate del polvo con noble exaltacin, recuerda al fin que el hombre tan solo tiene un dueo!. Aquel que nos ha dado la eterna salvacin. Oh!, siglo diez y nueve, avanza en tu camino y escribe en tu bandera: Justicia y Libertad;

    el hombre ser esclavo?..., no es ese su destino, pues solo se lo impuso tirnica impiedad. Luchemos con denuedo, tengamos energa; mendigos sin amparo nos piden compasin, y son nuestros hermanos que mueren de agona, tengamos sentimientos, tengamos corazn. Honremos nuestro nombre que el nombre de cristiano impone a los mortales deberes que cumplir fraternidad y cario que no sean ecos vanos y demos al que gime grandioso porvenir. Y es tiempo que se cumpla las leyes celestiales las mximas eternas de amor y de virtud; la religin de Cristo a todo hizo iguales y es un borrn sangriento la triste esclavitud.

    EL EVANGELIO A mi querido hermano en creencias Doctor Eduardo de los Reyes Por qu misterio extrao, cuando un amor profundo nos presta nueva vida que inflama el corazn por recompensa hayamos en este pobre mundo, afecto compasivo o amarga decepcin?. Por qu en constante lucha miramos en la tierra la helada indiferencia y el amoroso afn?. Por qu siempre sostienen encarnizada guerra afectos posteriores con otros que se van?. Y cuando por ventura dos almas se adivinan y logran confundirse formando un solo ser, y locos, delirantes, frenticos caminan libando en su delirio la copa del placer. Por qu la muerte airada destruye con premura la vida de uno de ellos con rapidez fatal?. Por qu sern tan breves las horas de ventura?. Por qu es el infortunio, la herencia del mortal?. Que triste es la existencia!. Si no hubiera otra vida seria Dios inclemente formando nuestro ser, para tan solo darnos dolores sin medida; te fuera grato entonces el vernos padecer. Creer esto es un absurdo; si Dios nos ha creado no puede habernos dado completa destruccin la nada es imposible nos pueda haber formado; vivimos Dios existe ; no hay otra deduccin. Puesto que Dios existe, se ve lgicamente que tras la hueca tumba se extiende el porvenir; si el hombre es obra suya, es claro y evidente que tiene otra existencia donde podr vivir. El ser Omnipotente, artista sobrehumano que dio perfume al lirio, y peces a la mar; estando el universo trazado por su mano, su fabrica grandiosa, El mismo ha de admirar. Pues vemos los pintores que miran extasiados las bblicas figuras que copia su pincel, y el escultor que adora los mrmoles helados por que les presta aliento su mgico cincel.

    Si el hombre (ser pequeo) le rinde a sus creaciones, tan tierna, tan profunda, tan dulce admiracin aquel que le da vida a nuestras sensaciones y que es todo grandeza, y todo perfeccin. Seria inferior al hombre?, tendria un placer profundo en ver que no renda la fuerza del dolor?. Este monstruoso efecto nos negara que el mundo es la obra gigantesca que Dios hizo en su amor. Y entonces nuestra mente confusa y aturdida, sin brjula, sin faro, sin leyes que seguir, hallando insoportable la carga de la vida, buscarnse en la muerte un termino al sufrir. Y llegara un momento que el mundo desquiciado estando carcomido su inmenso pedestal, en un caos insondable se hubiera transformado reinando en todo el orbe silencio sepulcral. Ah!..., no; esto es imposible de Dios la vida emana, la humanidad le debe su ciencia y su poder; irremisiblemente retemos un maana mas grande, mas sublime que nuestro triste ayer. Perdiendo esta esperanza, la vida es un desierto donde tan solo abrojos encuentra el corazn; el mas all nos brinda el anhelado puerto donde el mortal alcanza eterna progresin. El evangelio encierra la sabia de la vida; sin l incertidumbre, sin l la oscuridad, con l hay esperanza, esencia bendeca; sin l todo es mentira, con l todo es verdad. Sin l pierde de su objeto la dolorosa historia del generoso mrtir que sucumbi en la cruz, sin l se va la nada, con l se va la gloria sin l reinan las sombras, con l brilla la luz. En l, querido hermano, hallamos esa fuente que dio al espiritismo su inmenso manantial, el Cdigo divino del Ser Omnipotente!. Sus paginas encierran el bien universal. Bendito el evangelio!; bendito siempre sea!. Historia de los tiempos!, poema del dolor!. Feliz tu que conoces lo grande de su idea!. Feliz tu si comprendes que claridad es amor!. 1876

    QUE PASA EN MI MENTE? (1) Meditacin (1) Esta preciossima poesa, tiene el doble merito de haber sido escrita por su autora antes de conocer el espiritismo. (N. del E.)

    Algo en mi pasa desconocido; mi ayer perdido quiero olvidar; y nunca vida, nueva impresin, siento que se agita mi corazn. Seres amigos, a quien yo amaba, que los miraba con gran placer, hoy los contemplo sin emocin, y nada dicen a mi razn. Sobre mi vida de desconsuelo se extiende un velo; y el porvenir ya no me inquieta. Que transicin!. Que inexplicable transformacin!. Cul es la causa?. No la adivino. En mi camino nada encontr que pueda darme la solucin, de mi serena contemplacin. Ms todo efecto de algo proviene, principio tiene no hay que dudar; siento consuelo en mi afliccin?. Alguien mi inspira resignacin. Pero yo miro y a nadie veo y en mi deseo y ardiente afn, siento en mi mente la confusin de misteriosa fascinacin. Y veo en las sombras de las altas montaas sombras extraas, llenas de luz, que en coro elevan dulce cancin y hay en sus voces tal vibracin

    Tal consonancia, tal meloda; una armona tan celestial, que al escucharla, santa emocin, ha despertado mi corazn. Estoy despierta?. Estoy soando o delirando?. Yo no lo se; siendo el efecto de una atraccin; alguien me llama a otra regin. Miro la tierra, pero no encuentro que este sea el centro de mi existir. Quiero alejarme de esta mansin pues va mas lejos mi aspiracin. No; no es la tierra en donde el alma placida calma puede encontrar; que aqu domina torpe ambicin y de los vicios la corrupcin. En otros mundos y en otras esferas, y otras lumbreras de eterna luz, donde los seres sin distincin los una siempre noble afeccin Es donde el alma pueda hallar vida, patria querida que en sueo vi!. Tan solo anhelo tu posicin; tierra bendita de promisin. Por eso el mundo con sus dolores y sin sabores, pasa ante mi sin producirme mas impresin que en la que causa baga visin. Vivo en el mundo, pero mi mente constantemente va mas all, buscando el sello de perfeccin que hay en la tierra de promisin.

    Qu deja sobre el mundo vestigio mas horrible, la guerra destructora, la peste, el huracn la tempestad que ruge con mpetu terrible, o el fuego que en la tierra reconcentro el volcn?. De los mltiples vicios que pasan sobre el hombre, cual tiene mas influjo, cual tiene mas poder, para manchar su historia, para borrar su nombre del libro de la vida, lanzndolo al no ser? Qu aberracin le induce a ser aves sin nido, a ser proscrito errante sin patria y sin hogar, a ser un triste ciego que vive confundido, a ser un pobre mudo que muere sin hablar?. Qu causa da efecto que al hombre le arrebata el fuego de la vida, la luz de la razn?. Qu mano poderosa, tan sin piedad desata el lazo de la idea, la fe del corazn?. Qu filtro envenenado, nos deja en la existencia el germen de la muerte en misterioso mal?. Es sombra de otro mundo?.Quin es? La indiferencia. El genio de la nada con su hlito fatal. El hielo de la vida, la tumba de la gloria, la que hunde, lo presente y niega el porvenir, la que teniendo en poco el libro de la historia, desdea cuanto existe y vive sin vivir. La que a los pueblos lanza por siempre en el abismo la que al mortal le ofrece la triste esclavitud; porque la indiferencia nos da el oscurantismo que no abomina el vicio, ni admira la virtud. El ser indiferente se opone a lo creado, las leyes inmutables nos dicen, avanzad: por eso todo el hombre que vive estacionado, revela claramente que es torpe nulidad. Que Dios al darnos vida, nos dio su propio aliento, su espritu divino, de inextinguible luz, por qu secar las fuentes del bien y del talento?. Por qu de negras. sombras buscamos el capuz?. Por qu somos suicidas?. Acaso, tiene el hombre derecho a su existencia?. Le pertenece a Dios;

    El nos dio podero para buscar un nombre, no para confundirse del desaliento, en pos. Las leyes celestiales debemos comprenderlas, que el mismo Dios nos dice: Leed y escudriad; y aqul que indiferente no quiere conocerlas, comete el homicidio de lesa humanidad. No basta haber nacido vivir y morir ciego, que ciego vivir el hombre que imita lo que ve, sin avivar el foco de inextinguible fuego que el genio de la vida, aspiracin y fe. Atrs!; Oh indiferencia!, Langosta que en la tierra destruyes las espigas del arte y del amor! T causas mas estragos que el fuego de la guerra, t niegas al que sufre consuelo en su dolor. Los siglos que adelantan te arrojan de tu trono, tu cetro y tu corona los genios rompern, y las generaciones con implacable, encono tus infecundas huellas del mundo borraran. La ciencia que ilumina la paz y la aventura alcanzaran la gloria del adelanto en pos, y entonces vera el hombre el sol de la aventura cuando haya comprendido la santa ley de Dios. Entonces la locura del gran Espiritismo ser la fuerte base del rgimen social y la ambicin y el lucro, y el srdido egosmo sern las hojas secas que arrastre el vendaval. Atrs!. Oh indiferencia!. Que el hielo de tu aliento jams en ultratumba lo lleguen, a sentir, para que siempre puedan con inspirado acento decirnos los misterios que guarda el porvenir. Hermanos de ultratumba!, decidnos de qu modo podremos del progreso seguir la rotacin; en donde encontraremos la causa del gran todo? -En la perseverancia i en la resignacin.

    !Oh! Cunto tiempo que no te veo ...! Es mi deseo volverte a ver; por qu te ocultas...?. En, dnde ests? Es mi destino no verte ms...? En las palacios y en las cabaas y en las montaas tu sombra vi, en mi delirio, yo te llam, y el eco dijo; Se fue... se fue....! Segu anhelante, ped a mi estrella hallar tu huella, pero... oh dolor!. Cuando me hallaba cerca de ti me deca el eco; Huy de aqu!. Cruce los mares, vi otras riberas; de las palmeras la sombra hall, y a tiernas aves la vi anidar entre las ramas del azahar. Bella es la tierra que en sus senderos los limoneros sus frutos dan; tienen sus noches sueos de amor, tienen sus astros ms resplandor. En aquel sitio de verdes lomas, donde hay palomas, flores y luz, entre sus bosques, yo te busque; pero fue en vano; no te encontr. Deje con pena mis soledades grandes ciudades volv a cruzar; mi voz doliente por ti clam, ms siempre el eco repite huyo! Pero una sombra hacia mi viene, y se detiene; siento pavor!

    Mi mano estrecha, diciendo as: -Tras de un misterio siempre te vi. -Qu es lo que buscas con tanto empeo? Por qu tu sueo turbado est?. Por qu tu acento llega hasta Dios? de que imposible corres en pos?. De mi no temas, soy tu consuelo; soy el que velo por tu existir Qu es lo que buscas en tu orfandad? -Eso que llaman felicidad -Por eso ruegas con tanto empeo, y de tu sueo la paz huyo? -Tras ese anhelo siempre viv bello fantasma que en sueo vi!. -Cmo has de verle si tu ignorancia fij distancia, que no existi?. Si eso que llamas dicha ideal duerme en tus brazos, pobre mortal!. Pues cuando naces, nace contigo, vive a tu abrigo y a tu calor, y en tanto buscas con frenes a lo que vive dentro de ti!. Si te contestas con lo que tienes preciados bienes siempre tendrs, pero si abrigas torpe ambicin se har pedazos tu corazn. Fija en la tierra tu dbil planta, pero levanta tu vista a Dios; por este mundotan solo ves ceniza y polvo, bajo tus pies En cambio el alma que a Dios se elevo, la vida lleva dentro de si; por que la tierra da perdicin y el cielo otorga la salvacin.

    De esas dos sendas sigue el camino que el Ser divino te llevar, y si en El cifras toda tu fe, dirs maana: La dicha halle. Y en los palacios y en las cabaas, y en las montaas encontraras, no de las sombras negro capuz, sino torrentes de eterna luz. Fuego sagrado que nunca quema, piedad suprema foco de amor, donde se encuentra la realidad de eso que llamanfelicidad.

    Hay un perodo en la vida que se llama edad madura, sinnimo de amargura, edad de intenso dolor; otoo de la existencia que entre llantos y congojas, se pierden cual secas hojas, nuestros ensueos de amor. La realidad de la vida nos presenta su esqueleto, mostrndonos el secreto del desengao fatal; y al comprender el arcano qu guarda el mundo en su seno, nos asfixia el negro cieno de su impuro lodazal. Yo he llegado a ese momento que el corazn hace trizas, que se reduce a cenizas el fantasma del edn. Yo voy cruzando la tierra como errante peregrino sin hallar en mi camino donde reclinar mi sien Cuando en la tierra perdemos a nuestros padres y amigos indiferentes testigos contemplan nuestro dolor; que un alma sufra en su anhelo un pesar grande y profundo, eso qu le importa al mundo?. Nadie escucha su clamor. Esa es la ley de la vida basada en la indiferencia, la Ingratitud es la esencia que siempre aspira el mortal; esto es triste, pero es cierto, esta es la verdad desnuda, no queda ninguna duda que el mundo impera el mal. El dolor es el legado que a la gran familia humana

    le dejo la soberana voluntad del Hacedor. Tome la parte de herencia que a mi me corresponda, y lenta melancola dejo mi faz sin color. Todo me fue indiferente; viv sin goces ni enojos, todo muri ante mis ojos, todo muri hasta la fe; y en mi sueo aletargada iba pasando la vida, hasta la hora bendecida en que una vez escuche. Una voz pura y bendita!, de indefinible consuelo, eco que tom en el cielo dulcsima vibracin; sonido tan penetrante de tan mgica armona, de tan tierna meloda que da vida al corazn...! Voz que nos cuenta la historia de esa grandiosa epopeya, que dej tan honda huella que jams se borrar. Voz que nos dice El Eterno da horas de paz y contento al que del pobre el acento no lo desoye jams. Bendita por siempre sea la voz que consumo augura, blanca fuente de agua pura que dice al triste; Bebed, yo soy palmera gigante que presta su sombra al mundo, soy el manantial fecundo que calma su ardiente sed. Soy montaa de granito que nunca el tiempo derrumba, bveda donde retumba el lamento universal; soy atleta que a los siglos vence en titnica lucha; soy la fe que siempre escucha la plegaria del mortal.

    Esto nos dice su acento, esto pronuncian sus labios, y se olvidan los agravios murmurando una oracin. Hoy tengo fe y mi plegaria elevo al Omnipotente, pidindole ardientemente tenga de m compasin.

    Las promesas del mundo son vanas, humo leve su gloria y placer, olvidemos sus pompas livianas y pensemos que Dios solo es fiel. El amor de la tierra se pierde, la amistad es mezquina inters, oh mortal! Que tu mente recuerde siempre, siempre, que Dios solo es fiel. Solo en Dios hay piedad infinita, solo en Dios hay verdad, solo en El, su palabra sublime es bendita, alabemos a Dios siempre fiel. Adoremos su ciencia suprema, acatemos su inmenso poder, y ese amor que consume y no quema tributemos a Dios porque es fiel... Las pobres flores del campo sin el roci parecen; se agotan y languidecen perdiendo aroma y color. Del mismo modo los hombres sucumbe en su agona cuando tentacin impa los aparta del Seor. Dios es la savia y la vida, el consuelo y la esperanza; por su mediacin se alcanza vivir en mundo mejor. l es el puerto y el faro, la estrella brillante y pura; y es inmensa su ternura para el pobre pecador. Venid, venid, pecadores, venid, venid, tristes y ciegos, venid y alzad vuestros ruegos al poderoso Hacedor. Venid, que el tiempo no se acaba, mirad que pasa la vida, y solo Dios nos convida a darnos su eterno amor.

    Cunto tiempo he consumido de ese mundo en los placeres! Sin comprender que t eres el faro de salvacin. Cuantas horas he perdido entre el temor y la duda! la tierra de promisin. oh, cunto en mi locura te ofend! Misericordia ten, Seor de m! Piedad, Seor! Yo te imploro con el alma dolorida, en la mitad de vida yo veng a buscar tu amor. Enjuga mi amargo lloro, tindeme, Seor, tu mano, que a ti nunca llega en vano el infeliz pecador. Oh, cunto en mi locura te ofend! Misericordia ten, Seor, de mi! Un pecador que a ti llega conociendo que ha pecado; que tu poder a olvidado del mundo en la confusin. Y que hoy humilde te ruega de esta tierra en los abrojos, que fijes en el tus ojos y le tengas compasin. Oh, cuanto en mi locura te ofend!. Misericordia ten Seor, de m!.

    -La libertad? Cremutio Cordo te desconozco La libertad de conquista no se pide. La libertad se gana trabajando y no tendiendo el cuello al vencedor, ni arrastrando las rodillas por el suelo. Ni tu puedes pedir la libertad ni yo decretarla. Ese bien supremo no ser nunca un regalo de los poderosos, sino una conquista de los ciudadanos. Sino se gana no se obtiene. Cremutio Cordo se cubri el rostro con ambas manos avergonzado de si mismo y asintiendo por primera vez en su vida a las palabras de Augusto. Emilio Castelar.

    Civilizacin, sin duda alguna, es la madre de la libertad y por esto, no hemos dudado en poner como texto de nuestras reflexiones, algunas palabras de Augusto, por que ellas son la esencia de nuestros comentarios. Hay una frase sacramental que se pronuncia en todas las esferas sociales. Los nobles en sus palacios. Los sacerdotes en sus templos. Los grandes banqueros mirando los libros de caja y las letras de cambio. Los hombres polticos en el Congreso y en el Senado. Los obreros en sus talleres todos a una dicen; esto est perdido, y es que todas las clases presienten un cataclismo social, hacindosele ms sensible la parte a que estn ms ligaos segn sus ideas polticas y religiosas. Los espiritistas, siguiendo la corriente general, decimos tambin; esto esta perdido, y reflexionando algn tanto, no podemos menos que recordar un cantar popular que dice as: No te vengas con cuentos ni con dijimos, no digas, me perdieron; dinos perdimos. Repitamos, cambiando las frases, el intencionado cantar; no digamos esto esta perdido sino nosotros nos vamos perdiendo; nosotros vamos cavando nuestras sepulturas, y como a cada cual nos interesa un punto determinado, a los que nos llmanos espiritistas. Naturalmente nos fijamos en el espiritismo, tan ridculo y encarnecido por nuestros mismos adeptos, por sus necias practicas, por su mana de observar fenmenos, y su plan de vida poco conforme con la sana y estricta moral.

    La civilizacin es la emancipacin de los pueblos y el Espiritismo es la nivelacin de las clases sociales, es la verdadera redencin del hombre, es la regeneracin universal. Nuestro querido hermano Amilcar Roncar, describe el espiritismo de una manera tan perfecta, que no dudamos en copiar algunos prrafos del discurso que ley en Mxico, el 12 de Agosto del ao prximo pasado, y que comenzamos a transcribir integro en nuestra Revista. Dice as: No hay milagros. El milagro en ningn caso puede existir, ni es compatible con la perfeccin divina que, habindolo previsto todo, lo ha hecho perfecto desde un principio. El suponer que los espritus crean en milagros, es una ofensa inmerecida que eso hace a la elevacin de su tal doctrina. Los espiritas creen como Sneca, que Dios mand una sola vez y despus se obedeci a s mismo. El espirita se inclina ante Dios como causa de las causas, como origen de las leyes invariables que rigen fsica y moralmente el universo, como el ideal ms sublime de una perfeccin indefinida. El espirita elevando hacia el infinito su mente por la contemplacin del Creador, admira en el orden tan perfecto de su mecanismo la grandeza de Dios, y cree que el mejor modo de adorarlo, es uniformar su conducta a los principios austeros de la moralidad y del deber, procurando no hacer nunca cosa que sea desaprobada por la voz interna de su conciencia, y ocasione mal a sus semejantes. Esta es su religin; su templo es el universo; su culto la humanidad; sus el amor a sus semejantes, la caridad sin lmites, la tolerancia absoluta de todas las a opiniones, la compasin, para la perversidad, del sentido moral, la instruccin y la persuasin como medios de conversin y correctivos. El espirita cree en la individualidad y en la perfectibilidad del espritu; cree en la perfeccin como objeto de la actividad humana, cree en la pluralidad de las existencias y de las encarnaciones como medio indispensable para conseguirla. Como efecto de estas creencias, arregla su conducta a los principios universales de justicia y de verdad absolutas; reclama la enseanza y la ilustracin para todos; cultiva el estudio de todas las ciencias, sin distincin; favorece el progreso, aplaude a todas las mejoras de la organizacin social en sus adelantos; combate el absolutismo bajo cualquiera forma que se presente, sea en el trono, sea en el templo, sea en la universidad; en fin, Espiritismo ocupa la vanguardia en la marcha ascendente hacia la perfeccin de la gran familia humana. El espiritismo no admite que las malas o buenas acciones sean castigadas o premiadas, por medios materiales y en lugares determinados. En el orden de las leyes morales, el goce es el fruto natural de bien, el sufrimiento en el resultado del mal, el premio o el castigo lo lleva el espritu en si mismo en las condiciones de su existencia. Como estas condiciones varan en la sucesin de las distintas existencias, el que ha sido prncipe en una, puede ser pordiosero en otra; as es que el espiritismo dirigido por el principio de igualdad, respeta al poderoso sin temor y sin envidia, complace al desvalido, alivia sus penas si la puede, y de ningn modo lo desprecia ni le causa vejacin. El espirita, que en sus sucesivas encarnaciones no tiene patria, ni familia determinada, es naturalmente cosmopolita y humanitario. El espirita considera los padecimientos de la existencia como una expiacin; los favores de la fortuna como una prueba, y por tanto, no se exaspera ni se acobarda en la desgracia; no se enorgullece ni propende el abuso en la prosperidad. Por ultimo, el espirita toma por unica guia de sus estudios para el descubrimiento de la verdad, y como unico criterio de sus creencias, la razn severa, y desecha de su doctrina todo lo que se encuentre en contradiccin sus preceptos verdaderos y los axiomas sancionados por la ciencia. He aqu muy en extracto un compendio de las creencias principales de los espiritas en la parte abstracta, como doctrina filosofica y moral. Despus de lo que antecede, preguntamos nosotros: Somos los espiritas copias exacta del original delineando por nuestro hermano Roncar?.

    No; si entre cien espiritistas se encuentra una copia parecida, no podremos dar por muy contentos; y cuando en alguna localidad, un hombre descuella por su honradez, por su rectitud, por sus profundos conocimientos, por su amor a la doctrina espirita, cuando aquel hombre, por sus condiciones especiales, se convierte en mentor de los dems, se le escucha?, se le atiende?, se le considera y se le respeta?. No; el maquiavelismo de la inferioridad pone en juego sus mezquinos ardides y todos corren a la desbandada para ir a ninguna parte, como deca Jorge Sand, hablando de ciertas mujeres que caminan a la aventura del acaso. Grave falta cometen los que sin haber mirado, dicen no quiero ver la luz; pero son muchos mas dignos de censura los que han visto la claridad del da, y prefieren caminar con las sombras de la noche, sin respetar a nada ni a nadie. Puesto que los espiritistas sabemos que solo progresando llegaremos a ser grandes, puesto que reconocemos que los Cesares de ayer, son los mendigos de hoy, por que las prpuras imperiales son los pobres harapos que pierden toda su belleza en el dintel de la eternidad, por que no hemos de reconocer la superioridad del talento, la autoridad de la experiencia?. Por qu no hemos de aceptar el consejo del sabio, y hemos de preferir la burla del necio?. Por qu hemos de seguir la vida rudimentaria del hombre primitivo, cuando tenemos guas que nos hablan y nos alientan, y nos conduce por el camino del bien?. Por qu no hemos de reconocer nuestra inferioridad y aceptamos un plan de estudios?. No hay universidades para estudiar la ciencia?. No sirven de texto las sobras fundamentales de grandes ingenios y sobre ellas se van comentando y analizando, todos los descubrimientos y conocimientos humanos?. Pues por que los espiritistas que tenemos las obras filosficas de Allan Kardec, no hemos de seguir su plan de estudios morales y cientficos, y comprendiendo la til enseanza que dichos libros encierran llegaremos a reconocer la ciencia y la virtud, en donde quiera que est y no haremos las locuras que hacemos ahora, que convirtindonos todos en profetas, y en mediums inspirados, cometemos un desacierto por cada segundo. Charlamos de espiritismo en los cafs y hacemos fenmenos en los centros familiares, ( y en los que no lo son) que causan la risa y la befa de cuantos tienen conocimiento de ellos, y llega un da que cansados, aturdidos, agobiados y enloquecidos por nuestra ignorancia, perdidos en el caos de mil elucubraciones, decimos: Bah!, bah! esto esta perdido; el ideal es el mismo; el Espiritismo ni sube ni baja, como la bolsa; estudiemos con criterio, practiquemos sin fanatismo las instrucciones que nos da y siempre lo encontraremos grande y sublime, sntesis de la justicia, y smbolo del consuelo!. Sino se gana no se obtiene, deca Augusto; esto decimos nosotros; el bien del Espiritismo sino lo ganamos no lo obtendremos y bien merece ganarse; por que hasta ahora, no se conoce ninguna escuela filosfica mas razonable, mas profunda ni mas consoladora. No nos exige mas que amor y caridad, estudio y ciencia. Hay nada mas hermoso que amar?. Hay algo que mas nos engrandezca que el saber?. No; pues entonces, que nos detiene?.

    Nuestro necio orgullo, que hace que nunca queramos reconocer en otros, las buenas cualidades de que nosotros carecemos. Depongamos nuestra estpida vanidad; resignmonos con nuestra pequeez de hoy, y as conseguiremos ser grandes maana. No nos convirtamos todos en propagandistas, contentmonos con ser oyentes y si sabemos or, ya hemos conseguido bastante. Reconozcamos la superioridad moral e intelectual que tienen algunos seres, y como en el espiritismo no hay privilegios y aquel que vale es por que se lo ha ganado con su trabajo, y trabajo es el patrimonio eterno de la humanidad, trabajemos con fe para llegar a la meta deseada, que querer es poder. Esto, no esta perdido, como se dice vulgarmente, nuestro siglo va cumpliendo muy bien su cometido; y la herencia de sus antecesores la sabe distribuir con acierto por que, que una y otra nacin se estacione por mas o menos tiempo, no se detiene por esto el adelanto universal. El ao 77 del siglo de la luz, nos ha tendido sus brazos; espiritistas!, refugimonos es ellos; que ancho campo tenemos para la investigacin poltica, religiosa y cientfica. Estudiemos, comparemos y analicemos, y estemos bien convencidos que si estudiamos con buen deseo, si comparamos sin pasin, y analizamos con verdadera imparcialidad, no diremos que el Espiritismo esta perdido sino que el Espiritismo no ha dado aun, en la tierra, mas que los primeros pasos que da un nio vacilante cuando empieza a posar su planta. El Espiritismo como efecto de una ley suprema, invariable en su eterna inmutabilidad, ni crece ni mengua, siempre esta lo mismo. La persona que cumple con sus deberes, y que hace cuanto lo es posible, por adelantar en su progreso, cuando deja su envoltura material, se encuentra mucho mejor que en la tierra, (sin que por esto se convierta en ngel) que no son las virtudes terrenales dignas de semejante galardn; en cambio el ser que se entrega a todos los vicios, y que se fija en nada bueno, cuando deja su cuerpo sufre horriblemente, por que se encuentra con una supervivencia que no esperaba; su agona se prolonga, su estupor crece, su asombro aumenta, por que se ve que vive, y que esta solo, y la soledad de ultratumba es horrible. Ahora bien, sentados estos dos principios eternos justos e inviolables, se podra derivar de su invencible base?. No, y mil veces no!. El bien ser siempre el bien, y el mal ser siempre el mal; ni el primero producir llanto, ni del segundo brotara la risa Espiritistas!, nuestra doctrina grande y sencilla a la vez, comprensible para todas las inteligencias; puede ilustrarnos, mejorarnos y engrandecernos, y en lugar de proferir intiles lamentaciones, haga cada cual un esfuerzo supremo sobre si mismo, y en breve plazo encontrara la recompensa de su trabajo, resignndose con sus penas, y consolando y sintiendo las de los dems; de este modo, vivir tranquilo con su conciencia, que es todo lo que debemos de ambicionar en la tierra. La tranquilidad del alma, es la nica felicidad que podemos gozar en este planeta. No olvidemos nunca oh! espiritistas, las palabras de Augusto: Sino se gana no se obtiene. 1877

    Pasando una tarde por el jardn de un pequeo palacio, en compaa de una amiga del alma, me encontraba en una de esas horas de inexplicable impresionabilidad, en que tenemos una percepcin mas delicada, una sensibilidad mas exquisita, horas de verdadera vida, por que la existencia sin el sentimiento es un rbol sin fruto. Hay seres que ejercen sobre nosotros una dulce influencia, que nos acarician con sus miradas, y nos consuelan con sus palabras; y mi amiga Enriqueta es una de ella; por eso sus menores movimientos, sus mas leves preguntas la escucho con inters, por que mas de una vez me ha hecho sentir con sus relatos, y la tarde a que me refiero me hizo llorar por un ser que nuca vi en la tierra. Estaba el jardinero sembrando algunas semillas, y Enriqueta se detuvo ante l, preguntndole con acento ligeramente conmovido: -Genaro, y mi maceta de claveles! -Yo no creo que este perdida, seora, pero por si acaso retoa, la sigo regando. -Si, si; Genera, riguela usted con el mayor cuidado; no se por que, pero de tantas flores como hay en el jardn, ninguna me parece que es ma, ms que esa pobre mata de claveles. -Lo que es por m no quedar, seora, la cuidar como si fuera un rosal de Bengala o una camelia. -Para mi vale ms que todos los rosales y las camelias del mundo. -Por qu, Enriqueta?-le pregunt afanosa; -despiertas mi curiosidad en sumo grado. -Todos los que emborronis papel cojeis al vuelo una palabra para comentarla despus. -Qu sera de la humanidad si no tuviera cronistas; pero ven, sintese aqu, la tarde est en calma, el sol plido y el cielo cubierto de una gran azul; es la hora de las confidencias, cuntame la historia de esa planta. -Lo menos te figuras t que te voy a contar algn episodio extraordinario, y no es nada de eso, t misma juzgars. -Te escucho atenta, da principio. -Pues bien; ya sabes t mi modo de pensar, que me gusta enjugar algunas lgrimas siempre que puedo, y hasta donde alcanzan mis fuerzas, y como esto lo sabe mucha gente, nunca me falta tierra donde sembrar, y te aseguro que quisiera ser inmensamente rica para hacer muchas obras de caridad, pero ya se ve; hay tantos pobres en el mundo! que es imposible remediarlos a todos; en fin, yo abro el camino para que otros me sigan. -Pluguiera al cielo que todos los ricos fueran como t, amiga ma!, ms prosigue, sin digresiones.

    Hace algn tiempo, me hablaron ele una familia compuesta de la madre y dos hijos, que habiendo estado bien, las vicisitudes los haban hundido en la miseria, y 1a enfermedad del hijo mayor acab de sumergirlos en la desesperacin, o mejor dicho en el ms triste desconsuelo, porque aquellas almas tan buenas no se desesperaban jams. Fui a verlos y nunca olvidar, el cuadro que encontr; en un cuarto pequeo, pero limpio, estaba un joven de 28 aos vestido pobremente, envuelto en una manta agujereada, estaba sentado en una silla baja y el codo apoyado en una silla alta, donde haba un lo de trapos que le serva de almohada a aquella cabeza distinguida y espiritual. Su frente plida arda baja el peso de una fiebre: intensa, sus ojos grandes, dulces y tristes, se fijaban en su madre y en su hermano, que le miraba queriendo sonrer a travs de su llanto. Qu espectculo tan doloroso era aquel y tan tierno al mismo tiempo!. Aquellos tres cuerpos estaban refundidos en un alma, solo con las miradas se entendan, no necesitaban hablarse; mrtires del trabajo haban luchado tanto y an ms de lo que haban podido, hasta que un da en que el pobre Pepe dijo a su madre. Ay, madre ma!..., no puedo trabajar, la tisis me rinde por completo. Cuando yo le vi, sin tener siquiera donde reclinar su fatigado cuerpo, inmediatamente los hice mudar de casa y les di cama, ropa y alimentos para el infeliz enfermo, que me quera con religiosa veneracin. Hice cuanto me fue posible para hacerle vivir, pero todo fue intil. Lleg un da en que Pepe llam a su madre y le dijo: Madre ma!, conozco que voy a morir, nada tengo, nada poseo, de consiguiente nada le puedo dejar a nuestra bienhechora, a ese ngel bueno que Dios nos ha mandado, para hacerme morir tranquilo; solo tengo esa maceta de claveles, llvesela usted, madre, y dgale que la conserve en memoria ma, y pronunciando mi nombre expir; la madre cumpli fielmente la ltima voluntad de su hijo y me trajo la planta, que al verse sin su dueo, parece que ha enfermado de pena y tambin ha muerto; ven y la vers, y me condujo al sitio donde entre otros tiestos estaba la herencia de la gratitud. Con profundo sentimiento contempl aquellas hojas secas, y con religiosa ternura dej en ellas un beso. No s por qu, me replic Enriqueta, con esta pobre planta me sucede lo que no me ha pasado con ninguna; ya ves si yo habr tenido flores en mis jardines, pues ninguna me ha parecido tan ma como sta, las dems me parece que no me pertenecen y slo estas mustias hojas se me figura que son realmente mas. -Pues yo encuentro muy natural lo que te sucede; las dems flores te las proporciona el lujo de tu opulencia, y en cambio esta mata de claveles la has adquirido en recompensa de tu ardiente caridad. Tienes razn; de cuantas flores te rodean, esta planta marchita es la nica que legalmente te pertenece; por eso tus delicados sentimientos te unen a ella con tan especial simpata, si no retoa debes guardarla tal como est. -Ya lo creo que la guardar toda mi vida, y dirigi a la maceta una mirada tierna y triste a la vez.

    Con pena dej aquel paraje y me desped de Enriqueta, llevando grabada en mi memoria la historia de la planta de claveles. No es verdad que conmueve este melanclico episodio...? Cuantos mrtires tiene la historia!. Pobre Pepe!, cuanto debi sufrir antes de conocer a Enriqueta. Si los poderosos de la tierra comprendieran la gran misin que traen a este mundo, qu felices seran ellos y cuantas lagrimas podran enjugar!. Hay nada ms hermoso, mas dulce, ni mas grande que la dbil criatura en imagen de la providencia ...!. Qu valen las recepciones ofciales, los grandes bailes, las ruidosas caceras, los regios trenes, en comparacin de ese ntimo placer, que siente el alma cuando le decimos a uno de los muchos Lazaros que tiene la miseria levntate y anda!. Cuando aqul ser se levanta, cuando aqul cuerpo cadavrico por la inanicin del hambre, recobra vida, la mirada de aquellos ojos agradecidos tiene ms poesa y ms sentimiento que todos los poemas de Milton y de Homero, del Dante y del Tetrarca. Es bien imbcil la humanidad, siquiera por egosmo deba mejorar sus costumbres; porque nada hay en la tierra que nos deje tan dulce recuerdo como una mirada de gratitud. Me dirn que hay muchos seres ingratos, tambin es verdad; pero el primer momento de impresin no hay maldad suficiente en el hombre para petrificar en absoluto su corazn. Recuerdo que un da fui a ver a una pobre mujer que estaba enferma en el hospital; junto a su lecho haba otra cama donde dorma una joven, admirablemente hermosa, y me llam la atencin que por encima de la colcha se cruzaban unas tiras anchas de lienzo blanco sujetando a la enferma. -Esta loca esa joven?- pregunte a una hermana de la caridad. -No, seora, padece convulsiones tan fuertes que si no estuviera ligada a la cama se hubiera roto la cabeza hace mucho tiempo. Me acerqu a mirarla y se despert. Cuando fijo sus ojos en mi, hubo de leer en los mos la profunda compasin que me inspiraba, y me miro de una manera que no lo olvidare jams. Hay miradas indescriptibles que cuentan una historia, y de la pobre enferma fue una de ellas, tan subyugada me sent por su expresin, que la bes en la frente can la mayor ternura, y entablamos un tan dilogo tan comunicativo como si desde nia nos hubiramos tratado. Cuando dej aquel lugar su mirada magntica me sigui, a al domingo siguiente cuando volv la encontr sentada en la cama esperando mi llegada.

    Ms de una hora estuve a su lado, y aquella pobre criatura no sabia como demostrarme su gratitud, sola en el mundo, recin llegada a Madrid haba cado enferma y hacia tres meses que nadie se acercaba a su lecho a preguntarle Cmo estas?. Nos dimos cita para el domingo siguiente, y toda la semana pens constantemente en la pobre Cecilia; llego por fin el da festivo, y fui al hospital, donde recib una triste impresin, en la cama de Cecilia encontr a una anciana, contndome la enfermera a quien yo visitaba anteriormente, que Cecilia haba muerto hacia dos das, encargndole esta eficazmente que me dijera que se mora pensando en su madre y en m. Al escuchar estas palabras, dulces lagrimas brotaron de mis ojos, llanto de gratitud a la providencia que me haba concedido poder bastante para hacer menos amargas las ultimas horas de la pobre Cecilia. Todos podemos consolar, los ricos en muchos sentidos, los pobres con nuestra ternura, con nuestra solicitud, interesando a los poderosos en favor de los necesitados. Todos podemos ser tiles sin gran sacrificio, todos sin una enorme trabajo podemos proporcionar a los desgraciados un momento de placer. Hace pocos das vi una escena que me conmovi profundamente; un pobre mudo llego al piso segundo de una casa a pedir con sus gritos guturales una limosno; abrieron la puerta, y viendo que era un mendigo cerraron bruscamente, y el infeliz, con la rabia de la desesperacin daba golpes sobre golpes en la puerta que no volvi a abrirse. Al fin bajo aquel desgraciado, y en el piso principal una nia le aguardaba, y le dio pan, frutas y dos monedas de cobre; el cambio que se oper en el semblante del pobre mudo no hay frases bastante elocuentes para describirlo. Que mmica tan expresiva! Que miradas tan conmovedoras! Ni Rean, ni talma ni Romea, hubieran podido imitarlas. Con la mirada iracunda y la mano cerrada en ademn amenazador, sealaba al piso segundo, y despus miraba a la nia y se llevaba las manos al corazn, saludndola con la cabeza, rindose con la alegra de un nio. Con cuan poco aquel desgraciado fue feliz algunos momentos! Escuchemos siempre la queja del que llora; si algo puede sonrernos en la vida es el recuerdo de las buenas obras que hayamos podido hacer. He tratado mucho a una mujer profundamente desgraciada, que donde posa su planta, la tierra huye de sus pies; pues bien, cuando la he visto rodeada de sus hijos que le pedan pan y no tenia que darles le he preguntado para dulcificar sus pensamientos: -No has sabido nada de Margarita?- Enseguida sus ojos se han animado, y los nios le han dicho: -Mama cuntanos como recogiste a Margarita. -Pobrecita!, parece que aun la veo!. Era un da de agua que, bendito sea Dios!, ni el diluvio universal; yo venia de probar un vestido, cuando vi a Margarita sentada junto a una puerta llorando a gritos; le pregunte por que lloraba, pero apenas sabia hablar y no hacia mas que

    llamar a su padre; comprend que se haba perdido, y le dije, vente, vamos a buscar a tu padre. Me llegue a la alcalda y di aviso que me llevaba aquella nia a mi casa hasta que la reclamaran; y me la traje, la desnude, la lave toda por que se haba llenado de barro y la acost en mi cama dndola de comer, le lav la ropita, la seque al brasero y se la planche; y luego me puse a coser toda la noche para desquitar el tiempo que havia perdido, por que tenia labor con mucha prisa. Margarita dorma como si estuviera en brazos de su madre; a la madrugada se despert, llamo a su padre, le di bizcochos y se durmi sonrindose. Por la maana la vest, la peine muy bien y le di chocolate; cuando lo estaba tomando, omos la voz de un hombre que gritaba: Margarita!, Margarita!. -Mi padre!-grito la nia,-Mi padre!, y corri a la puerta, por la que entr un hombre del pueblo que la cogi en sus brazos, y lloraba y rea a un mismo tiempo, cayendo de rodillas, porque la sensacin suprema que senta le impulsaba a bendecir a Dios. Un ngel postrado delante del Eterno no tendr la cara ms radiante de felicidad que lo estaba el rostro de aqul hombre contemplando a su hija. Me colm de bendiciones, y no saba el infeliz que hacer para demostrarme su gratitud. Al fin cogi a Margarita en sus brazos, la que lloraba porque no quera separarse m. Pobrecita!, era hurfana de madre. Se fueron, pero nunca, nunca he podido olvidar la expresin del semblante de aqul hombre cuando encontr a su hija; por aquel momento de placer bendito que proporcion a un padre amante, me alegr nicamente de haber venido a este mundo; porque recordando aquellos instantes, creo que mi paso por este planeta no ha sido estril. El recuerdo de Margarita es lo nico que me hace sonrer en medio de tantos infortunios. Los nios la escuchaban embelesados y no se acordaban de pedir pan. La menora es el infierno de los delincuentes y el paraso de las almas buenas. Dichosos los ricos que practican la caridad!. La soledad no existe para ellos, viven con sus recuerdos, escuchando una meloda vaga formada por el eco de las bendiciones de las almas agradecidas!. Bendita, bendita sea la caridad!

    El Espiritismo ha perdido uno de sus mejores adeptos en la tierra, y la prensa espiritista uno de sus ms entendidos obreros, y La Revelacin, la humilde revista Alicantinas uno de sus mas queridos colaboradores. Cmplenos como buenos cristianos acatar y bendecir la voluntad de Dios, pero queda en nuestra mente un recuerdo melanclico y un sentimiento de dolorosa envidia. Almas de tan buen temple como la de Palet, son espritus proscritos que la tierra les ha servido de penitenciaria. Emigrado, vuelve a tu patria!. Prisionero, recobra tu libertad!. Viajero universal! sigue tu eterno viaje, y no te olvides en las capitales del infinito de la pobre aldea donde te detuviste algunos aos, para ensearnos los mandamientos de la ley de Dios. Adis, querido maestro. Adis, hermano Palet, hasta luego. Antes de morir decas con ntima conviccin: Terminar mi expiacin dentro de muy breves das. Sin duda alguna, veas la imagen de la verdad; y de la inmortalidad quiz escuchaste el acento; porque es el presentimiento la voz de la eternidad.

    Despierta de tu sueo, raza humana!. Oye mi voz potente!. Yo te vengo a venir que hay un maana, y que Dios la diestra soberana. Un da se posar sobre tu frente. Yo te vengo a decir que la existencia no es el sueo penoso de ese mundo, y que la providencia, no puede condensar de Dios la esencia, en la efmera vida de un segundo. El porvenir del hombre es infinito!. Sin limite preescrito lanza en la piedra su primer vagido, si sigue otras especies animando en la ley del progreso indefinido. Grande es la vida, si; de Dios hechura, ms, entendedlo bien pobres mortales!. No creas vuestra raqutica figura la realidad de eternos ideales. No es el hombre pequeo de la tierra imperfecto y mezquino que invoca a Dios al comprender la guerra. Y lo aclama si vence a su enemigo. No es la imagen de Dios, el rey que osado a sus pueblos los trata como ilotas si en su imagen el siervo esclavizado que una vez libre, a su tirano azota. Vosotros le habis dado a Dios hechura y este no tiene forma conocida; quererle humanizar es la locura ms grande que tenis en vuestra vida. Espiritualizad el sentimiento y arrancareis de vuestra senda abrojos; dejad que solo mire el pensamiento, y veris mucho mas, que con los ojos; no admiris en el hombre su grandeza no envidies su talento, que el que vive no mas con la cabeza es hoja seca que la lleva el viento. Contemplad la creacin!. Qu veis en ella? Qu sabia sus vergeles fecundiza? Quin da fulgor a la temblante estrella? Quien da perlas al mas?. Quin lo esclaviza? No admiris un poder omnipotente? No admiris una fuerza poderosa, que enlaza el mas all con el presente?

    No escuchis una nota melodiosa, cuyo eco dulce, arrobador, profundo, encuentra vibracin de mundo en mundo? Contemplad de la luz esos reflejos, que a travs de los siglos, la revelacin desde muy lejos presenta los vestigios de vuestras existencias anteriores; y veris la verdad sin duda alguna, a unos llorando en vuestra tumba helada, y a otros meciendo alegres vuestra cuna. La vida del espritu elevado es sublime, suprema; para l no hay ni presente ni pasado, para l esta resuelto el gran problema. Su halito sutilsimo, impalpable, se abre paso en la piedra, en el crustceo que en el mar se esconde, en el planeta que en el ter rueda. En todo llama a Dios, y Dios responde. La vida en infinitas proporciones se divide, (de muchos ignoradas). Sus manifestaciones, son las evoluciones, toda la espacies combinadas. Intima relacin existe en todo en la piedra, en la planta y en el hombre, y de idntico modo progresa el ave audaz que llega al cielo, y el reptil que arrastra por el lodo. Todo se eleva a Dios; nada hay rastrero; la eternidad del mal no es conocida, los mundos en su eterno derrotero solo tienen un punto de partida; brotar, crecer, morir y confundirse, los tomos buscarse nuevamente para en un nuevo sol ir a fundirse. Todo tiende a vivir siempre ascendiendo, dejando atrs la deleznable escoria, toda la escala universal subiendo, buscando el infinito de la gloria; no esa gloria mezquina que soaron absurdas religiones que el poder del eterno limitaron, creando esas terrorficas mansiones o esos centros de luz donde la vida no tienen variedad de sensaciones. La eternidad del bien, sin adelanto!. La eternidad del mal, sin un consuelo! No hay una falta que eternice el llanto!

    Nadie llega hasta Dios; que Dios no tiene lugar determinado; el universo entero le sostiene porque esencia es de todo lo creado. Si Dios es infinito en su grandeza...! Cmo pudo forjar esos dolores y esos antros sombros donde gimen satnicas legiones llegando a Dios en loco desvaro? Humanidad...!, despirtate y escucha; no le des forma a Dios, que no la tiene, no invoques su poder para la lucha; piensa tan slo en El, si sucumbieres; no le humanices ni le des pasiones cual las tuyas mezquinas; no te ocupes en darle proporciones al Creador infinito de la vida. Ocpate de ti, dale a tu alma dilatado horizonte; no mires en la tumba ms que un monte, tras l, nuevas llanuras de existencias futuras se extienden ante ti, que tu mirada no pudo vislumbrar, mientras seguas tu penosa jornada pero que terminada, tiene ante tus ojos nuevas vas, que nunca tendrn fin; por que contada, no tienen Dios las horas de sus das. Vivir!, siempre vivir, en tu destino...! Comprendes; raza humana...? Yo soy el sol que alumbra tu camino y que no tendr acaso en el maana! Yo soy el que le dije a Galileo inventa un telescopio! Y el gran Kleper yo le inspire el deseo de mirar de otros mundos la estructura; y el que le dije a Kind, haz una sonda que penetre en el seno de la tierra; y el cetro del gran siglo diez y nueve que sea un pedazo de carbn de piedra; yo he sido el anticuario que he buscado ese calor solar almacenado en el seno del busque seculares; yo he sido el que he lanzado el cable trasatlntico en los mares, y yo el que he demostrado que en el caballo de vapor, la fuerza del titn de la fbula se ha hallado; yo he sido el que le he dicho a los mortales

    no hay obra nueva que conquiste un cielo, estudiar en los libros siderales como el guila alzad el rauda vuelo, y veris que el espacio es infinito, y que slo hay la atmsfera; en cpula aparente trasformada en cuyo seno anidan blancas nubes... y en donde habis soado que hay querubes y en realidad, no hay nada, ms que rayos azules partculas de luz diseminadas... Yo le he hecho comprender a la criatura el valor que en s tiene la existencia por mi busca de Dios la esencia pura, en mundo infinito de la ciencia; yo he derribado todas las fronteras, yo perfor del mundo las montanas, y el hilo conductor de otras esferas lo encontr de la tumba en las entraas. Yo he desgarrado el misterioso velo que a la muerte sirviera de sudario, y he convertido el tiempo en sabio artista hacindole de Dios, el estatuario. El estatuario, si; por l modela del hombre las diversas envolturas; y la muerte no es mas que un centinela (que pone de avanzada en noche oscura vuestros genios y amigos tutelares). Que os dice; atrs! dormid por un segundo para entrar a luchar en otro mundo. Oye mi voz!. Humanidad! despierta!. Admira mi grandeza y podero; las tumbas por mi mano estn abiertas. Y el espritu libre en su albedro, viene a contaros de pasadas vidas sus odios y pasiones, que ni por un segundo interrumpidas estn las afecciones, en donde resumidas estaban vuestras grandes ambiciones. Yo cual otro Jess, voy a las tumbas y les digo a los Lazaros dormidos: Despertad!, despertad!, nadie sucumba!. Ciegos! mirad la luz, corred, tullidos!. Dejad ya vuestros lechos sepulcrales!. Dejadlos en buen hora! Espritus, vivid!, sois inmortales!. Id a otros mundos!, id donde la aurora de un esplendido da, refleja sus prismticos colores

    sobre valles de luz ros de flores torrentes y cascadas, y verdes enramados, donde elevan dulcimos cantares aves enamoradas! Despus, seguid; seguid la eterna senda, mundos tras mundos hallareis; la vida jams interrumpida se vera; por que Dios de quien yo soy esencia bendecida, limitacin no tiene conocida. Ayer, maana y hoy no son ms que palabras, frases huecas, por el hombre inventadas, a las cuales sujeta sus jornadas. Me has entendido bien, humana raza?. Tu eres la que te escribes tu proceso, Dios no premia, ni absuelve, ni amenaza, tu juez nicamente es tu progreso. Dios es ms grande aun, mucho ms grande!. Inconcebible!, eterno!. Omnipotente!. Arcano de la vida!. Luz y aliento de todo lo existente!. Increado ser por nadie definido!. Lejos esta; muy lejos, de vuestra pobre vida a la que le asociis con loco empeo, sin tenerme por punto de partida; cuando tan solo yo, raza decidida!, tal vez pudiera realizar tu sueo. Ven a mi!, ven a mi, por que me inspira profunda compasin tu desvari! Ven loca de los siglos!...,tu deliras!. Te consume la fiebre del hasto; quieres ver, quieres verpero mi miras!. Ven!, apyate en mi, yo soy la vida!. Yo soy la redencin!, yo soy la esperanza!. Yo realiza en los mundos el suceso que da a los pueblos libertad y gloria!. Soy la emancipacin!, soy el progreso!. Y el progreso es la luz!, la luz divina! que borro de la castas degradas su infamante anatema; humanidad!, refgiate en mis brazos, que soy de Dios la emanacin suprema!

    Hermano mo: Siempre que llego a una poblacin, acostumbro visitar su cementerio, por que en los espritus de sus tumbas, leo la historia de los vivos. El estilo es el hombre, dicen, y es verdad; las ofrendas que dedican a los muertos, revelan tambin el gusto artstico del pas. Siguiendo mi inveterada costumbre, he visitado el cementerio de Barcelona que, si bien tiene islas tristes, sin una flor, sin un sauce, ni un ciprs, mas que sus altas paredes formadas por nichos alineados, enterramientos ridculos, mezquinos e insalubres para la poblacin, en cambio tiene una isla anchurosa, ventilada y de gusto artstico, por que es una gran paralelogramo, rodeado de una galera donde hay pequeas capillas, cuyas paredes estn revestidas de mrmoles y jaspes. En una hay blancos altares con Cristos colosales, en otras severos atades de mrmol negro con el bano, y en todos aquellos panteones se ven rivalizar la opulencia y el arte; en la mayora vence la primera, en la minora alcanza la victoria el segundo. En el centro de la necrpolis, se ven diseminadas lujosas sepulturas cercadas por una verja de hierro, sombreadas por sauces y cipreses, y acariciadas por plantas o odorferas; entre todas hay dos tumbas donde el sentimiento extiende la poesa de su arte; ante estos dos sepulcros, el alma pensadora medita y mira en torno suyo por ver si encuentra el espritu que animo el cuerpo que all se disgrega. Uno de los mausoleos a que me refiero, es de mrmol blanco, sin adornos alegricos y solo destaca en el una gruesa columna de alabastro rota con artstico descuido en su parte superior. Cunto dice aquella columna rota!. Que como dice Virgilio: Tambin las cosas suspiran, tambin las piedras inspiran melanclica ansiedad. Ah!, si!, ante aquella urna cineraria se escucha una queja!. All estn los restos de una mujer joven y amada, que fue al templa a jurar a un hombre su eterno amor. Amor que bendijo un sacerdote, volvi la desposada y a su casa, y antes de quitarse su corona nupcial, lanzo un gemido, y su espritu dejo la tierra. No es verdad que aquella columna rota es el poema de su vida?. Ni la mejor estatua de dolor, ni la elega ms tierna, ni la pintura mejor sentida hubieran podido decir mas que aquel pedazo de piedra.

    Entre dos soberbios cenotafios hay un espacio de tierra en forma de triangulo un tanto prolongado, dentro de su sencilla verja de hierro hay una losa cuadrilonga, con una inscripcin latina, diciendo en ella que un ministro de Dios reposa all; sobre un montn de piedras toscamente cortadas, se eleva una cruz tambin de piedra a aquel signo de redencin se enlaza una planta trepadora: pequeos reptiles viven entre sus hojas y al dulce calor de los rayos del sol salen de su escondrijo y suben por la cruz con pasmosa rapidez. En aquella tumba se ve a la naturaleza puesta en accin; all no hay nada inerte, ni nada sombro; all se ve la vida en su constante reproduccin, en su eterno movimiento, viviendo siempre. Aparte de estos dos tmulos, en todas las dems hay vulgaridad, amaneramiento, pequeez de ideas, y hasta asuntos ridculos que excitan la hilaridad. Mientras ms veo los cementerios, ms necesaria encuentro la cremacin de los cadveres, porque loco palpablemente lo innecesario de estos receptculos de putrefaccin donde no existe ni ese respeto, ni esa veneracin que quieren probar que se les tiene a los muertos, dndoles una sepultura a sus restos; y creen una brbara profanacin el sistema crematorio!. Algo ms digno, algo ms respetuoso, es guardar en una copa de alabastro las cenizas de los que fueron, sin manosearlas, sin cambiarlas de lugar, que ver como manejan a los muertos en el sagrado y ponderado cementerio. Observ en mi ltima visita, como enterraban los despojos de un ser, y toda la ceremonia la encontr repugnante, fra, descarnada, sin un detalle delicado, haba ms hielo en los vivos que en los muertos. Colocaron una ancha escalera junto a la pared, subi un enterrador armado con su piqueta y principi a dar golpe; para levantar una lpida. Un eco sordo repeta los golpes dentro, produciendo un sonido tan extrao, tan apagado, tan triste, que estremeca el escucharlo. Quitaron la lpida, los ladrillos cayeron, y de la abierta sepultura sacaron la caja de un nio y despus la de un hombre; esta ltima se deshizo entre las manos de los sepultureros, y slo dej en sus brazos un esqueleto, que lo pusieron en la plataforma de la escalera. Subieron la caja del nuevo husped (que era el padre del esqueleto que haban ido a profanar) y la dejaron dentro del nicho vaco, poniendo encima los restos del hijo cuya cabeza desprendida del tronco, la echaron en la caja, y como el que rellena un almohadn apretaron los huesos con la ms completa indiferencia. Tres amigos o parientes del difunto, miraban aquella escena revelando cierto asco y descontento, sintiendo marcada e instintiva repulsin hacia una rancia costumbre que debe desaparecer. Si; debe desaparecer, porque los cementerios son una pgina epigramtica en la historia de la humanidad. En dnde est el sagrado de sus tumbas, si pasado cierto nmero de aos, generalmente, aquella osamenta se las cambia de paraje, y se las tira, y se golpean, y se arrojan como un mueble viejo? Nosotros que somos espiritistas y que miramos la materia, como una simple envoltura del espritu, respetarnos ms ese vestido, que aquellos que miran en el cuerpo el todo de la vida.

    Nosotros no queremos que una mano extraa toque aquella frente que acariciamos un da. Nosotros no queremos que arrojen brutalmente aquella cabeza que guard nuestra imagen, y nos rindi culto en su pensamiento. Nosotros no querernos, en fin, que nadie manosee a la que nos llev en su seno y nos ense a rezar. No; querernos que aquella envoltura que nos perteneciaquellas manos que nos sostuvieron en los primeros pasos de la vida, aquel corazn que sinti y cont nuestros latidos, aquellos ojos, que slo se animaban para mirarnos y aquellos labios que slo para nosotros sonrean, aquel rgano humano que lo hacia vivir y sentir nuestro amor no querernos que nadie lo profane con su aliento, y por eso queremos la purificacin del fuego, para que aquella porcin de materia querida, sea un residuo que podamos guardar, sin que un soplo extrao haga volar ni un tomo de sus cenizas. Cunto ms vello, ms delicado, ms inmaterial y ms pura es un puado de blanco polvo conservado en una copa de cristal o de porcelana, que un esqueleto negruzco, cubierto a trechos de una pelusa blanca, y en otros velado por filamentos de su traje en los que viven roedores, gusanos!. Esto ltimo inspira horror, pero un horror tan profundo, que no se puede ni an siquiera contemplar, porque por ese instinto de conservacin innato en el hombre, tenemos que huir del paraje donde aspiraremos los miasmas de la podredumbre, en tanto que la materia purificada podemos guardarla religiosamente sin que nadie la toque. Nuestra fue mientras la anim el espritu, y nuestra puede ser en tanto estemos en la tierra. Si, hermano mo; es un contrasentido que en el siglo donde las locomotoras Courier, recorren en Inglaterra 78 millas por hora, y los canales unen los mares como ha sucedido en msterdam, que ltimamente se ha unido por medio del nuevo canal el mar del Norte y el Zuiderze. Cuando por medio del anteojo submarino de M. Boiner, ha sido fcil ver las conchas y plantas marinas; cuando la ciencia en fin, no diremos que pronuncia su ultima palabra, pero si que el adelanto es indisputable, no debe todo caminar a un mismo fin?. Los cementerios deben desaparecer, porque es un lujo estril, improductivo, y por apndice, perjudicial. Mrito artstico tiene sin duda, una parte del cementerio de Barcelona, pero esto no impide que se aspire en sus inmediaciones un ambiente infecto. Adis hermano mo, s muy bien que tu ests conforme con mi modo de pensar, por que t amas el progreso como todo buen espiritista, por eso al escribir estas pginas pensaba en ti. Cuntos y cuntos aos pasarn todava antes que Espaa adopte el sistema de la incineracin!. No, haremos nosotros lo que han hecho ltimamente en los pastados Unidos, que se ha instalado en Gallows-Hill, cerca de Washington, un horno para la cremacin de los cadveres; consiste en una urna de ladrillara con una cubierta de hierro; con su correspondiente hogar para el combustible, que es el cok y tres chimeneas para la salida de gases y otros productos de la combustin. Est colocado en el centro de una gran sala sobre una especie de catafalco, a cuyo alrededor hay sillas para que los parientes y amigos, del finado, puedan presenciar la operacin. Las cenizas se recogen en unas pequeas urnas de cristal, en cuyo exterior se coloca una etiqueta con el retrato, nombre y dems antecedentes del individuo de que proceden las

    cenizas. Al objeto, sin duda, de hacer proslitos, la cremacin se ejecuta gratis por la sociedad que ha fundado este, establecimiento. Plegue a Dios que el Espiritismo sea el Jordn bendito que lave sus manchas, para que el adelanto en su fecundo suelo eche races ,y la civilizacin produzca preciosas flores y sabrosos frutos. Roguemos, hermano mo, roguemos por nuestra hermosa tierra, que gime aprisionada por el oscurantismo. Roguemos que en la noche de su presente le enve sus resplandores el sol del porvenir.

    Pobre planeta! tu vida es la vida del gusano, en el corazn humano no hay ms punto de partida que la lucha fratricida de una razn degradada, por la codicia menguada y las mas torpes pasiones, siendo sus aspiraciones ganar todo, sin dar nada. Miserable condicin tienen los humanos seres; slo cifran sus placeres del vicio en la corrupcin; su delirio y su ambicin se reduce, a que? a gozar, sin pensar, ni recordar, que hay quien se muere de fro, que hay quien dice Padre mo!. Tambin sabes t olvidar?. Hombre!, compuesto de lodo, se miseria y de egosmo, cuando se mira uno mismo duda de todo, de todo; por que de idntico modo, se ve uno que los dems; y si algo se queda atrs, de infeliz delincuente, no es por virtud solamente es por miedo nada ms. Por eso cuando me miro digo con amargo tedio: Dnde encontrar un remedio para el asco que me inspiro?. Si es cierto que yo respiro porque Dios me presta aliento, cmo es que mi pensamiento no responde a su grandeza? De qu sirve una cabeza, si no guarda sentimiento? Qu ministerio aqu se esconde? Por qu Dios del orbe dueo

    hizo al hombre tan pequeo que a su Creador no responde? Progresar? Cundo? Dnde...? Yo necesito saber, por qu el hombre y la mujer tenemos tanto egosmo; por qu el individualismo es nuestro modo de ser. Si Dios es tan generoso, si en su santa providencia nos ha influido su esencia, cmo tan avaricioso es el hambre...? Dios piadoso! Tu misericordia invoco, pues siendo que poco a poco, un algo extrao me aterra, y miro, miro a la tierra, y temo volverme loco. Ser yo siempre cual soy? Vivir como, ahora vivo de la ignorancia cautivo sin saber a dnde voy? Cansado me encuentro; estoy tan harto ya ido vivir, que slo, quiero morir por ver si en la tumba est la nada sin ms all, o el todo del porvenir. Tierra!, a tus playas llegu en mal hora, que en tu suelo tanto fue mi desconsuelo, que lstima me inspir. Lstima!, desprecio fue, desprecio grande y profundo, pues segundo, por segundo, fui mi vida analizando, y tuve que exclamar, cundo ser mejor que este mundo? Cundo en aun mente habr luz, sintiendo en mi corazn esa suprema, pasin que Cristo sinti en la Cruz? Cundo dejar el capuz que hoy aprisiona mi sien? Cundo dir al hambre ven!,

    yo consolar tus penas, yo romper tus cadenas y el anal pagar; con bien?. Ay!,cundo, cundo ser? Yo quiero salir de aqu, nada, oh!; tierra me une a ti, nuestro pacto roto est, porque mi mente ya va trigo grande presintiendo, y va subiendo, subiendo... en alas de la esperanza; y sigue, y sigue y avanza... y avanza, siempre ascendiendo. Yo presiento la virtud y aun no la s practicar, yo quisiera progresar, y entrar en la plenitud de esa eterna juventud, de ese goce sin medida que nos ofrece una vida de supremas sensaciones, de inextinguibles pasiones con un punto de partida. Y ese punto que sea Dios, que lea el amor infinito, no el egosmo maldito del cual hoy vamos en pos. Tierra!, tierra,!, entre los dos alguien ha puesta una valla, pues mi espritu batalla por ver si deja tu escoria y suea, suea en la gloria y vuela a ver si 1a halla. Mientras ms te considero ms triste te encuentro, tierra, siempre en lucha, siempre en guerra, lo falso y lo verdadero. No hay vereda, no hay sendero que la sangre no la riegue, no hay en tu manto ni un pliegue que no se encuentre manchado. Planeta fanatizado!, no extraes de ti reniegue. Reniego, si; y abomino

    tus leyes y tus costumbres que en todas hay pesadumbres. Hasta en tu culto divino forjaste un Dios mezquino con un infierno irrisorio, con un limbo y una gloria donde terminen su historia San Pablo y D. Juan Tenorio. Lo mismo conquista en cielo el Apstol que ha vivido luchando y ha padecido por difundir el consuelo; como aquel que con anhelo de nada bueno vivi, y su tiempo mal gast y solo ya en la agona, pens en Jess y en Maria, pidi gracia y se salvo. Qu talento habis tenido para forjaros un Dios que os deja vivir en pos del mal, y que da al olvido tenido la falta, sin arrepentido os mostris; cuando ya inerte casi en brazos de la muerte para mala tenis vida, porque os gan la partida del tiempo su brazo fuerte. Justicia por vida ma le dais a Dios, en verdad! Despirtate humanidad! Tu Ignorancia te extrava, despierta!, llguete el da de conocer la razn, tu alucinacin y a Dios no personalices, no le des forma y matices propios de tu imperfeccin. No le ofrezcas al Eterno como condicin precisa un responso y una misa para salvar del averno al que gime en el infierno que su culpa mereci... Escucha al que se quej, enjuga el llanto de alguno,

    y entonces ciento por uno ganar aqul que pec. Tierra! Tierra!, por mis males he venido a tu recinto, donde todo es tan distinto en las leyes naturales; tus condiciones fatales te han colocado de un modo, que aunque eres parte del todo, y pasan por ti aos miles, siempre ests cual los reptiles encenagada en tu lodo. Bastarda en tu sentimiento, material en tu creencia, que le das cuerpo a una esencia, y le das forma a un aliento; comercia tu pensamiento con cuanto abarca tu mente, y hasta el ser omnipotente en tu bajeza acumulas, que el comercio de las bulas le da a su Iglesia docente. De dnde vengo? No s, pero tus leyes no admito; hambre tengo de infinito. Nunca aqu me saciar. El Dios que adora mi fe, no lo encuentro en tus altares; no est mi Dios en los lares donde aun se condena a muerte; y el derecho del mas fuerte marca tus lneas polares. Si despus de ti no hubiera otro planeta mejor, yo rogara al Hacedor que a polvo te redujera; para que as concluyera de una vez tanto extravo; s; que un vendaval bravo a la tierra desencaje, y se pierda su linaje en los mares del vaco.

    Comprendemos a Dios? No; qu ejercemos? La injusticia; qu nos mueve? La codicia; a quin queremos? Al yo. La envidia nos domin nos posee y nos poseer, en dnde hay un ms all que no domine la sombra? Dios mo, ese lugar nombra! Quiero verle, dnde est? Dnde est? Quiero vivir, yo me quiero engrandecer, y quiero llegar a ser un Mesas del porvenir. Yo no quiero sucumbir entre esta menguada grey, donde ni el siervo, ni el rey, se consideran hermanos, convirtindose en tiranos, en nombre de infausta ley. Y yo, quiero adelantar, yo quiero tender mi vuelo, y ver otro, y otro cielo en mi eterno progresar: yo quiero hasta Dios llegar; dejad que siga adelante; que no hay espacio bastante; en la tierra para m, que aunque pigmeo nac mi aspiracin es gigante Que las civilizaciones que se han ido sucediendo, y que han ido engrandeciendo y elevando a. las naciones, no renen las perfecciones que yo en mi mente so, falta en ellas... no s qu..., pero no dan solucin, ni la fe sin la razn ni la razn sin la fe. Yo busco la perfeccin de la armona universal, el eterno pedestal de la civilizacin. La gran regeneracin que nos salve del abismo,

    que domine al egosmo que nuestro ser avasalle, y en dnde ese bien se halla...? Solo en el Espiritismo. Tierra!, si. quieres seguir por la senda del progreso, no formes torpe proceso al Mesas del porvenir. Aydale t a seguir, ofrcele un santuario, no te muestres refractario a la verdadera luz, sostn del hombre la cruz hasta llegar al calvario. No te estaciones, avanza, que aquel que en tu suelo nace, que mucha falta te hace; al principio se lanza. Busca, busca la bonanza en tu eterna tempestad; mira que tu humanidad de castas y privilegios, no escucha en sus sacrlegos la voz de la eternidad. Escchala, que tu afrenta es necesario borrar; decdete a progresar si quieres saldar tu cuenta, a tiempo se te presenta quien por la senda te gue; el porvenir te sonre, rompe tus lazos de hierro, Tierra!, sal de tu destierro, y ve donde Dios te enve. Toma luz, tiende tu vuelo, da a tu atmsfera arreboles une tu sol a otros soles, dale flores a tu suelo, de tu sombra rasga el velo, y a tus noches enlutadas de mil lunas plateadas da una luz nunca extinguida, que no hay regin elegida, sino todas son llamadas a seguir la rotacin

    del progreso, entiendes bien? Puedes trocarte en edn, por tu regeneracin; sigue sin vacilacin, sigue con ardiente afn; mira que tus hijos van saliendo de su atonia y pronto llegar el da, que cuentas te pedirn. Tierra!, escucha; plugo a Dios darte la luz suficiente, para que veas claramente y vayas del bien en pos; tienes dos caminos, dos, alije sin vacilar, ten valor para luchar; uno es el oscurantismo, otro es el Espiritismo. Por cual quieres avanzar?. Lzaro, deja tu tumba, levntate, Dios lo manda, sigue tu camino anda!, oye el eco que retumba, es el progreso que zumba, llega tu juicio final. Elige entre el Bien y el mal, cese tu nefanda guerra: Avanza, planeta Tierra, el progreso universal!.

    La instruccin es el verdadero bautismo de la humanidad. Desde los tiempos mas remotos, los hombres han buscado en los libros la savia de la vida. Osimandyas rey de Egipto, coloco dentro de su palacio una biblioteca, (la primera del mundo) sobre la cual mando inscribir estas palabras: Remedios del alma!. Estas frases encierra un gran pensamiento, por que un buen libro es el mejor consejero que puede tener el hombre. La prosperidad de los pueblos es hija de su civilizacin, y de su moralidad. El adelanto moral, debe ser el hermano gemelo del progreso intelectual. La enseanza obligatoria es la clave el progreso. En Sajonia, se puso en practica esta sabia ley en 1573, y hoy no existe el su territorio ni el 3 por ciento de sus habitantes que no sepan leer ni escribir, quien pudiera vivir en Sajonia!. Deca un sabio escritor Francs: Dejadme educar a la juventud, y regenerar el mundo; que sin educacin el hombre no es hombre, no basta que las criaturas trabajen como bestias, es necesario que comprendan el trabajo intelectual, por que las leyes de los fenmenos se deben conoces. Nada mas cierto; la ignorancia es la tisis de la humanidad. Un gran economista Ingles comparaba la vida a una partida de ajedrez, y aseguraba, que no conociendo bien las figuras era lgico que recibiramos un jaquemate. Y tantos como recibimos!, especialmente en Espaa, donde se cuentan 17 millones, y11 millones! de espaoles carecen de los primeros rudimentos de la instruccin primaria. Si; en pleno siglo diez y nueve, once millones de espaoles no saben leer. Vergenza y oprobio para todas sus generaciones pasadas! Alcanzando el anatema para la generacin presente. En cambio en los Estados Unidos, segn afirma D. Pedro de Olive, la poblacin escolar sube a la cifra de 13.875.050 individuos en las escuelas publicas, hay alumnos matriculados en numero de 8.099.081, y no copiamos integra la importante lista de sus escuelas, maestros y gastos de sueldos y de construccin de edificios, por que seria demasiado extenso, y solo diremos que en las escuelas publicas el numero de los maestros asciende a 216.262, cifra que aun se considera insuficiente para el nuecero de alumnos que hay en la Unin; y las subvenciones dada por los estados, para el sostenimiento de las escuelas publicas, asciende a mas de noventa millones de pesos, no pasando los gastos de 85.000.000 quedan en caja anualmente como capital propio de la instruccin publica, 5.000.000; as se comprende que el magisterio sea en los Estados Unidos, lo que debe ser, la mas honrosa, lo mas noble y la mas digna de las profesiones, como dice y dice muy bien el corresponsal, que en Nueva York tiene La Gaceta de Barcelona. Estamos en un todo conformes con la opinin de Julio Simn: El pueblo que tiene las mejores escuelas, es el mejor pueblo.

    En los Estados Unidos todo tiene vida, desde el oficio mas humilde hasta la primera escuela filosfica. All se han levantado las catedrales del porvenir, donde el genio, el arte y la industria forman la trinidad suprema del progreso. All se encuentra la verdadera libertad de cultos. All todas las religiones tienen sus templos, y todas las filosofas, sus ctedras. All los espiritistas (de ambos sexos), dan conferencias pblicas, y en el Estado de Massachusets se ha formado una compaa de admiradores de Allan Kardec, que por sus acciones ha comprado una vasta extensin de terreno a orillas del mar, destinada a las grandes reuniones de verano, que celebran los espiritistas. Lo mismo sucede en Espaa! Pobre pas! Duerme tu sueo catalptico hasta que se cumpla tu expiacin, ocupa en el mapa universal, el puesto de la ltima aldea del mundo civilizado, que el pueblo espaol con el maana de los indolentes tiene bastante: Maana!...,frase elstica que promete un mundo, y que concede un tomo. Esperanza gigantesca y realidad microscpica!. Torrente que al elevarse al cielo, se asemeja a la catarata del Nigara y al caer en la tierra queda reducido, a una gota de roco. Este maana de los indiferentes, convierte a los hombres en ilotas y en paras an la humanidad tiene castas degradadas. La indiferencia es el cncer social, estril escepticismo que abrasa cuanto toca. Todos los descubrimientos, todos los adelantos, todas las manifestaciones que tiene el progreso son devorados por el indiferentismo de la ignorancia, porque slo los ignorantes son indiferentes. Al Espiritismo le ha cabido la misma suerte que a todas las innovaciones progresivas. A la mitad del presente siglo en Amrica, en Francia, y en diversas comarcas, se observ el fenmeno de las Mesas giratorias o danzas de las mesas, sigui la escritura del lpiz adaptado ste a tia cestita o tablita, y por ltimo los mediums cogieron el lpiz y escribieron impulsados por una fuerza desconocida, manifestada en unos por movimientos puramente mecnicos, y en otros, por una intuicin o audicin especial. En aquella misma poca public Allan Kardec, sus obras fundamentales del Espiritismo, y en 1858, fund el, peridico Espiritista La Revista de Pars; su noble ejemplo encontr imitadores en todas las capitales del mundo civilizado, crendose sociedades, crculos familiares y varios peridicos rganos de la escuela espirita. El Espiritismo se puso de moda; ms, cuando vieron los curiosos que los espritus no les decan sitio donde haban de encontrar tesoros fabulosos, escondidos por la dama blanca y el hechicero del torrente y que ni siquiera les acertaban los nmeros que salan premiados en la lotera, dijeron con todo el aplomo de la estupidez: Bah!, bah!, pues si los espritus son tan topos como nosotros, si no adivinan si seremos ricos y si viajaremos por mar o por tierra, y si moriremos jvenes o viejos, para no saber nada nuevo, no merece la pena de calentarnos la cabeza llamando a los espritus y convencidos por la fuerza de tan poderosos argumentos, se fueron retirando la mayor parte de los socios que formaban los Centros, que como dice muy bien una antigua sentencia: Gustando la ciencia se cae en la incredulidad, pero empapndose en ella se torna a la fe.

    El Espiritismo, escuela profundamente filosfica, nos sirve para el curioso, no le satisface, no lo convence; en cambio el hombre pensador encuentra en ella, el remedio del alma como lo encontraba el rey egipcio en su biblioteca. El estudio del espiritismo, que repentinamente nos conduce a un orden de cosas tan nuevo y tan dilatado, solo puede ser echo fructferamente por hombres grabes, perseverantes, ajenos de prevenciones y animados de la firme y sincera voluntad de obtener un resultado, y en el estudio de la doctrina espirita hay que observar la ilacin y la regularidad y el recogimiento. Esto dice el sabio Allan Kardec, y nosotros, creemos como el que sin las citadas condiciones, todo proyecto de estudio seria intil. Y para estudiar, para saber estudiar, se necesita estar educado desde la ms tierna edad, acostumbrado a que mencionen las primeras potencias hacindolas sentir, pensar y querer. La instruccin primera es el alfabeto de la ciencia sin conocer las letras nadie puede leer; por mucho que el espritu tenga aprendido, los primeros rudimentos de la lectura y de la escritura, necesite aprenderlos. Si cuando el espiritismo de divulgo en Amrica y desde all se propago por Europa y por otras partes del mundo, en lugar de formar tantos centros y tantos grupos, se hubieran establecido escuelas por aquellos que primero conocieron la verdad la verdad espirita, ensendose en ellas las verdadera doctrina cristiana usando como libros sagrados. El evangelio y La filosofa espirita, de Kardec, como libro cientfico; su Gnesis y El cielo y el infierno, como lectura recreativa; si bajo el criterio espirita se hubieran ido escribiendo crnicas y leyendas apropiadas a la infancia, cuanto mas slida y mas poderosa no seria hoy la base del espiritismo, cimentada en los fuertes sillares de instruccin. Cristo deca: Dejad que vengan a mi los pequeos; nosotros tambin, si queremos que el espiritismo sea la religin del porvenir, tenemos que abrir muchas escuelas y decir a los nios: Generacin del siglo XIX, ven con nosotros! No te asustaremos con el infierno, ni te engaaremos con la gloria; pero te ensearemos a ser humilde y caritativa. Te haremos conocer las muchas moradas que nos tiene reservadas nuestro Padre. Te haremos amar a Dios sobre todas las cosas y al prjimo como a ti mismo. Te haremos amar la ciencia, porque sta es la sntesis de Dios. Te haremos rendir culto a la caridad, porque esta es la personificacin del creador. Te haremos descifrar el jeroglfico de la muerte. Te haremos resolver el problema de la vida. Te ensearemos a esperar porque te haremos creer. Te llevaremos por la senda del progreso a la Baslica de la civilizacin, para que en ella adores la triloga eterna que es la naturaleza, la libertad y Dios Castelar. S, espiritistas, esto debemos hacer; formemos un plan de estudio y llamemos a la infancia, o por mejor decir, a padres y tutores de esos tiernos nios que han nacido entre piedras; entre piedras, s; por un lado las ruinas del mundo antiguo, que an conservan el calor de las hogueras..., por el otro las montaas perforadas para que pasen las locomotoras.

    Digmosle a nuestra generacin dualista, lo que dice Vctor Hugo: Que sino hubiese amor, se apagara el sol. Probmosle que el amor no debe considerarse en el estrecho lmite de que solo se manifiesta uniendo las razas. El amor no es como lo han pintado los pesimistas diciendo que era el cambio de dos caprichos, y el contacto de dos epidermis. No, mil veces no; el amor es otra cosa, nace en el insecto y se pierde en el infinito. En la naturaleza todo funciona a impulsos del amor. La misma destruccin obedece a un principio amoroso. Las metamorfosis de los planetas, las mejores condiciones que adquiere en su atmsfera, en su suelo y en todas sus especies, qu otra cosa son, que manifestaciones de amor, de la siempre prdiga naturaleza?. Ahora bien; han de ser los hombres inferiores en sentimientos a las dems especies de la creacin? No, y principalmente los que tienen que cumplir la sagrada misin de padre. A esos nos debemos dirigir, dicindoles: Si queris a vuestros hijos, dadles instruccin, porque una buena educacin es la mejor herencia que les podis dejar. El Espiritismo es la escuela filosfica ms adelantada de nuestros das, la que mejor llena el vaco que, hay entre Dios y el hombre. Si amis a vuestros hijos, afiliaos a ella y tratad de inculcar en la mente de los pequeitos los principios de justicia y de benevolencia. Si espiritistas, propaguemos de este modo la buena practiquemos el amor y la caridad; sta no consiste nicamente, en dar una limosna en ropas o en dinero. La instruccin es el traje del espritu, abriguemos pues ste. Vistamos el espritu desnudo, con todo el lujo y la magnificencia del talento. Con todas las galas de la ciencia y la sencillez de la verdadera sabidura. Con todos los encantos de la sensibilidad. Con todos los perfumes del compasivo amor. Espiritistas!, amis vuestra doctrina? Si la amis, instruid a los nios, para que stos con sus virtudes propaguen la buena nueva y sean los apstoles del porvenir.

    I Muchos los genios son que en este mundo han dejado un recuerdo de su saber profundo; intrpidos guerreros conquistaron los pueblos, y marcaron con lgrimas y sangre sus linderos. Grecia en las artes alcanz la palma sin rival en la tierra, sus artistas el aliento supremo de su alma trasmitieron el lienzo, y a el mrmol que dorma. Cleanto de Corinto!, Apeles!, Fidias...! Cumplisteis como buenos!, difundiendo a torrentes la belleza; salud, nobles espritus!, las artes os deben su prestigio y su grandeza. La palabra!, ese don inestimable, Pericles, rey de Atenas, posea, Demstenes tambin, inimitable, las muchedumbres, suyas, las hacia; ms a pesar de todo, entre cadenas su vida concluy la sabia Atenas. Grecia se hundi, y Roma siempre altiva, quiso fundir en una a las naciones; volcn de este planeta, de su crter brotaron sin cesar emperadores que a polvo redujeron los dioses que ellos mismos levantaron, la prpura imperial la desgarraron y entre el fango y la sangre perdieron, los siglos trascurrieron y ruinas solamente nos quedaron, que las plantas parsitas cubrieron. El poder de la fuerza pasa y muere, no el de la inteligencia, de Cesar u Alejandro la memoria solo vive en la historia; de Galileo y Kepler, Coln Newton, se respeta y se admira su grandeza y el de tantas abejas industriosas que guarda la colmena de la ciencia. Quin no se para absorto y extasiado ante el sabio holands (1) que el microscopio tan admirablemente a graduado, que en infinito vivo cual dice Michelet, nos a mostrado?

    Si a cada genio nuestra voz le diera cariosos saludo, nuestro canto jams se concluyera, que muchos son los sabios que a la tierra le han servido de escudo, evitando que el mundo en su carrera sufra ese choque rudo a que le precipita la ignorancia de la masa comn; que nace y muere, sin despertar del sueo de la infancia. Si, los sabios han sido, son y siempre sern, mantenedores del combate campal de los planetas; ellos dan a los mundos condiciones mejores; ellos nos llevaran a otras esferas, nobles conquistadores son de progreso santo: Salud y paz insignes gladiadores que en el Circo luchis de adelanto!. (1) Swamerdam, que naci en msterdam en 1637. Fue el que invento el microscopio.

    II Uno de los pecados cuya huella nunca la humanidad de si ha borrado, es el olvido; mariposa eterna es nuestra sociedad; sus alas tiende, y vuela, y vuela, sin fijarse nunca en mirar quien la compra ni la vende: Kristna vino a la tierra despus de Cristo, y la moral sublime predicaron, algunas almas buenas lo siguieron, los siglos en el caos se confundieron y al Redentor los hombres olvidaron. Y aunque varios le siguen todava, sus dogmas y sus ritos, distan tanto se ser la copia exacta de aquel original noble y vendito! A tenido tan malos traductores la tragedia de Glgota! Oh Dios mo! Que, un manantial de luz, de fe y ce amores... ay!; lo trocaron en sangriento ro...! Si, lo has trocado, s, raza deicida en tu razn cay gota serena; y ciega ibas a estar toda tu vida gimiendo y arrastrando tu cadena, s a principios del siglo diez y nueve

    un nio no exhalar su vagido en la vecina Francia; un nuevo redentor que vino al mundo hundir entre la sombra a la ignorancia, un ser que consagr su vida entera al estudio ms grande y ms profundo; un ser que traspas la azul esfera, y fue siguiendo al hombre en su carrera a travs del espacio y de los mundos. Entonces, firmemente convencido, la verdad espiritista proclamada fue por Allan Kardec; lo escuch el hombre: y al ver que el por venir no era la nada, ni el cielo, ni el infierno doctrinario lanz una carcajada... Ingrata saciedad!, del digna sabio, del gran Allan Kardec hiciste menguar ms la baba, que brota de tus labio no quema ms que tu infamante lengua. Allan Kardec!, espritu elevado!, alma sublime, enamorada y pura! T el progreso en la tierra has implantado, por ti la luz de la razn fulgura. Matemticamente has demostrado que el presente es efecto del pasado, que hoy trazamos la historia del futuro, y aunque esto nos parezca un sueo vano, el guila que anida en el espacio un da se confundi con el gusano. Condicin clara, fcil y sencilla, la crnica escribiste ele la vida, pintando las grandezas mundanales cual nubes de vapor desvanecidas. Diciendo que, Nern, el que quemaba por entretenimiento las ciudades, para que antorchas fueran de sus torpes e impuras bacanales, y Felipe segundo, el rey maldito que los autos de fe le reclamaban, al dejar su envoltura se encontraron que de la eternidad eran la escoria; sus victimas en jueces se tornaron, el proceso escribieron de su historia, y fueron sentenciados los tiranos a volver a la tierra, siendo esclavos los que al mundo a asombraron con su gloria, que esta es la ley que al universo rige, ley de compensacin! ley expiatoria! Allan Kardec!, esto dijiste al hombre, al ver que se lanzaba en el abismo,

    al ver que quiere conquistar un nombre haciendo solo el mal, por el mal mismo. Grande fue tu misin!, mucho ms grande de lo que el mundo piensa; todava la envidia te persigue, est aun latente. Ms espera y confa; que cuando el tiempo santifique al sabio, los ms doctos varones que a tu ciencia locura le llamaron venerarn tus obras inmortales; y a tu sabidura culto le rendirn, y nica escuela; ser oh Kardec! tu gran filosofa. Gloria eterna al sabio de los sabio! Grandes hombres la tierra ha posedo, ms sin hacer a su grandeza agravios dir que tus satlites han sido. T eres el Sol que irradia sobre ellos; porque ellos no han mostrado la vida de ultra-tumba, y su centro de accin pequeo ha sido estrecho, limitado... Mientras que t, rompiendo tradiciones, necias aberraciones, que a la humana razn aprisionaban dentro de inexpugnable circuito; nos probaste con hachos convincentes que el Ser Omnipotente nos da por patrimonio el infinito. Y los seres que ayer hemos perdido por ti oh Kardec! los hemos rescatado, y el dulcsimo lazo de la vida por ti, solo por ti, se ha reanudado. Quin ms grande que t? Nadie en la tierra, nadie te puede arrebatar tu gloria; espiritistas!, nuestra voz unamos, bendigamos del justo la memoria, Nos ha hecho tanto bien!, le hemos debido la regeneracin de las ideas; mi espritu por l fortalecido, jams, jams le entregar al olvido! Siempre dir Kardec!, bendito seas!

    Francia!, no envidio tu gloria, ni tu civilizacin, ni tu gran Napolen: moderno Dios de la historia. Que de victoria en victoria, con entusiasmo profundo, con arrojo sin segundo fue conquistando naciones, cubriendo con sus pendones la superficie del mundo. No envidio, no, tu grandeza, sino el ser patria de un hombre, a cuyo preclaro nombre a rendirse culto empieza. Un genio que la tristeza a la muerte le quit, un sabio que descubri los mundos del infinito. Profeta que dej escrito lo que nadie concibi! Allan Kardec!, noble loco!, que en su grandiosa locura, mostr la sepultura era del progreso el foco; diciendo que poco a poco, iba el hombre adelantando, su espritu progresando sin limite ni medida, si aquel pasaba su vida, bendiciendo y perdonando. Ese genio prepotente si que te lo envidio, Francia; lzate con arrogancia! Sers grande eternamente! Que en tu suelo, voz potente, eco fiel de la verdad, le cort a la humanidad la historia de su pasado, y los hombres han hallado, a Dios en la eternidad. No, te envidio, Francia, el vuelo de tus guilas gigantes; sino los breves instantes

    que Kardec pis tu suelo! Tuyo. fue su noble anhelo! T le viste sonrer...! Viste a su cuerpo morir...! Guardas su cuna y su tumba! Aunque la tierra sucumba, no temas al porvenir...!

    Que inefable beatitud y de dulcisima calma, se apodera de mi alma cuando en bien y la virtud me inspiris; la gratitud, inunda todo mi ser de un inefable placer; tan inmenso y tan profundo, que no hay frase en el mundo para hacerlo comprender. Cuando el alma dolorida no encuentra a su mal remedio, cuando nos abruma el tedio, Cunto nos pesa la vida! cuando miramos perdida nuestra postrera ilusin, y la ultima decepcin, hace el corazn pedazos Cuando se rompen los lazos que ataban nuestra razn. Entonces, nuestra memoria, crnica fiel del pasado, que los hechos ha guardado de nuestra doliente historia, va presentando la escoria de todo cuanto pas, y ay! de aquel que nada vio que en su ayer le sonriera; ay! de aquel que en su carrera nunca reposo encontr. Desgraciado!, cuan pesada se hace entonces su existencia!. Sin recuerdos, ni creencia que le resta al hombre?-Nada!. Para seguir su jornada le falta aliento, vacila; duda de toda, y oscila su quebrantada razn, y falta la refraccin en su apagada pupila. Cuan triste vivir as! As viv con mis enojos, que todo a tenido abrojos

    en el mundo para m, por que en la tierra nac?... Por qu mi existencia fue, sin esperanza, sin fe, y todo lo vi sombro, y la copa del hasto en mi dolor apur?. Mil veces me he preguntado el por que de este problema, he sentido el anatema pero su causa he ignorado; porque al ser por m juzgado mi sentimiento, no hallaba una razn y pensaba en todo... menos en Dios; y tras de un algo iba en pos; algo que nunca alcanzaba...! Y como hoja sacudida por rugiente vendaval, segu la senda fatal que nos hace odiar la vida; y sin punto de partida este mundo fui cruzando, al espacio preguntando cundo llegar a la cumbre? Ms mi misma pesadumbre me iba al abismo empujando. Hasta que una voz o, que me hizo quedar cautiva; porque dulce y persuasiva, me dijo: Apyate en m, ven conmigo, para ti soy el bblico Jordn, donde los sedientos van para calmar su fatiga: escucha mi voz amiga y tus penas cesarn. Yo te dir lo que has sido, cambian de forma los seres, no fuiste lo que ahora eres por ms que siempre has vivido; el espritu, aturdido se suele a veces quedar; pero vuelve a despertar y sigue, sigue adelante, por ver si puede triunfante

    alguna vez exclamar. tomo en el orbe fui de sutilsima esencia, que plugo a la providencia fijar su mirada en mi. Aliento a los cuerpos di, por m vivi el mineral, por m el reino vegetal tuvo su potica historia; y le di al bruto menora; he hice al hombre racional Y al hombre con su razn hice agricultor y artista, y de conquista, en conquista, llega a la emancipacin. Y a la civilizacin hice que le alzara altares, y en los montes y en los mares le dije, posa tu planta, y camina y adelanta, y bscate nuevos lares. Yo gem con la mujer, yo di vida a su sonrisa, yo 1a hice sacerdotisa del amor y del deber; yo al hombre impuls a creer, purifiqu su organismo porque se mir a si mismo, y le asust su miseria, y quit de su materia la lepra del egosmo. Y en ngel ya convertido, libre, ligero y gentil, de una materia sutil form mi eterno vestido. Del Progreso Indefinido sigo la senda bendita; en mi carrera infinita, voy difundiendo la luz; y ayudo a llevar la cruz, a la humanidad proscrita. Esta es la misin del hombre, la suprema perfeccin; de tu regeneracin eres duea, no te asombres;

    puedes conquistar un nombre; ten para ello voluntad, de la santa caridad y de la ciencia, ve en pos, y ya encontrars a Dios en la luz de la verdad. Yo que en nada haba credo, yo que en nada haba esperado, yo que el mundo haba mirado como un paraje de olvido; al saber hemos vivido, que hoy vivirnos, y maana vivir la raza humana por si sola engrandecida, mir un edn en la vida, y ador la fe cristiana. Ms a pesar de mi fe, a pesar que la razn meda la fiel conviccin que a ser grande llegare; cuando pienso...no s que, cuando, en triste vaguedad, mi mente, en la soledad y en l silencio se abisma; y mi pregunto a mi misma, m loca temeridad. Me dice con triste acento: Llora, pobre ser perdido, que por nadie repetido, ser tu postrer lamento. Cual hoja que lleva el viento irs cruzando la tierra que para ti nada encierra que te halague y te sonra; llora en tu eterna agona; llora, que Dios te destierra! Y lloro en mi amargo duelo con un dolor tan profundo, que no encuentro en este mundo para mis pellas consuelo; y con afanoso anhelo, voy en pos de lo inmovible con una angustia indecible... con tan extrao delirio... que acreciento mi martirio... oh! de un modo inconcebible.

    Y cuando, ya fatigada mi pobre cabeza inclino, y contemplo mi camino y mis ojos no ven nada; cuando mi eterna jornada la miro y me causo espanto, cuando sufro tantotanto, que ni tierra halla mi planta, murmura un eco levanta que yo enjugar tu llanto. Y entonces fieles amigos a quien oigo anhelante me dicen con voz amante perdona a tus enemigos; de tus dolores testigos todos tus hermanos son, y con justa abnegacin todo tienen para ti, amor del que no hay ah all ni la ms leve mocin. Te quieren de una manera tan grande y apasionada, que en ti fijan su mirada; en la humanidad entera. Nunca el hombre en su carrera solo se encuentra, jams; siempre adelante y atrs encontrar quien le gue; alienta, vive y sonre, ten valor, y llegars. No desfallezcas, la vida es noble, de Dios hechura; momentnea es la amargura, la ventura indefinida!. Con un amor sin medida engrandece la existencia, que la saba providencia tiene cuidados prolijos, con aquellos de sus hijos que aman el bien y la ciencia. Cuando escucho estas razones, siento un placer tan intenso, tan profundo, tan inmenso, que nunca mis expresiones pintaran las sensaciones

    que agitan mi corazn, no; no hay significacin en la tierra todava, es pobre la fantasa y es rida la razn. Espritus!...,consejeros de mi razn conturbada!. Cuando yo tenga saldada mi cuenta, y pueda ir a veros, cuando deje estos senderos que con mi llanto regu, entonces s que os dir lo que al oros sent; hoy solo puedo. ay de m!..., pediros aliento y fe. Fe y aliento necesito, no irle dejis, os lo ruego; sin un gua qu har el ciego...? como leproso maldito, como msero proscrito, por la tierra vagar; y aunque de ese mas all mucho tiene intuicin, por vuestra predicacin, sabe el hombre a donde va. Espritus!...,a instruir estis llamados, el mundo con un estupor profundo os escucha el porvenir a vosotros definir os toca; entrar en accin, nuestra regeneracin no pedimos a vosotros; pero si que unos y otros trabajemos en unin. Tenemos libre albedro, pero siempre un buen consejo, le sirven al joven y al viejo, en vuestro amparo yo fo, cuando comprendis que el fro del desencanto, mi ser entumece; y que a caer voy por mi culpa en el lodo, habladme, habladme del Todo y volver a renacer.

    Verdad que lo haris? Si, si; vosotros sois nuestros guas, vuestras savias profecas que encuentren un eco en mi; yo quiero salir de aqu, y para eso es necesario, que mi cruz hasta el calvario la llave; su enorme peso, s lo aligera el progreso, llevadme a su santuario. Llevadme, s; yo, os lo imploro, espritus invisibles, vuestros brazos intangibles tendedme, y en dulce coro al Dios que adoris y adoro, alcemos una oracin, para que su redencin alcance la humanidad; y as tendr la verdad el cetro de la razn. Espritus!, venceremos, si nuestras fuerzas unimos, si mutuamente pedimos la victoria alcanzaremos. Todos compactos haremos un milagro sin rival; el adelanto social ser nuestro capitolio y pondremos en un solio al progreso universal. Derribemos las fronteras que hoy separan a los mundos, y los ocanos profundos convirtamos en riberas; donde eternas primaveras tiendan sus mantos de flores, y astros de vivos colores presten calor a las almas, y a la sombra de las palmas no haya esclavos ni seores. Espritus!, cun hermosa y cun noble es nuestra ideal! Atrs la incendiaria tea! Atrs la opresin odiosa...! Ya la ignorancia reposa

    en su enlutado atad y llena de juventud, se presenta la igualdad, que dice: Ante la verdad, sucumba la esclavitud. Si, espritus; que sucumba, que sigue, su cuello el tajo del amor y del trabajo de este mundo, y de ultratumba; y el zngano que no zumba nuestro modelo jams; nunca quedemos atrs: sigamos siempre la lucha no nos espante, que el que lucha alcanza ms. Siglos tras siglos tenemos, mil y mil encarnaciones, planetas en formaciones que en edenes trocaremos; y otros globos destruiremos, y la eterna construccin de la civilizacin nunca, nunca cesar, porque Dios siempre tendr. nuevos mundos en fusion. La eternidad la vida...! La eternidad del deseo! El eternal himeneo de Dios con su prometida...! Con esa mitad querida que es la esencia de su ser, esa universal mujer llamada Naturaleza ...! Destello de su belleza ...! Reflejo de su poder...! Espritus inmortales! captulos de la historia; somos; sigamos con gloria nuestros destinos fatales. Dmonos en nuestros males consuelo, sea nuestra unin ncora de salvacin de la vieja humanidad que encuentre en la eternidad la tierra de promisin.

    El espiritismo es, sin duda alguna, la escuela filosfica que ms engrandece al hombre, por que le da a su alma completa libertad para elegir camino, sin hacer a nadie responsable de sus actos; siendo el espritu juez de si mismo, y victima de sus propios desaciertos. Cuando se leen las obras sagradas, es cuando se nota la gran diferencia que existe de sectarismo religioso, al racionalismo filosfico, y causa un verdadero asombro, ver el envilecimiento a que ha estado reducida la humanidad, por tantos y tantos siglos. El maquiavelismo empleado por los padres de la iglesia, dio un maravilloso resultado, el quietismo se apoder de los espritus y estos, no rechazaron ni el vicio ni el crimen; por que en la inercia absoluta estaban concentrado el culto absurdo que le rendan a Dios. La Gua Espiritual, de Molinos, que apareci en Roma en 1675, empequeece al hombre de tal manera, que lo convierte un dbil instrumento del materialismo mas grosero. Triste poca fue la de quietismo, inutilizndose por completo inmolando su voluntad, su yo, su personalidad, en aras de un Dios, inadmisible para la razn. Tiempo fatal en que la mujer escriba cartas tan humillantes como la que escribi Madama Guyon a Bossuet, que terminaba as: Decs Monseor, que no hay ms que un reducido numero de personas que experimenten esta dificultad de obrar: yo os aseguro que son muchasCuando me habis hablado de pedir y desear, me he sentido como un paraltico a quien se le obliga a andar, por que tiene piernas; cuantos esfuerzos hace para ello, no sirven sino para demostrarle, cada vez mas su importancia. Dice normalmente: Todo hombre que tiene piernas debe andar. Es cierto, lo se; sin embargo, yo las tengo, y siento perfectamente que no me puedo servir de ellas Que anonadamiento tan miserable!. El alma.!.El alma!. Cosmopolita de todos los tiempos!. Duea de si misma, libre en su eterno albedro, abdicar sus legtimos derechos!. En quien?. En hombres que escriban libros para embrutecer a la mujer o para enloquecerla con teoras extravagantes, fuera de los limites del sentido comn. Parece increble que los hombres y las mujeres se hayan rebajado hasta el punto; y si bien la Gua, de Molinos, doce aos despus de su aparicin, la Inquisicin de Roma la condeno y retuvo prisionero a su autor, la perniciosa semilla que el buen padre sembr, dio sus frutos, y perfectamente sazonados; por que es muy acomodaticio el mtodo del aletargamiento. Dicen que los espiritistas tenemos pacto con el diablo; si tal personalidad existiera, ella debi inspirar a Molinos para escribir su Gua, que tiene prrafos admirables dignos de transcribirse:

    Obrar, esto es propio de un novicio; padecer, esto ya es aprovecharse; morir es la perfeccin-No leamos nada, no pensamos en nada absolutamente. Un maestro practico nos dir mucho mejor que todos los libros lo que es menester hacer de momento. Grande e incomparable ventaja es la de tener un gua experimentado que nos gobierne y nos ensee, segn sus luces presentes, y nos impida ser engaados por el demonio o por nuestros sentidos. No es menester, si peca que se inquiete, por su pecado. Atormentarse, seria dar una prueba de que conserva todava un germen de orgulloEs el diablo que con objeto de detenernos en nuestra senda espiritual, nos induce a ocuparnos de nuestras culpas. No seria entupido que aquel que corre se detuviera, despus de haber cado, a llorar como un nio, en vez de proseguir su carrera?. Estas cadas producen en nosotros el excelente efecto de preservarnos del orgullo, que es la mayor de todas. Dios convierte en virtudes nuestros vicios, y estos, por los cuales crea el diablo arrojarnos al abismo, se truecan en escalera para subir al cielo. En las declaraciones Molimos, hay varias proposiciones que merecen capitulo aparte; pero no podemos menos que ceder a la tentacin de copiar un pequeo fragmento: Dios, para humillarnos permite que a ciertas almas perfectas (en estado lucido) el diablo les haga cometer ciertos actos carnalescontra su voluntad. En este caso, como en otros muchos, que sin esto, serian verdaderamente culpables. No existe pecado, puesto que no ha habido consentimientoPuede suceder que estos violentos movimientos que inducen a cometer actos carnales, tengan lugar en dos personas; un hombre y una mujer, en el mismo instante. No podamos nunca creer que un alma perfecta, en estado lucido se entregara completamente al sensualismo. Que modo de confundir!. Que manera de desvirtuar las nobles aspiraciones del alma!. La Biblia dice: Mira y compara y sers consolado. Nosotros decimos: Lee y compara y sers convencido. Lanse las obras de Allan Kardec, comprense con las de Desmarets, Molinos, Feneln, Bossuet; ste ltimo especialmente; quietista por excelencia: se contentaba con esperar, dejando que el alma fuera perdiendo poco a poco cuanto constituye su personalidad, para convertirse simplemente en cosa. Un espiritista no sera nunca capaz de decir lo que dijo Mara Alacoque, cuando levanto en Francia el primer altar al sagrado corazn de Jess, asegurando que los devotos del divino smbolo eran salvados sin condiciones, y que no era de una absoluta necesidad amar El Dios, bastara con no odiarlo. Blasfemia inaudita! Perdonable nicamente, porque la profera la ignorancia! Qu cmulo de anomalas! Qu espantosa mistificacin! Por qu habr perdido tanto tiempo la humanidad? Oh!, filosofa Kardesta, cunto ms conforme ests con la razn! T dices: La moral de los espritus superiores, se resume, como la de Cristo, en esta mxima evanglica: Hacer con los otros, lo que quisiramos que a nosotros se nos hiciese, es decir,

    hacer bien y no mal. En este principio encuentra el hombre la regla universal de conducta para sus ms insignificantes acciones. Nos ensean que el egosmo, el orgullo y el sensualismo, son pasiones que nos aproximan a la naturaleza animal, ligndonos a la materia; que, el hombre que desde este mundo, se desprende de la materia, despreciando las futilidades y practicando el amor al prjimo, se aproximan a la naturaleza espiritual; que cada uno de nosotros debe ser til con arreglo a las facultades y a los medios que Dios para probarle ha puesto a su disposicin; que el Fuerte, y Poderoso deben dar apoyo y proteccin al Dbil; porque el que abusa de su fuerza y podero para oprimir a su semejante, viola la ley de Dios. Nos ensean, en fin, que en el mundo de los espritus, donde nada, puede ocultarse, el hipcrita ser descubierto y patentizadas todas sus torpezas, que la presencia inevitable y perenne de aquellos con quienes nos hemos portado mal, es uno de los castigos que nos estn reservados, y que al estado de inferioridad y de superioridad de los Espritus, son inherentes penas y recompensas desconocidas en la tierra. Pero nos ensean tambin, que no hay faltas irremisibles y que no puedan ser borradas por la expiacin. El medio de conseguirlo lo encuentra el hombre en las diferentes existencias que le permiten avanzar, segn sus deseos y esfuerzos, en el camino del progreso y hacia la perfeccin que es su objeto final. Tal es el resumen de la doctrina espirita dada por los espritus superiores. Y termina Allan Kardec la introduccin de su filosofa, diciendo: Concluyamos con una consideracin final. Los astrnomos, al sondear los espacios, han encontrado en el reparto de los cuerpos celestes, claros injustificados y en desacuerdo con las leyes del conjunto, y han supuesto que esos claros estaban ocupados por globos inapreciables a sus miradas. Han observado, por otra parte, ciertos efectos cuya causa les era desconocida, y se han dicho: ah debe haber un mundo, porque, ese vaco no puede existir, y esos efectos deben tener una causa. Juzgando entonces la causa por el efecto, han podido calcular los elementos viniendo despus los hechos a justificar sus previsiones. Apliquemos este raciocinio a otro orden de ideas. Si se observa la serie de los seres, se encuentra que forman una cadena sin solucin de continuidad, desde la materia bruta hasta el hombre ms inteligente. Pero entre el hombre y Dios, que es el alfa y omega de todas las cosas, cun grande es el vaci!. Es razonable que en aqul cesan los eslabones de la cadena?. Que salve sin transicin la distancia que le separa del infinito?. La razn nos dice que entre el hombre y Dios debe haber otros grados, como dijo a los astrnomos que entre los mundos conocidos deba haber mundos desconocidos. Qu filosofa a llenado este vaci?. Es espiritismo nos lo presenta ocupado por los seres de todos los grados del mundo invisible, seres que no son mas que los espritus de los hombres que han llegado a los distintos grados que conducen a la perfeccin, y de este modo, todo se encadena desde el alfa hasta el omega. Vosotros los que negis la existencia de los espritus; llamad, pues, el vaci ocupado por ellos, y vosotros los que de los espritus os res, atreveros a reros de las obras de Dios y de su omnipotencia. La semilla sembrada por Allan Kardec, nos ha hecho recoger abundante cosecha. Hombres libres, de buena voluntad, han trabajado en su propio mejoramiento, y han obtenido comunicaciones dignas de ser estudiada muy detenidamente.

    He aqu una de ellas publicada en la Ilustracin Espirita, de Mxico en el mas de abril del ao actual. Cuan buena es!. Dice as: El tiempo ha marchado!.Los aos han trascurrido y han formado siglos! Aos de tan dura esclavitud, horas tan duras de lagrimas y de tormento habis pasado, pero habis sido el roco fecundo que hace germinar el progreso!. Habis engendrado el pensamiento, habis trado esa libertad de conciencia, en cuyo advenimiento han trabajado tantas almas valientes. Hijos, aprovechad con paz y con fruto de los tesoros tan penosamente reunidos por vuestros predecesores en el campo del libre pensamiento. La vieja iglesia Romana ha dejado caer esa corona que hacia de ella la soberana del universo; su aureola se desvanece; su prestigio se pierde desde que el catolicismo ha querido sustituir al cristianismo; pero as como el Seor enfrena las invasiones del Ocano, el espritu de verdad ha levantado la voz y le ha dicho: Tu no iras mas lejos!. Basta de abusos, basta de tormentos infringidos en nombre del Dios de amor y de misericordia, basta de guerras emprendidas en nombre de un Dios de paz, basta de dominacin a nombre del que naci humilde y pobre, basta de opresin diciendo a los desgraciados; mi yugo es suave, mi carga es ligera. Basta; el Padre quiere hijos y no esclavos quiere que las almas vengan a El libremente. Basta; tiempo es ya de que lleguen a la tierra el reinado de la justicia, de la verdad y del progreso. Nosotros buscamos para propagar la verdadera doctrina, apstoles fervorosos que quieran acumular tesoros para la vida eterna; pero no os horroricis, nosotros buscaremos corazones llenos de fuego del amor universal, abiertos para todos, que acogern a todos a ejemplo de nuestro Padre Dios. Ms no fanticos obsesores, que se atreven a decir, enseando al nombre del creador: Fuera de nosotros no hay salvacin. Nosotros queremos espritus verdaderamente desnudos de las preocupaciones vulgares, de la supersticiones que extinguen la luz y ahogan el progreso. Queremos libres pensadores. Si, libres pensadores en su mas bella y mas alta significacin. Buscamos y encontramos hombres prontos a consagrarse a la felicidad de sus hermanos, hombres cuya abnegacin sabr ir hasta el sacrificio; hombres bastante grandes para no tropezar con el orgullo y caer por el. Hombres ardientes, celosos; pero no intolerantes, prontos a arrojar la maldicin y el anatema contra todos los que no participen de sus creencias. Almas bastante avanzadas para comprendernos y para compadecer como nosotros todas las debilidades, para perdonar como nosotros todos los errores, todos los fallos. Espritus capaces de ayudarnos a la regeneracin del genero humano. Rogamos a Dios nuestro Padre que los bendiga; y nosotros los traeremos el escudo que defiende de toda herida: la paz del corazn. Armas para defenderse: La bondad, la indulgencia y la tolerancia. Y estos hombres irn libertando las almas encarnadas, curando las heridas, calmando los sufrimientos. Ellos irn preparando una generacin de hombres libres que tendrn por religin a Dios, por freno su conciencia, por la ley la caridad, por objeto la perfeccin. La

    maldicin, los furores, los odios, no los alcanzaran; por que ellos vendrn a estrellarse contra un invencible obstculo; nuestra potencia!. Nosotros los marcaremos con el sello del Eterno, y sern invulnerables. Estos sern calumniados quiz, pero Cristo lo ha sido antes que ellos, y a l ser a quien tomarn por modelo, y su sublime doctrina vuelta a su primitiva pureza, e iluminada con la luz de la verdad, ser la que propagaran por la tierra. As, pues, vengo repitiendo al advenimiento del Espiritismo, lo que fue dicho en la cuna del cristianismo. Gloria a Dios en los cielos y paz sobre la tierra a los hombres de la buena voluntad. Espiritas, ved lo que se espera de vosotros. Cuando seis calumniados y puestos en ridculo, levantad los ojos a la patria y pensad que en la morada eterna los mas dichosos son aquellos que han sufrido mas por la santa causa de que sois vosotros apstoles. Valor, pues, y continuad la tarea! Melanchton. (Rayonnements) Qu diremos nosotros despus de tan sublimes palabras?. Todo es plido, nicamente aconsejamos a los destructores del Espiritismo que lean y comparen. Que estudien y juzguen desapasionadamente, sin ensaamiento, sin prevencin, y nos atrevemos asegurar que no abra un solo hombre, ni un solo, de medianos conocimientos si quiera, que no encuentre en las teoras espiritistas argumentos mas slidos y razones mas convincentes que le demuestren la justicia de Dios, y le hagan comprender que la filosofa Kardeista es la mejor que se ha publicado en nuestros das: porque no detiene el vuele de los adelantos humanos, no personaliza a Dios, no lo empequeece con cultos ridculos. Cree que Dios es el alma del Universo; pero no le hace tomar parte en nuestras pequeas miserias provocadas casi siempre por nuestro desaciertos. Creemos, y con nosotros lo creen tambin muchos hombres pensadores, que la filosofa de Allan Kardec es el libro de los libros. Hay nada ms justo que a cada uno segn sus Obras?. Hay nada ms grande para el hombre, que deberse a su propio progreso? Rey del mundo llaman al hombre. Pobre monarca ha sido hasta ahora! Ser el soberano de los planetas, cuando guarden perfecto equilibrio su sabidura y su piedad. El Espiritismo realizara un da esa misin suprema de la ciencia y del amor. El Espiritismo es la base del progreso universal!

    Alma buena, noble y pura que te alejas de mi lado: este valle de amargura, Feliz, tu!, que ya has dejado A,D,Y S. I Supe tu muerte! Quise ver tu envoltura por ultima vez. Corr a tu casa! Pregunte por tu cadver. No me dejaron verte. Sal y pens en ir al templo donde mas tarde te tributaran los ltimos honores terrenales. Me arrepent desistiendo de mi intento. A que presenciar las farsas sociales, lo que llmanos en nuestra bandera el lema sacrosanto: Todo por la verdad?. Mas reflexione y dije: El ira al templo a ver su entierro. Saludos a sus amigos. Yo debo estar all! Pocas veces nos hablamos en la tierra, pero crees de esos seres simptico por excelencia, por que llevas en tu mirada una reflejo del infinito. Felizmente al mirarte, comprend que eras un alma grande, elevada en toda la aceptacin de la palabra. Por eso te admire, te envidi, por que vea que eres un espritu superior; y hay tan pocos en la tierra!. Me detuve en mi camino y quede pensativa. Al fin me dirig a la iglesia y entre en la casa del Seor. Triste y sombro aspecto ofreca el santuario!. El pavimento estaba cubierto de paos negros!. De las cornisas pendan negros tapices!. Los altares parecan sepulcros! El templo se asemejaba aun panten! Somos enemigos de todo formalismo. Aquel luto pagado nos hacia dao, y sobre todo, para ti, alma sublime! progresiva por esencia, que tu voluntad facultad la convertiste en potencia del bien. Todos los templos del universo cubiertos por un manto de negro terciopelo, no nos parecan bastante tristes, para que aquel luto lo creyramos digno de ti. Si un plante deba cubrir con negros crespones sus montes y sus valles, sus bosques y sus lagos, sus aldeas y sus capitales, cuando se ausenta un alma, cuando un espritu bueno, (como el tuyo) lo abandona, la tierra enlutada, la tierra envuelta en un negro sudario, nos pareca aun, pequeo homenaje para un ser de tu temple y de tu vala.

    Sentado este principio, figrate tu, lo que nos pareca aquella iglesia raqutica y mezquina, que vende sus crespones, sus cirios, y sus plegarias. Los ministros del Seor fueron por tu cadver, entonando sus cantos y ininteligibles. Volvieron con tus restos!. Contemplamos tu caja y nada sentimos, por que estbamos bien seguros que tu vivas; y aun ms; tenamos la completa certidumbre que estas a nuestro lado, sonriendo, con triste irona, al ver como tu familia honraba tu memoria. Es decir, el mundo creer que honraron tu recuerdo y lo que honraron fue su vanidad, el qu dirn, porque todos los tuyos bien saban que t no aceptabas las farsas sociales, porque adorabas a Dios en espritu y en verdad. T, librepensador...! T, desta sin templos!, han cubierto tu cadver con el antifaz de una religin que tu rechazabas por su formalismo y su agiotaje. Por qu han enmascarado as tu memoria? Miserable sociedad!, cmo os engais unos a otros. Qu miedo os tenis! Sois esclavos de vuestra ignorancia. No tenis la ms leve idea de la vida futura. Si un alma no contara con ms recursos para que las exequias que la iglesia le consagra, todos los mundos convertidos en infierno, no serian bastantes para albergar a las almas condenadas. Profanacin. inaudita! Ignorancia execrable!.Repugnante estupidez!. Idiotismo completo, es creer que aquellos rezos comprados pueda conquistar el cielo. Alma buena!, no sentimos la disgregacin de tu materia, lo que sentimos es que tus restos sirvieran para ejecutar con ellos un acto que tu razn repudiaba. No saban los tuyos que t eras espiritista?.No saban que los pobres eran tus hermanos?. No saban que t eras un agente de la Providencia, y que el hurfano y la viuda, el anciano y el invlido, encontraban en ti consuelo, amparo y amor?. No saban que t practicabas la verdadera caridad, y que nunca el goce de la opulencia te distrajo bastante para dejar de or los gemidos de los enfermos, consagrando a ellos especialmente una diligencia verdaderamente paternal?. Por qu en lugar de conducir tu cuerpo al templo donde te cantaron las plegarias que se cantan a los ricos, no llamaron a los innumerables pobres que de ti reciban el sustento y que te bendecan sin conocerte...? Por qu no los llamaron y les dijeron: Venid, desheredados de la tierra! vuestro padre adoptivo, ha muerto! rogad por l...!

    Cuntos hubieran acudido! Cuntos! Qu hubiera valido la misa de Rquiem de Mozart y el Stabat-Mater de Pergolesi, en comparacin de la ferviente plegaria que hubiesen pronunciado las almas agradecidas de tantos y tantos seres que te debieron el pan del amor. Cada palabra de una oracin dictada por el sentimiento de la gratitud, gana mil mundos de luz para el alma que se va. Los pobres debieron conducir tu caja! Ellos debieron cavar tu fosa!, y con sus lagrimas fecundar la tierra que cubrieron tus restos, para que brotaran en tu tumba azucenas, lirios y violetas. Alma buena! T fuiste en la tierra el padre de los pobres! .Por qu no llamaron a tus hijos? Raza desheredada de la tierra!, vstete de luto; has perdido el alma previsora que por ti velaba. Llora, llora!; te has quedado hurfana! tu bienhechor; se fue! Estas quejas lanzbamos en nuestro duelo, cuando un hermano nuestro se concret, y sirvi de interprete a un buen espritu que nos dijo as: -Amalia; no te inmutes, no te aturdas, no te acobardes, vuelve en ti. El alma buena por quien lloras, haca mucho tiempo, mucho, que deba estar en otros lugares, y solo su abnegacin le hacia detenerse en la tierra. Bendice a Dios porque le ha devuelto su libertad! Les dices a los pobres que lloren la ausencia de su padre. Explcales como deben llorar. Que no lloren egostamente porque han perdido quien les daba el pan. Que lloren glorificando a Dios, porque ha permitido que un espritu superior vuelva a su patria. Que lloren melanclicamente porque no lo ven; pero que no lloren con desesperacin, que se paren a pensar, que mediten y reflexionen que si aqul espritu sujeto por la grosera envoltura material supo hacer tanto bien, qu no har ahora libre de tan penosa carga? Si tanto progres en la tierra, cunto ms progresar en el infinito? Tu espritu dbil y enfermo les dice; llorando por un alma que se fue. Las almas de aquel temple no se van, y si se alejan, inspiran a otros espritus para que sigan la obra comenzada. Cese tu turbacin, Amalia; bendice a Dios porque un bien espritu dejo de sufrir. Bendcelo, si; aqul espritu que vino a este mundo solo para amar, Dios lo ha recompensado hasta tal punto, que al dejar su envoltura no ha tenido turbacin alguna, absolutamente ninguna. Ha asistido a su entierro, estuvo en sus funerales, y se acerc a ti cuando entraste en el templo diciendo:

    -Tambin vienes t a ver lo que la sociedad hace contigo!, pobre gente, perdnales! no saben ms. T no le oste, solo tu pensamiento algo presinti. Pobres criaturas!, son tan limitadas vuestras facultades, que por eso sufrs tanto, porque no comprendis nada de lo que pasa en torno vuestro, y gracias que vosotros, los espiritistas, tenis el consuelo de obtener algunas veces saludables consejos de vuestros hermanos de ultratumba. Adis; te repito mi encargo; diles a los pobres que lloren con el llanto de la gratitud, no con el de la desesperacin egosta. La muerte del varn justo no debe ser llorada, sitio glorificada y bendecida. Saludar tiernamente al alma que se va. Resignaos con su ausencia sabiendo que es feliz. No miris los pequeos horizontes de la tierra. Mirad ms lejos, ms all, mucho ms all; acostumbraos a contemplar los espacios y los mundos del infinito, y as tendris la certidumbre de ver un da, al espritu cuya ausencia os hace derramar mares de llanto. Adis, adis; tened resignacin y fe. II Esta comunicacin nos tranquiliz algn tanto, llevando a nuestra mente su melanclico convencimiento. S, s, es verdad; dice muy bien el espritu; no debemos ser egostas; y lo somos, cuando lloramos porque un alma recobra su libertad. Perdona, seor, nuestra flaqueza, perdona nuestra debilidad. Y t, alma buena, que tanto bien has hecho en este mundo, no nos dejes, qudate entre nosotros por algn tiempo. Difunde tu benfico fluido sobre los ricos avarientos, para que como t, practiquen la caridad evanglica. Sigue tu misin, alma buena; no abandones la tierra, mira que el egosmo ha, metalizado el corazn del Hombre. T fuiste para las clases indigentes un rayo de sol. Rayo divino de caridad, brilla siempre en el cnit del amor, nunca llegues al ocaso de la indiferencia! Irradia siempre; presta tu calor a las almas enfermas que se mueren de fro! Adis, alma buena! Cundo te volveremos a ver? Cundo podremos llegar hasta ti?

    Desciende t ms bien hasta nosotros; solo descendiendo t, nos ser dado acercamos a ti. Bendita sea la hora de tu libertad! El llanto afluye a nuestros ojos, pero nuestros labios murmuran: Bendita, bendita una y mil veces la misericordia de Dios que le permite a un alma buena regresar a su patria! Ya era tiempo que volvieras a tu patria primitiva; bastante aos cautiva estuviste, alma aqu! Hora es ya, tiende tu vuelo; ay! quien tuviera tus alas para contemplar las galas que en mis sueos entrev! Perdname si un momento pude llorar por tu ausencia, perdona, si, mi demencia y mi triste turbacin. Llorar por ti, alma cristiana, es cometer un delito; perdname, necesito tu generoso perdn. Querer que aqu en este suelo tu espiritu se asfixiara...! Querer que Dios te dejara donde se duda de l! Imposible! Aqu en la tierra tu espritu sucumba ante la sociedad fra desapiadada y cruel! Cmo vivir t en un mundo donde el yo es el soberano; donde no hay padre, ni hermano, sino inicua vanidad! Donde se pospone todo al lucro y al egosmo, donde el individualismo divide a la sociedad! T vivir aqu!Imposible! Me parece que un momento aspirars el aliento de esta lbrega regin. Mas la expresin de tus ojos demostraba claramente que te hallabas impaciente por salir de tu prisin.

    Bendita sea la hora que se cumpli tu condena! Tiende tu vuelo, alma buena, bastante sufriste aqu...! Ve a gozar la recompensa de tu vida laboriosa; adis, alma generosa! Los pobres lloran por ti.

    En la puerta de una iglesia estaba una pobre nia, que poco ms, poco menos, diez y seis aos tendra. Era blanca cual la nieve, y en su faz descolorida brillaban sus negros ojos, cuya mirada sombra revelaba una existencia de angustias y de fatigas. Su boca, nunca entreabierta estaba por la sonrisa, sino por un gesto amargo mirbase contrada. Sobre su plida frente lacios cabellos caan, de ese rubio amarillento de las enfermas espigas, que sin el trigo formando hacia la tierra se inclinan. Un traje negra y rado su dbil cuerpo cubra, su cuerpo que entumecido por parlisis nativa, nunca pudo dar un paso; slo en sus brazos tena movimiento y sensacin: quiz porque en su desdicha pudiera corresponder de su madre a las caricias. Mas ay! su madre muri, y qued la pobre nia sola en el mundo; su padre a vueltas con la justicia, para pagar cierta cuenta... le dio al Estado su vida. Y su hija qued en la tierra devorando su agona. Hija del ajusticiado los vecinos la decan, y por caridad, se entiende, caridad especulativa, a su 1ado la retuvo

    una harapienta familia, que cuando el fulgor del alba su tenue luz difunda, hacan levantar a Ins, sentbanla en una silla, dabanle, un poca de pan, entre dos la conducan y a la puerta de una iglesia dejaban a la tullida, volviendo a ver sus ganancias a la hora del medio da. Si a Ins la daban poco, fuertemente la rean, dicindola que ni agua por intil mereca, y entre denuestos y golpes su miserable comida terminaba la infeliz y la otra mitad del da pasaba del mismo modo. Por la noche repetan la escena de la maana llevando a Ins en la silla hasta llegar tugurio que de casa le servia. Y en un cuarto pestilente lleno de paja podrida, echaban el dbil cuerpo de la pobre baldadita, donde el sueo de hasto pocas veces la renda; sus grandes ojos abiertos estaban por la vigilia. Pensaba en su buena madre vea a su padre en capilla y por sus labios vagaba una terrible sonrisa y proyectos de venganza en su cerebro bullan. Y asi vio pasar seis aos siempre con su misma vida sin murmurar una queja, sin prodigar sus caricias a ningn ser; que en el mundo nadie, nadie la quera! II Una maana de esto junto a Ins paso una nia,

    que tendria quince abriles de faz dulce y expresiva. Un traje color de nieve de flotante muselina; dibujaba negligente su esbelto talle de ninfa; y de su gentil cabeza un largo velo penda, de blanco tul, y en sus sienes las flores se entreteja con sus cabellos de oro de una brillantez magnifica. Muchas nias mas pequeas, pero igualmente vestidas, pasaron; por que sin duda a cumplir se dirigan las alumnas de un colegio con la comunin bendita. Ceremonia decantada que tanto desean las nias; (no por recibir a Dios, que esto no las alucina), sino por estrenar galas, y que la llamen bonitas; que en la mujer la lisonja es la mitad de la vida. La pobre Ins las miraba, y un relmpago de envidia dejo en su plida frente esas huellas indecisas de imperceptible arrugas que tanto el rostro marchitan. Tras largo rato, volvieron a salir todas las nias, y como ya venan santas as al menos lo crean!, dieron limosna a los pobres con desdeosa sonrisa. Ins no las pidi nada, y ya las nias se iban, cuando la que entro primero se volvi, vio a la tullida, y dejo sobre su falda blanca monedita mirando a la pordiosera con una pena tan ntima, con lstima tan profunda!, que las enmollecidas fibras de Ins, sintieron tan brusca,

    tan violenta sacudida... que el llanto afluy a sus ojos; y enternecida la nia le dijo:-Ests siempre aqu?. En seal afirmativa Ins movi la cabeza, que un nudo en su lengua habia. -Pues ya te volver a ver, por que ahora vendr aqu a misa; y dndola un golpecito con su mano en la mejilla, se reuni a sus compaeras tristemente conmovida. Ins se qued suspensa: por vez primera en su vida desde que perdi a su madre haba odo voz amiga. Por vez primera el dinero para ella valor tenia; y la moneda de plata que le haba dado la nia, la puso contra su seno perfectamente escondida, para que nadie tocase aquella herencia bendita de un alma sensible y buena, cariosa y compasiva. Al da siguiente sus ojos siempre con la vista fija, despus de esperar bastante distinguieron a la nia, y sus labios se plegaron con su mas dulce sonrisa, diciendo al verla:-Que tarde!, cre que ya no vendra. La nia volvi a mirarla murmurando:-Pobrecita!. Cmo te llamas?- Ins.-Si!...como yo.-Que alegra!Tambin se llama usted Ins? -Si mujer; mira que dicha si yo tuviera dinero! Todo arreglado estara por que medas mucha lastima, y si llegara a ser rica ya veras; mientras tanto, no puedo ms hija ma; y dos monedas de cobre le dio a la pobre tullida dicindola hasta maana;

    Ins Prez de Guzmn de muy noble procedencia, viva en el mundo rodeada de la mas triste miseria. Sus padres, le haba dejado sus ttulos de nobleza; y unos parientes ancianos ampararon su inocencia, y educaron a la nia con decoro en su pobreza. Ins era compasiva, y tenia un alma tan buena, que era su mayor placer el consolar la miseria. Cuando a la pobre tullida vio a la puerta de la iglesia se interes de tal modo, y tanto sinti por ella que hubiera querido ser la ms rica de la tierra. Su anciana ta, la dejaba libre en sus nobles tendencias: y cuando todos los das iban las dos a la iglesia, dejaba que Ins hablase con la nia pordiosera, que confi a su protectora los secretos de sus penas; se estableci entre las dos tan ntima inteligencia, que la pobre baldadita casi venturosa era. Todos los das, Ins, con inocente reserva, sus postres los destinaba para hacer una obra buena; por que se los daba a Ins, con expansin tan inmensa al ver que esta la miraba agradecida y contenta.

    que si la hubiera llevado a la mas hermosa fiesta no hubiera gozado tanto aquel alma noble y buena. IV Lleg ya el santo de Ins, pobre baldadita, querindole demostrar cunto a su amiba quera, a una de sus compaeras de angustias y de fatigas, la dio su nico tesoro, la dio aquella monedita, que Ins echara en su falda cuando la vio el primer da. Dicindole:-Compra un ratito de flores, que sean, bonitas, y vas a casa de Ins y dile de parte ma que quien le manda esas flores la quiere ms que a su vida. Cumpli religiosamente con su encargo la mendiga, cuando Ins fue a la iglesia estaba tan conmovida que Ins la dio silenciosa los dulces que la traa mirndola tiernamente. Cunto sus ojos decan ...! V Al da siguiente fue como de costumbre a misa, vio con profunda sorpresa que la pobre baldadita no estaba all:-Cosa rara, exclam Ins conmovida. -Ay!, no seora; no es raro le contesto una mendiga es que pasan una cosas! -Qu sucede?...digadiga Dnde esta Ins?- Estar Sabe Dos si en la otra vida, por que ayer vlgame el cielo!, le dieron una paliza, esa gente que la tienen a la infeliz recogida

    -La pegaron!. Y por que? -Por que la pobre tenia una peseta guardada que la dio usted, seorita ayerse la gasto en flores, y como todo en la vida se ha de saber, no se quien fue a llevarle la noticia aquella brujaque vino hecha una furia!, una arpa! y me la puso de golpes, que intervino la justicia y al hospital la llevaron a la infeliz Inesilla. Que si se ven unas cosas, si no hay mas que picardas! Pobrecita!.No era duea ni del agua que beba! Ins lloraba en silencio, y al verla su ta afligida la dijoNo, no te apures; si aun la pobre tiene vida. yo te juro por mi nombre que acabaron sus desdichas. Vmonos al hospital: y marchronse enseguida; llegaron al santo asilo y con profunda alegra estrecharon en sus brazos a la pobre baldadita; que al ver a Ins, exclam: ya puedo morir tranquila. Hay escenas en el mundo que se sienten, no se pintan! Cmo pintar los transportes de esta suprema entrevista en que dos almas de fuego dando a raudales la vida, sus hermosos sentimientos en uno solo fundan? El pincel sera inexacto! Y la palabra es tan fra! Ins pareca un cadver! Y sobre su frente lvida haba trazado una fiera manchas negras y rojizas. Estaba desencajada!, la fiebre la consuma; y los mdicos dijeron que terminaba su vida.

    Que su organismo rendido de tanta y tanta fatiga, no poda resistir aquella lucha continua, pero que haran lo posible por salvarla si podan. Y todos rivalizaron por aliviar a la nia; sta, aunque con mucha fiebre la cabeza la tena en buen estado, y a Ins preguntaba:-Son bonitas las flores? No las he visto. -El verlas te alegrara? -Si las pudieran traer si; las traern enseguida. Y poco despus, el ramo de historia tan peregrina le fue presentando a Ins, que lloraba conmovida, diciendo:-que hermoso es!, mi querida monedita a sido bien empleada: gurdalo en memoria ma! Y alzando al cielo los ojos teniendo de Ins cogidas las manos, sin fatigarse: cuando las sombras indecisas una parte de la tierra con negro manto cubra; fue su espritu dejando. A las doce de la noche Ins se qued dormida; y la que vivi muriendo se muri sin agona. En una caja de sndalo el cadver de la nia fue guardado, revestido con la tnica sencilla con que Ins fue a comulgar por vez primera en su vida, que fue cuando conoci a la pobre baldadita. La iglesia elev sus preces, llor la gente sencilla, y acompaaron su entierro caterva de mendigas que a la puerta de la iglesia con la pobre jovencita haban visto sus tormentos

    tomando parte en su vida, Ins pas mucho tiempo sin que la melancola abandonara su mente; tristemente reflexiva: a veces miraba el ramo y amargamente deca: quin dir al ver estas flores tan mustias y tan marchitas, tus, que su hermosura cost a un ser infeliz la vida! Pobre Ins!, pobre alma buena! Dnde ests?,duermes tranquila? Y cuando esto preguntaba se quedaba Ins dormida, y soaba con Ins, y al despertarse deca: Seor!, lo que son los sueos! He visto a Ins! pobrecita!, pero no como en la tierra no est sentada en la silla. Ay ta!, si me da miedo: me parece que est viva; an con los ojos abiertos... creo verla...! Virgen Mara! Si nos pedir oraciones? Y aquellas almas sencillas se postraban, y rezaban por la pobre baldadita.

    I Siete aos han transcurrido; de los conocidos nuestros muchos dejaron la tierra ya supieron la lo hicieren; Ins Prez de Guzmn por su mal perdi a sus deudos que la dejaran blasones y bastantes mueble viejos. La nia es ya una mujer de porte dulce y modesto: trabaja para vivir, y va cual muchos viviendo soando con ser dichosa sin poder llegar serlo: pero al fin, compadecido de sus desgracias el cielo interpuso en su camino a un arrogante mancebo, con una buena fortuna y con muy buenos deseos, puesto que a Ins la ofreci darle su nombre al momento y un amorInextinguibles! Ah es nada en estos tiempos! Ines acepto gozosa sus amantes sentimientos; se arreglaron los papeles y todo estaba dispuesto; cuando una maana hablando qu haran de los trastos viejos, le dijo l:-Lo mejor ser llamar a un prendero, que yo no quiero en mi casa antiguallas y adefesios. -Ah! no; pues yo, dijo Ins, de todos no me desprendo, porque estos muebles algunos... los usaron mis abuelos. Todos tenemos manas, la ma son los recuerdos. Te entiendo, le dijo l en tono alegre y chancero; con achaque de los muebles de tus amores primeros, querrs conservar sin duda las monadas y embelesos

    que tendrs muy guardaditos quiz en sus triples secretos. -Sabes que eres mal pensado?, le dijo Ins sonriendo. -No es por eso, te lo juro; en m no hallars misterios, t eres mi primer amor, de nadie tengo recuerdos. -S!... pues veamos, veamos. -Mira, el armario est abierto, la cmoda, el neceser. Principia a mirar, Ernesto. -Oh!, s, s que mirar. Y tranquilo y satisfecho lo fue revolviendo todo como un chiquillo travieso. Ya se acababa el examen cuando un cofrecito abriendo vio un ramo de flores secas -Ten mucho cuidado Ernesto, dijo Ins, por que al tocarlas, se las va a llevar el viento. -Y es lastima, no es verdad?... (Exclam frunciendo el ceo). Eras tu la que decas no tengo ningn recuerdo?... -De hombre ninguno. -Mentira. Y las flores que estoy viendo? -Esas flores, son de un ngel que hace tiempo se fue al cielo. Son de una nia mendiga. -Ins, no creo en los cuentos, pero por ser tu quien eres, el relato del suceso escuchar, vamos, habla, no me gusta perder el tiempo Ins refiri la historia y su conmovido acento daba celos a su amante que de todo tenia celos. -Ser verdad cuanto dices, dijo el con todo serio, pero, para estar tranquilo, que tires las flores quiero. -Tirar las flores?, jams!. Fuera hacer un sacrilegio y para mi es muy sagrado el recuerdo de los muertos. -Tu has de vivir con los vivos.

    Dame ese gusto. No, Ernesto, yo no mancho con un crimen el altar del himeneo. Cmo quieres que yo olvide aquel inocente afecto?. Este ramo representa un sacrificio supremo. Un ser que nada tena, esclavizado y hambriento, supo guardar su tesoro... para ofrecerme un recuerdo; ofrenda que le cost a la infeliz el tormento, creyndose venturosa por que se muri en mi seno. Ah! no, para mi es sagrado de una mrtir el recuerdo -Pues si para ti lo es yo esas flores no las quiero. O la tiras o si no -No prosigas mas, Ernesto; qudate con tu fortuna, y tu carcter violento: que a mi me quedar Dios y el recuerdo de los muertos. Y volvindole la espalda se dirigi a otro aposento, llevndose el cofrecito temerosa de que Ernesto, en su celoso arrebato pedazos lo Hubiera hecho. El que ya se conoca, de si mismo tuvo miedo, y se lanz a la escalera y se fue a la calle huyendo, renegando de si suerte cuanto puede un hombre hacerlo. Se fue volando a su casa, y cerrando con estruendo de su aposento la puerta se ech a llorar sin consuelo, al mirar desvanecida la ventura de su sueo. El quera a Ins; la quera! Estaba por ella ciego...! Y tena celos... de todo! Y es tan malo tener celos! Volver a verla! deca; vivir sin ella, no puedo...!

    Pero... y si el ramo es de un hombre? Fe mentida!, no; no vuelvo. Que vaya a engaar a otro y si es cierta tal suceso? Mi alma la diera al diablo solamente por saberlo. -Lo sabrs sin que a Satn le des el alma ni el cuerpo. -Vive Dios! qu es lo que pasa? Quin responde a mi deseo? Yo nunca cre en los duendes pero he escuchado un acento y por Dios, que si es de un vivo ha de quedar aqu muerto. Y registr atolondrado su extenso departamento, diciendo con extraeza, pues seor, duendes tenemos. Ms aqul que a nada teme no le arredrarn los muertos; que vengan pues los que quieran que tranquilos los espero. -Mientes, que no ests tranquilo. -Que no estoy! le dijo Ernesto (temblando como las hojas qu secas arrastra el viento.) -Yo no he hecho mal a nadie. -Es verdad; tu eres muy bueno. -Segn eso me conoces?... (replic l con ms aliento). -Y tanto que te conozco. Por eso tanto te quiero, y voy hacer por tu bien mucho ms de lo que debo, pero me has de prometer estar tranquilo y sereno. Que las almas de otro mundo cuando bajan a ese suelo tienen que ser recibidas con santo recogimiento, para cumplir su misin, que es difundir el consuelo, no temas, nada te ofusque. -Estar tranquilo prometo, contest el joven; en tanto que murmuraba muy quedo la oracin que cuando nio le hacan rezar por los muertos. Una luz vaga y perdida vio que rodeaba su lecho,

    y una nubecita blanca se fue condensando en medio: y se form una figura ante la cual sinti miedo. Ms de pronto lanz un grito diciendo;-Qu es lo que veo...? Es la pobre baldadita...! Perdname Dios eterno! Y llorando como un nio se adelant hasta su lecho, y vio a Ins que agonizaba que sus manos extendiendo en ademn suplicante lo dijo con dulce acento. -Deja que un ngel conserve el recuerdo de los muertos; Dios permite que me veas para que no tengas celos, mrame bien! Soy Ins!, que por tu ventura velo. -Pero ests muerta? -S, muerta; dej ese mundo hace tiempo; pero cuando hay en la tierra quien ame nuestro recuerdo; para dar paz a los vivos, dejan su tumba los muertos. Y lentamente se fue la visin desvaneciendo, y Ernesto cay de hinojos; que para l era su lecho un altar donde haba visto el amor del Ser Supremo, y rpido cual la flecha, y ms veloz que el deseo, fue a ver a Ins exclamando en cuanto la vio:-Te cree...! Yo la he visto; yo la he visto! -Est loco...Dios eterno!, exclam Ins sollozando. -No estoy loco, ngel del cielo, loco estaba al no creerte!; perdname, tenia celos! y con voz entrecortada refiri a Ins el suceso, que sta lo escucho temblando exclamando: Ahora recuerdo que muchas, veces la he visto y me daba tanto miedo que yo rezaba, rezaba,

    ms, benditos sean los muertos que a ellos deber en la tierra la ventura de los cielos. II Ocho das despus, Ins, acompaada de Ernesto, en la iglesia donde haba conocido en otro tiempo a la pobre baldadita, y en la cual ella haba hecho su primera comunin, se uni con lazos eternos al hombre la adoraba y que ella amaba en extremo. Termino la ceremonia y antes de salir del templo rezaron ambos esposos dndole gracias al cielo, y los dos vieron a Ins que los miraba sonriendo, reflejndose en su rostro tan amante sentimiento; ternura tan expresiva, cario tan inmenso!..., que Ins dijo a su marido: Ahora ya no me da miedo! -Ni a m tampoco, te juro que quiero mucho a los muertos; unirme a ti, ngel dial cielo. III Han pasado algunos aos. Ins siempre reflexiva, ha querido averiguar, el por qu, la baldadita tuvo poder suficiente para darle en esta vida toda la felicidad a que la mujer aspira; que es unirse a un alma buena quiera la quiera y la bendiga. Ernesto aun mas afanoso muchas veces se deca: aqu hay algo, esto seguro y la causa que motiva este efecto, saber quiero: y preguntaba, inquira

    y al fin encontr un amigo muy dado a historias antiguas que al escuchar su relato le dijo con alegra, -hombre, hall lo que buscaba la verdad pura y sencilla, hace muchos aos, muchos, que en mis largas correras me hablaron de Espiritismo, y que las almas venan, a contarles a los suyos asombrosas maravillas: yo me dije, podr ser, y desde entonces, la pista le segu al Espiritismo; pero jams, en mi vida me he convencido bastante, ms hoy, te digo a fe ma, que la aparicin de Ins en la verdad me confirma, y juntos estudiaremos, y el gran punto de partida tal vez hallemos, y entonces sabremos lo que es justicia.

    As fue, perseverantes sus estudios prosiguieron, y alcanzaron lo que alcanzan los que estudian con acierto: conviccin clara y profunda, que no hay causa sin efecto; y que la supervivencia es el alma de los muertos. Serias comunicaciones ambos amigos tuvieron; y cuando Ins poco a poco fue sus temores perdiendo, a su inolvidable Ins, aquella cuyo recuerdo no borraba de su mente ni sus amores, ni el tiempo; la evoc, vino el espritu de la que vivi muriendo, y les dijo estas palabras con melanclico acento. V

    Es la caridad en la tierra la flor de la siempreviva que no se marchita nunca, que dura ms que la vida. Una limosna me diste, una blanca monedita que yo convirtiendo en flores, te ofrec con alegra, como recuerdo amoroso de la pobre baldadita: si vieras cunto goc...! Yo que nada posea... pude decir un instante es mi voluntad cumplida!, pudindote demostrar lo mucho que te quera. Pude morir en tus brazos, logr alcanzar esa dicha a costa de una existencia que fue una lenta agona. Siempre he seguido a tu lado, siempre te serv de gida, por eso cuando tu esposo por su ceguedad sufra, ped materializarme, y presentarme a su vista y Dios accedi a mis ruegos porque t el bien merecas. Si Dios lo permite, Ins, me servirs de cronista, y escribirs las memorias de la pobre baldadita. De un espritu rebelde que duras alternativas ha sufrido por su causa; si, Ins, la pobre tullida a quien t dabas tus postres con ternura tan solicita, ms de una vez en la tierra se sent en dorada silla; ms de una vez desde un trono lanz su mirada altiva, y estos espritus fieros sabes lo que necesitan? Ternura!, mucha ternura! Cuando al mendigo le tiran el pan, siempre se rebela; en cambio, si una sonrisa le dirigen con cario

    cual me dirigiste un da, su corazn se dilata, su fiereza se suaviza porque el desprecio sin tregua, t no sabes lo que asfixia! Por eso la humanidad tiene obligacin precisa de ser con el pobre humilde, cariosa y compasiva. Siquiera, porque no sabe si alguno de su familia, viene a pedir a su puerta por Dios, una limosnita. Adis, Ins, alma buena, elevada y progresiva, no sabes el bien que hiciste a la pobre baldadita y como yo te bendigo, que Dios tambin te bendiga! VI Bien haya el espiritismo!, se acabaron los misterios, las dudas y los temores el problema esta resuelto, nuestros hijos; nuestros padres, nuestros hermanos y deudos todos viven, todos aman..., y nos guardan un recuerdo, Cantemos himnos de gloria; demos, gracias al Eterno y digamos a los hombres que despierten de su sueo, que estudien y que adelanten en la senda del progreso, y as se convencern que resucitan los muertos: y vivirn ms tranquilos, se encontrarn ms contentos, se siente un placer tan grande, tan profundo, tan inmenso! Cuando escuchamos las voces de los que en el mundo fueron; vernos los depositarios de sus ntimos secretos, compartir sus alegras, aliviar sus sufrimientos, seguir amando y la tierra, confundirla con el cielo!

    Magnfica coleccin de poesas y artculos de Amalia Domingo Soler. Como ella dice en el prlogo del libro, haba carecido de todo a lo largo de su vida pero encontr en el Espiritismo su Ramo de Violetas.

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